Jurídico 


La protección jurídica de las personas vulnerables: historia de una fotografía

Creo que fue en agosto de 2016 cuando María Valvidares, la coordinadora del libro “Derechos y garantía ante las situaciones de vulnerabilidad” (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 2016), nos consultó a Miguel Presno y a mí, coordinadores del Máster en Protección Jurídica de las Personas y Grupos Vulnerables de la Universidad de Oviedo qué foto incluir en la portada. Barajaba algún graffiti de Bansky o la Madre Migrante, la foto que finalmente ilustra la portada. Recuerdo que todos consideramos que Bansky podía dar una imagen distinta y fresca, pero que la carga de profundidad de la foto “Madre Migrante” era brutal. Así que la coordinadora del libro, con su tenacidad habitual, comenzó las gestiones con el Museo de Arte Moderno de San Francisco para que nos cedieran los derechos.
A partir de ahí, quise leer algo sobre la historia de esa foto y pronto me di cuenta de que era la mejor expresión del libro y de la protección jurídica de las personas vulnerables. La foto es de Dorotea Lange (New Jersey 1895-San Francisco 1965) y se hizo en marzo de 1936. Lange trabaja para un Departamento gubernamental de seguridad agrícola y en uno de sus viajes por los campos de cultivo repara en una familia acampada en el campo. La mujer le explica que su automóvil se ha averiado, que su marido está en la ciudad en busca de un taller y que, mientras tanto, sobreviven con lo que encuentran en el campo.  Lange toma seis fotos.
La foto consagra a Lange como una de las mejores fotógrafas del siglo XX. Pero, cuando fallece en 1965, desconoce la identidad de aquella mujer con la que habló 10 minutos de su vida, probablemente los 10 minutos que cambiaron su carrera. Trece años después, en 1978, un reportero se cruza con una mujer de unos 74 años y, asombrado, acierta a identificar a la madre migrante. Por fin se pone nombre a aquella mujer misteriosa. Es Florence Owens, quien asegura que nunca recibió un dólar de aquella foto, ni siquiera una copia. Solo recibió la ruptura de la promesa de que esas fotos nunca se publicarían. La familia declara que esa foto siempre fue un estigma e incluso cierta maldición. Al fin y al cabo es la etiqueta de la pobreza.
Es una historia amarga aunque ya adelanto cierto final feliz. Pero, antes de seguir, déjenme que les indique por qué es la mejor expresión de lo que significa la protección jurídica de las personas vulnerables -incluso con esta amargura-. La imagen la preside una mujer y la igualdad y no discriminación es una de las partes esenciales de la protección jurídica de las personas vulnerables. Protagonistas secundarios son los hijos y los menores, los mayores dependientes y las personas con diversidad funcional son otro de los focos de lo que debe ser la protección jurídica de personas vulnerables. Si me apuran, podríamos decir que la persona con diversidad funcional está al otro lado de la cámara. Dorothea Lange, nuestra fotógrafa, ha sufrido polio de niña y arrastra algunas secuelas. Volviendo a la imagen, la foto destila pobreza y exclusión social, tercera dimensión de la vulnerabilidad que integra la protección jurídica de las personas . Se intuye, y lo corrobora el título de la foto, una pobreza que obliga a la migración, cuarta parte de la protección jurídica de las personas: emigrantes, inmigrantes o personas pertenecientes a minorías. Incluso los derechos y garantías, la protección jurídica, están ahí. Lejanos pero están. La protección jurídica se expresa en el derecho de los niños a su intimidad, en la garantía de que no van a ser observados. No miréis.
Pero, como adelantaba antes, hay cierto final feliz en esta historia. Cierto optimismo que también creo que está en el libro que se vale de esta portada, en la protección jurídica. Que nos invita a luchar por esta causa. Daré cuatro datos. Primero, probablemente sea la última foto de la Gran Depresión. Después vino lo que vino, pero por un momento creímos salir de la crisis. Segundo, Florence Owens, en su epitafio, hace constar la “leyenda de la fortaleza de la maternidad de América”. Al final, no estaba tan avergonzada de aquella foto, como parecía. Tercero, parece ser que, como consecuencia de aquella foto, se hicieron llegar toneladas de alimentos a los campesinos acampados en aquellos campos. Y, cuarto y último, si se fijan, la grandeza de la foto es que, pese a que rezuma la vulnerabilidad, los niños, en brazos de su madre, parecen, o son, invulnerables. Y este es el objetivo de la protección jurídica de las personas vulnerables y del libro que origina esta reflexión. Que así sea.
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