Cultura y Sociedad 


La principal causa de muerte en jóvenes son los hechos de tránsito

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en el informe titulado Health for the world’s adolescents, señala que mueren por año alrededor de 1,3 millones de adolescentes, en su mayoría por causas prevenibles o tratables; siendo los hechos de tránsito o siniestros viales la primera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

Siniestros viales, primera causa de muerte en jóvenes entre 15 a 29 años.

Aproximadamente 330 adolescentes mueren por día debido a traumatismos en hechos de tránsito.

A esta causa de muerte le sigue en orden decreciente el VIH/sida, el suicidio, infecciones de las vías respiratorias inferiores, violencia, diarrea, ahogamiento, meningitis, epilepsia, y trastornos endocrinos, hematológicos o inmunitarios.

A su vez, la OMS alerta que los traumatismos causados en hechos de tránsito son la segunda causa de enfermedad y discapacidad. En los varones la tasa de mortalidad es más de tres veces superior a la de las mujeres.

Los adolescentes generalmente se encuentran en la vía pública como peatones, ciclistas, motociclistas, como usuarios de medios de transporte y en muchos casos habrán tramitado recientemente su licencia de conducir.

Los límites y la presencia de las autoridades correspondientes que breguen por el cumplimiento de la ley y las normas de tránsito son indispensables en esta etapa. Serán necesarios controles de alcoholemia a la salida de los boliches y bares, controles de velocidad, controles de uso del cinturón de seguridad y del casco, entre otras medidas.

Así como serán de suma importancia las acciones de prevención y concientización en los establecimientos educativos, acciones de sensibilización con la comunidad y en los medios de comunicación. Todo ello debe ir acompañado de la supervisión de los padres, quienes desde el momento en que los jóvenes salen de la casa deberán recordarle que lleve el casco si va en la moto (no solo el abrigo si hace frío), que los auriculares y el celular no sean un obstáculo para escuchar y “ver” en la vía pública, y todo aquel consejo vial que sea necesario. Así como se volvió una costumbre recordar que no se olvide el celular o las llaves, también debe volverse un hábito lo vial.

Sin duda, es una edad donde lo aprendido y los límites se vuelven interesantes cuestiones y por momentos “batallas” que todo padre y educador sabe que no es para nada sencillo abordar, pero no por eso imposible. La valoración de la vida y, sobre todo, de las personas a las que los jóvenes aman, como sus amigos, tiene que generar el sentido de responsabilidad. Son pequeños hábitos que deben ser transmitidos por todo el entorno que rodea al adolescente.

La educación vial y la rigurosidad para la concesión de los permisos de conducir, así como las acciones de concientización y campañas viales en medios de comunicación, temporadas de vacaciones y fiestas locales deben ir acompañadas de controles viales. Todas las acciones deben realizarse de forma conjunta y mancomunada, de lo contrario los índices de mortalidad y discapacidad por traumatismo en hechos de tránsito no van a descender.

A su vez, es muy importante remarcar que son hechos que se pueden evitar, que depende de la acción de cada uno y fundamentalmente del respeto de las normas de tránsito.

Hay que tomar conciencia del riesgo que implica transitar en la vía pública y de la responsabilidad que tenemos todos en que no mueran adolescentes y se destruyan familias enteras por causas evitables.

 

Más información| Organización Mundial de la Salud ; Univisión.com
Imagen|lacapitalmdp.com

En QAH| Decálogo de Comunicación del Tránsito; El rol de los medios de comunicación en la Seguridad Vial; Seguridad Vial Inclusiva

RELACIONADOS