Historia 


La primera cruzada bizantina

Victoria de los bizantinos sobre los sasánidas en Nínive (627 d.C.)

Victoria de los bizantinos sobre los sasánidas en Nínive (627 d.C.)

Nunca una batalla tuvo tanta trascendencia para la historia mundial como la que enfrentó a bizantinos y sasánidas en el año 627 d.C. Este enfrentamiento supuso el final del imperio persa así como el nacimiento de otra superpotencia, los árabes, que inicia su expansión hacia occidente y oriente. Sin embargo, esta lucha final entre romanos orientales y persas no era algo nuevo, sino el resultado de confrontaciones que duraban ya casi cinco siglos. Tras la firma de paz entre Bizancio y Persia por Justiniano en el 562, pronto se reactivaron las tensiones por nuevas campañas de sus sucesores Justino II (565- 578), Tiberio (578-582) y Mauricio (582-602), cuya decisión de ayudar al rey persa Cosroes II a regresar del destierro y recuperar el trono (591) trajo consigo la obtención por parte de Roma de las ciudades fronterizas de Martiropólis y Dara. Pero tras el derrocamiento y posterior ejecución de Mauricio a manos de Focas (602), Cosroes invadió el territorio bizantino, concretamente Armenia, Siria y Palestina, tomando Antioquía y Jerusalén en el 614 d.C. Allí los persas se apoderaron de la Vera Cruz y se la llevaron a Ctesifonte. Según las fuentes cristianas, los invasores saquearon la ciudad matando a gran número de sus habitantes y deportando a muchos otros. Después de Jerusalén, los persas avanzaron hacia Egipto tomando Alejandría (617), y mientras tanto los ejércitos persas asolaban toda el Asia Menor, saqueando Éfeso, Sardes y posteriormente Calcedonia.

Para acabar con el avance persa, el emperador Heraclio reorganizó la provincia de Anatolia en circunscripciones militares, desarrolló un ejército indígena sin ningún tipo de mercenarios y potenció el fervor religioso lanzando por primera vez en la historia el mensaje de cruzada para la recuperación de la Santa Cruz. Esta situación genera una gran excitación religiosa y enorme odio por los persas originando la primera guerra de religión entre estados. Dadas estas condiciones los bizantinos arrollaron a los persas en el 622 en Armenia aunque no pudieron aprovecharla debido a la presencia de los avaros en las cercanías de Constantinopla. Al complicarse la situación sobremanera el mismo año, el emperador Heraclio abandona Constantinopla a su suerte. Los persas aprovechando la situación contraatacaron y en el 626 pusieron sitio a Constantinopla junto con los avaros que fue salvada por la intercesión de la Virgen según las fuentes cristianas. El emperador aprovechó la situación para reorganizar sus fuerzas y contraatacar  y con fuerza extraordinaria, llevando la guerra al corazón del territorio persa, venciendo definitivamente a los sasánidas en la batalla de Nínive (627) y devolviendo al fin la Cruz a Jerusalén en el año 630.

La caballería ligera árabe fue una de las causas de su rápida expansión por Oriente Medio y el Norte de África.

La caballería ligera árabe fue una de las causas de su rápida expansión por Oriente Medio y el Norte de África.

Esta determinante victoria se vio rápidamente eclipsada a causa de los constantes ataques de los avaros y los eslavos en los Balcanes, la escasez de las pagas de los soldados y la insuficiencia de los aprovisionamientos, lo que produjo la entrada de los ejércitos árabes en Siria casi sin oposición que aprovecharon la debilidad de los dos grandes imperios. El avance árabe fue espectacular: entre 634 y 637 tuvieron lugar tres batallas, la de Ajnadayn, entre Jerusalén y Gaza, la de Fihl (Pella) y la del río Yarmuk; Damasco cayó tras largo asedio, el patriarca Sofronio entregó Jerusalén en 638 y Alejandría fue conquistada en 642. El infortunado Heraclio vio como sus tropas eran derrotadas en el rio Yarmuk; y tras su famosa despedida de Siria, recogida en las fuentes siriacas y árabes, regresó a Constantinopla, donde murió en 641.

Vía| AVERIL, C.: El mundo mediterráneo en la antigüedad tardía 395-600 d.c., Traduc. castellana de De LOZOYA, T., Crítica, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1998, pp.164-178.

Imagen| La caballería ligera árabe, La batalla de Nínive

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