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La prenda de derechos de crédito futuros

Para comprender la prenda sobre derechos de crédito futuros debemos apuntar la idea de que es posible celebrar contratos cuyo objeto sea una cosa futura en virtud del artículo 1271 del Código Civil (CC). El problema en estos casos será la determinación del objeto del contrato, que deberá hacerse de forma que no sea necesario llevar a cabo un nuevo contrato para su determinación (artículo 1273 CC).

De este modo, es perfectamente posible celebrar un contrato de prenda sobre unos derechos de crédito que aún no han nacido pero que se prevé nacerán. Estos contratos suelen venir anexados o insertos en contratos de financiación (especialmente en project finance), donde el financiador será el acreedor pignoraticio de estos créditos futuros, y el deudor del contrato de financiación será el pignorante de esos derechos de crédito que nacerán a su favor. Como podemos observar en este tipo de financiación, el crédito se concede, no en virtud de la solvencia actual del prestatario, sino que se confía en la capacidad de generar flujos de caja del proyecto iniciado por parte de este último como medio principal de amortización del préstamo o crédito.

No obstante, y debido a la naturaleza accesoria de la prenda (artículo 1857.1º CC) ésta no puede nacer hasta que no surja el crédito en favor del pignorante, por lo que ésta permanecerá “dormida” hasta que efectivamente ese crédito nazca. En ese momento, el crédito nacerá pignorado a favor del acreedor pignoraticio o financiador y los efectos de la prenda se retrotraerán a la fecha de constitución de ésta, es decir, a la fecha del contrato de financiación donde se constituyó la citada garantía. Este efecto retroactivo se fundamenta por analogía con la regulación de la condición suspensiva del artículo 1120 CC y lo dispuesto por el artículo 142 de la Ley Hipotecaria, en relación con la constitución de una hipoteca para seguridad de una obligación futura. Este hecho tiene efectos importantes en relación con la prioridad de los créditos, donde la fecha de constitución de la garantía juega un papel fundamental. 

Volviendo al tema de la determinación de los créditos futuros  que se pignoran, es importante mencionar la existencia de la prenda global (omnibus) de créditos futuros, donde el deudor (pignorante) constituye una prenda sobre todos sus créditos futuros. Esto resulta problemático porque produce, a futuro, un vacío patrimonial en el deudor, ya que, no podrá satisfacer al resto de sus acreedores al estar comprometidos todos sus créditos futuros en garantía del contrato de financiación celebrado anteriormente. Es por eso que se entraría en conflicto con el artículo 1911 CC , que establece la responsabilidad patrimonial universal del deudor frente a sus acreedores, pues en este caso sus bienes futuros estarían destinados a la satisfacción de un único crédito a favor de un único acreedor. Nuestra legislación actual no proporciona límites expresos a esta posibilidad de constituir una prenda global, sin embargo, sí podemos acudir a las normas de nuestro derecho común, como el artículo 1255 CC, considerando contrarios al orden público este tipo de pactos, o a los artículos 7 y 1258 CC, en virtud de los cuales la buena fe debe informar todos los actos y contratos entre las partes. En cualquier caso, la solución a este problema no está del todo clara, siendo un asunto de lege ferenda.

La prenda de derechos de crédito futuros

La prenda de derechos de crédito futuros tiene especial relevancia en el concurso de acreedores. En primer lugar, porque los créditos garantizados mediante prenda son clasificados como con privilegio especial dentro del concurso, siempre que  conste la garantía en documento con fecha fehaciente (artículo 90.1.6ª Ley Concursal (LC)). Sin embargo, si nos paramos a pensar en la constitución y efectividad de este tipo de garantía, surge inmediatamente un caso conflictivo. Este caso sería el supuesto de que el pignorante entrase en concurso de acreedores antes de que hubiese nacido el crédito que iba a ser objeto de la prenda. En este caso, la doctrina entiende que no se habría constituido la garantía al momento de declararse el concurso, por lo que no estaríamos ante un crédito con privilegio especial. De cualquier forma, esta solución no es pacífica actualmente y parece que se resolverá con la reforma que se espera de la Ley Concursal (borrador actual), donde este artículo 90.1.6ª dejará claro que en relación con la prenda en garantía de créditos futuros sólo gozarán de privilegio especial los créditos nacidos antes de la declaración de concurso, así como los créditos nacidos después de la misma, cuando en virtud del artículo 68 LC se proceda a su rehabilitación o cuando la prenda estuviera inscrita en un registro público con anterioridad a la declaración del concurso. Este último supuesto se refiere a la inscripción de la prenda en el Registro de Bienes Muebles, requisito imprescindible para la constitución de una prenda sin desplazamiento sobre la que no hablaremos en este artículo.

Imagen | Contrato de venta

En QAH | La cesión de crédito, Requisitos de la insolvencia

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