Patrimonio 


La piscina bautismal más antigua de la Península Ibérica

En este mes de octubre, después del desbarajuste veraniego y de la primera oleada de informaciones, traemos una noticia estupenda por dos razones: una, porque es el resultado de una colaboración con nuestros vecinos portugueses y dos, porque demuestra que, en arqueología, todo está sujeto a cambio y a revisión.

En un trabajo conjunto de profesionales de Vigo, A Coruña y Coimbra, se ha podido datar con más certeza una piscina bautismal en el yacimiento luso de Idanha-a-Velha.

La piscina bautismal más antigua de la Península Ibérica

La zona donde se encuentra este yacimiento, cerca de la frontera entre Castelo Branco y la región de Alcántara en Cáceres, es un lugar histórico bien conocido para los investigadores. Es la antigua Egitania romana, que fue sede episcopal entre los siglos V y VII.

La protagonista de esta historia fue encontrada hace 50 años, pero con las nuevas técnicas que se utilizan ahora en arqueología se han querido ajustar más los datos que ya se tenían. Se ha obtenido mucha información, y sobre todo se ha acotado más la fecha de construcción: segunda mitad del siglo IV. Es más temprana de lo que se creyó en un primer momento, según los análisis del mortero y de la piedra que la componen.

Las piscinas bautismales se solían construir o en un recinto cercano o en el atrio de las iglesias (en el oeste del edificio), como se puede comprobar en esta planta de la basílica paleocristiana de Gerena (Sevilla):

Planta de la basílica paleocristiana de Gerena (Sevilla). Se observa claramente la piscina bautismal en el atrio

En los primeros siglos del cristianismo, el bautismo se administraba a los catecúmenos en la edad adulta, por inmersión dentro de una piscina de profundidad suficiente. El bautismo por infusión o aspersión quedaba reservado a los enfermos y a los niños en riesgo de morir. El catecúmeno que entra y sale de la piscina lo hace en un eje oeste-este, con un claro simbolismo de renacimiento o de comenzar una nueva vida, que es, en suma, lo que supone el bautismo. La construcción en el atrio de las iglesias tiene también un motivo claro, y es que el no bautizado no debe acceder al templo, ya que aún no forma parte de la comunidad. Sí podían acceder al edificio, pero permanecían en dicho atrio, para poder seguir la liturgia hasta que recibiera el sacramento del bautismo y pertenecieran oficialmente a la comunidad.

Panorámica del yacimiento de Idanha-a-Velha

No es el único caso de piscina bautismal en esta localidad: sobre su catedral en ruinas se construyó la actual iglesia de Santa María, donde hay otro baptisterio similar fechado en el siglo V.

El estudio que recoge el descubrimiento, en la revista especializada “Archaeological and Anthropological Sciences, fue realizado en el ámbito de un proyecto de investigación arqueológica llevado a cabo en la localidad lusa anteriormente mencionada, y encabezado por investigadores de las universidades de Coimbra y Nova de Lisboa, junto con especialistas de Vigo y A Coruña, dentro del protocolo entre las instituciones universitarias y la Direção Regional de Cultura do Centro.

Vía| 20 Minutos, ABC cultura, La regiónArchaeological and Anthropological Sciences
Más información| Arquitectura y cristianismo, Baúl del arte, Diogenes’ child – Los hijos de Diógenes, MVR ArquitecturaBaptisterios hispánicos (siglos IV al VIII) : arqueología y liturgia (artículo), Ermitiella, Turismo Prerrománico
Imágenes| 20 Minutos, La regiónMVR Arquitectura,

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