Historia 


La Piedra de Rosetta

La Piedra de Rosetta, esta estela egipcia tan nombrada por todo el mundo, pero de la que pocas personas conocen realmente su

La Piedra de Rosetta

importancia, es una piedra de granito de unos 760 Kilos, de 118 por 75 cm, donde se realizaron unas inscripciones en tres idiomas diferentes, jeroglífico, demótico (el egipcio vulgar) y griego. Según las dataciones, se talló en el año 196 a.C. durante el período Ptolemaico. La piedra está incompleta, faltando sobre todo fragmentos de la parte superior, donde se encuentra la escritura jeroglífica. También faltan fragmentos de las otras dos lenguas, pero aun así su valor es extraordinario.
La procedencia más probable de la piedra es un templo situado en el interior del territorio egipcio, seguramente la ciudad real de Sais. Cuando en el año 392 d. C. el emperador del Imperio Romano de Oriente, Teodosio I, ordenó la clausura de todos los templos no cristianos,  los antiguos santuarios egipcios fueron utilizados como canteras de piedras para nuevas construcciones. La estela sería incorporada más tarde a los cimientos de una fortaleza construida por el sultán mameluco Qaitbey (1416-1496) donde permaneció otros tres siglos.
La estela fue esculpida tras la coronación de Ptolomeo V. En ella se inscribió un decreto que establecía el culto divino al nuevo faraón, redactado por un congreso de sacerdotes reunidos en Menfis. La fecha de su creación, «4 Xandicus» del calendario macedonio y «18 Meshir» del egipcio, se correspondería con el 27 de marzo de 196 a. C., nueve años después de la coronación de Ptolomeo V.

Tetradracma con la efigie de Ptolomeo V

Tetradracma con la efigie de Ptolomeo V

La famosa piedra fue encontrada durante la campaña napoleónica de Egipto (1798-1801), en el año 1799, por el teniente francés Pierre-François Bouchard, mientras realizaban unas obras de fortificación en el poblado de Rashid (antigua Rosetta). El capitán observó que la piedra contenía una serie de inscripciones y vio que una de ellas estaba en griego antiguo (el único idioma que pudo comprender).

En vez de utilizarla en la construcción prefirió entregarla a la Commission des Sciences et des Arts, un cuerpo compuesto por 167 expertos técnicos que acompañaban a la expedición, para que la estudiasen. En el propio Egipto se hicieron las primeras averiguaciones y se dieron cuenta de que se trataba de la inscripción de un decreto real, tallado en tres lenguas diferentes.

Los franceses que se encontraban en guerra contra Inglaterra, fueron derrotados en esta campaña egipcia y por el Tratado de Alejandría la mayor parte de las piezas arqueológicas recogidas por los galos en Egipto pasaron a manos inglesas, entre ellas la Piedra de Rosetta. Tiempo antes de ser entregada a los ingleses, conociendo ya su importancia, se hizo una copia en escayola que permaneció en Francia. La original fue trasladada a Inglaterra y enviada al Museo Británico, donde permanece hasta nuestros días. Es la pieza más visitada de todo el museo.

Gracias a esa copia un joven profesor de la Universidad de Grenoble,

Jean-François Champollion

Jean-François Champollion

Jean-François Champollion (1790-1832), pudo estudiar las inscripciones que aparecían en la piedra. El profesor Champollion un estudioso de las lenguas orientales, conocía el cóptico (lengua derivada del demótico). Con sus amplios conocimientos lingüísticos comenzó el estudio de la copia de la piedra en escayola en el año 1821.

Partiendo del conocimiento de una base histórica supo que la piedra había sido grabada con motivo de la coronación oficial del rey Ptolomeo V Epífanes, ocurrida en el año 199 a.C. Se trataba del Decreto de Menfis, del 27 de marzo del año 196. Champollion se centró en encontrar las correspondencias entre las tres escrituras. Tras muchos días de estudio intensivo halló las correspondencias en los llamados cartuchos que contenían los nombres de los soberanos: Ptolomeo V de Egipto y Cleopatra I de Egipto, hija del rey de Macedonia Antíoco III Megas.

Pero su descubrimiento más importante y que le condujo a su objetivo final, fue que tales jeroglíficos de los cartuchos eran fonogramas (letras) y no ideogramas (palabras, conceptos) como ocurría en el resto del texto. A partir de ese descubrimiento dedicó horas interminables de trabajo, no sólo con la piedra en cuestión sino con muchas otras inscripciones. Estos trabajos le permitieron escribir obras como “Manual de escritura jeroglífica“, “Gramática egipcia” y “Diccionario“. Tras la caída de Napoleón, debido a la persecución política, fue desterrado. Tanto la Gramática Egipcia como el Diccionario fueron publicados tras su temprana muerte en 1832.

Finalmente quedó bien estudiado el contenido de la Piedra de Rosetta y su traducción e interpretación se dio a conocer al mundo y sirvió y sirve como ejemplo para nuevas traducciones. Aunque ya se han encontrado otras inscripciones en varias lenguas, similares a la Piedra de Rosetta, fue esencial para el entendimiento actual de la lengua y la civilización del Antiguo Egipto y se sigue utilizando el término «Piedra de Rosetta» como la clave esencial para un nuevo campo del conocimiento.

Esta es la traducción de una parte de la inscripción grabada en la Piedra de Rosetta: 

Bajo el reinado del joven que recibió la soberanía de su padre, Señor de las Insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en

Recreación de la piedra original

Recreación de la piedra original

Egipcio, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual a Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, Gran rey sobre el Alto y el Bajo país, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo, viviendo por siempre, amado de Ptah. En el año noveno, cuando Aetos, hijo de Aetos, era sacerdote de Alejandro y de los dioses Soteres, de los dioses Adelfas, y de los dioses Evergetes, y de los dioses Filopáteres, y del dios Epífanes Eucharistos, siendo Pyrrha, hija de Filinos, athlófora de Berenice Evergetes; siendo Aria, hija de Diógenes, canéfora de Arsínoe Filadelfo; siendo Irene, hija de Ptolomeo, sacerdotisa de Arsínoe Filopátor, en el (día) cuarto del mes Xandikos (o el 18 de Mekhir de los egipcios).”

En julio de 2003, con motivo del 250 aniversario del Museo Británico, Egipto solicitó por primera vez la devolución de la Piedra de Rosetta, hecho que repitió dos años más tarde en París.

 

Bibliografía
• Investigación y ciencia, edición española. Septiembre de 2002
• Adkins, Lesley; Adkins, R. A. (2000). The keys of Egypt: the obsession to decipher Egyptian hieroglyphs. HarperCollins.
• Allen, Don Cameron (1960). «The predecessors of Champollion». Proceedings of the American Philosophical Society 144 (5): 527-547.
• Andrews, Carol (1985). The British Museum book of the Rosetta stone. British Museum Press.

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