Cultura y Sociedad, Historia 


La Peste Negra, ¿un castigo divino?

 

La pertinaz crisis económica o social marcada por el gran desprestigio de la clase política española que sufrimos en la actualidad no es un hecho aislado o que tiene lugar por primera vez en la historia. En la Baja Edad Media (ss. XIV-XV), junto a una profunda crisis económica, social, agraria y numerosas hambrunas, la población medieval también padeció los estragos que la Peste Negra iba causando a su paso.

Este óleo de Pieter Brueghel el Viejo es testimonio de la honda huella que epidemias y guerras dejaron en la conciencia de los europeos. Hacia 1562.

Este óleo de Pieter Brueghel el Viejo es testimonio de la honda huella que epidemias y guerras dejaron en la conciencia de los europeos. Hacia 1562.

La Peste Negra ha sido una de las epidemias más mortíferas que han atacado al hombre. Se propagó en 1348 por toda Europa y en poco tiempo extendió la muerte y la destrucción por todo el continente. La Peste Negra ya había hecho su aparición en el viejo continente en tiempos del emperador Justiniano (ss. VI-VII) perviviendo hasta el s. XVIII, pero nunca atacó con tanta virulencia como lo hizo entre los años 1346-1353.

Su efecto sobre la población medieval fue demoledor, tanto física como mentalmente. Era una enfermedad desconocida de la que no se sabía el origen o su curación, a la vez que afectaba a todo tipo de personas sin importar su condición social, desde mendigos a reyes. Durante mucho tiempo se creyó que la Peste Negra era un castigo divino ante los numerosos pecados de la Humanidad. No fue hasta el s. XIX cuando se descubrió que el origen de la enfermedad se encontraba en una bacteria llamada yersinia pestis, que afectaba a las ratas y se transmitía a través de los parásitos de estos roedores. Por tanto, en la época medieval el contagio en humanos era relativamente sencillo ya que se encontraban en frecuente contacto con estos animales.

La peste acaba con una víctima. Códice Stiny.

La peste acaba con una víctima. Códice Stiny.

La enfermedad se manifestaba en las ingles, axilas o cuello, con la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático unida a fiebres altas y supuraciones. La peste se podía manifestar en tres formas: peste bubónica, peste septicémica y peste neumónica. Estas dos últimas no dejaban supervivientes.

La Peste Negra se extendió rápidamente por el ámbito mediterráneo y el resto de Europa. Se cree que la rápida transmisión de la enfermedad se produjo a través de los barcos, ya fuese en las personas ya infectadas o en las ratas que ocupaban este medio de transporte. Las grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepción, y desde allí la plaga se iba extendiendo a burgos y villas cercanas, que a su vez irradiaban la enfermedad a otros ámbitos.

En lo referente al número de muertes causadas por la Peste Negra y para finalizar, estudios recientes aportan datos demoledores. El índice de mortalidad pudo llegar al 60 por ciento de la población en Europa. Concretamente, en la Península Ibérica este porcentaje se sitúa entre el 60 y el 65 por ciento de la población.

 

http://youtu.be/FYifXqKjJYA

 

Vía| VIRGILI, A., “La Peste Negra, la epidemia más mortífera”, Historia National Geographic, 103, 2012

Más información| BENEDICTOW, O., La Peste Negra (1346-1353). La historia completa, 2011, Madrid

Imagen| Estragos de las epidemias y guerras en Europa, La peste acaba con una víctima

Vídeo| Especial: La Peste Negra en Europa

En QAH| Bioterrorismo: una amenaza poco conocida (I)

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