Patrimonio 


La Peregrinación en India

En la India, como en casi todo el Sur de Asia, a un lugar sagrado se le conoce con el nombre de tīrtha, que literalmente significa “vado” o “puente para ir al otro lado”, y que se refiere al vado del río que cruza de la orilla terrenal a la celestial, por tanto los tīrthas son puertas entre lo humano y lo divino; lugares donde las divinidades, por motivos a menudo insondables, han decidido manifestarse, por lo que son especialmente propicios para aproximarse a la divinidad.

La mayoría de los tīrthas tienen que ver con algún relato mítico contado en las Epopeyas o en los Purāṇas, y normalmente, están asociados a la vida y los actos de un dios determinado. Así pues, en la India no hay un centro espiritual, sino múltiples. El país entero está lleno de ellos. Benarés (Varanasi) es uno de ellos, tan poderoso que los Purāṇas aseguran que morir en la ciudad conduciría a la liberación o a un renacimiento celestial, ya que la fuerza benéfica del río Ganges y la ciudad misma destruyen todo karma. Los mitos narran que Benarés es una manifestación terrenal de Ṥiva, y dentro de la ciudad hay más de trescientos tīrthas. Pero ello no convierte a la ciudad en el centro religioso de la India, solo en uno más, quizás el más afamado, pues cualquier tīrtha en otro lugar cumple la misma la función religiosa y es igual de santo.

Abluciones en el río Ganges. Benarés

Por tanto, cualquier río, lago, bosque, montaña, peñasco, isla, ciudad o árbol donde ha acaecido un “descenso” de lo divino, o desde donde el sabio se ha “elevado” hasta lo incondicionado, ha sido transformado en un tīrtha. Como resultado, los tīrthas dejan de ser lugares cartográficos para convertirse en verdaderos referentes cosmológicos, testigos de la creación del mundo, la iluminación de un sabio o la enseñanza de una santa, y por tanto lugares para una sagrada peregrinación.

La peregrinación (tīrtha-yatrā) es una de la prácticas religiosas más firmes y arraigadas en la India, suele iniciarse con un ayuno, continencia sexual y un rezo a Gaṇeṥa, el sorteador de obstáculos. Muchos peregrinos optan también por la tonsura del cabello. El ambiente durante la peregrinación es de austeridad (tapas) y devoción (bhakti). Durante las semanas que dura la peregrinación se sigue un estricto régimen vegetariano, se duerme en el suelo, se va descalzo y se viste de oscuro. Se pone mucho énfasis en la castidad y la dureza del recorrido. Sin estos componentes de disciplina mental y moral la peregrinación es vana y no se recogen los frutos del “vado”.

Peregrinos en Benarés

Un tipo de tīrtha francamente interesante es el pītha, que literalmente significa “altar” o “asiento”, y que representa el lugar sagrado asociado particularmente a la Diosa (Devī) consorte de Ṥiva. Para los saktistas (devotos de Ṥakti), la peregrinación a los pīthas forma parte de su práctica contemplativa.

Peregrinos en Burhanpur

La peregrinación a lugares sagrados parece haber formado parte de la religiosidad de la India desde hace milenios. En los Vedas se la alude. En el Mahābhārata ya era considerada una práctica mucho más meritoria que los sacrificios védicos. Con los Purāṇas la peregrinación se popularizó enormemente, y hoy día es raro el indio que al menos una vez en la vida no parta hacia uno de los grandes centros de peregrinación.

Es este cuerpo cósmico el que permite que incontables montañas, arroyos, cuevas o bosques asuman su carácter sagrado. Lo sobrenatural se confirma en el tīrtha. Y eso es lo que verdaderamente podemos llamar divinidad. En este contexto, las deidades de la India dejan de ser abstracciones filosóficas. Lo sugiere Kālidāsa, el más aclamado poeta en lengua sánscrita:

“Formado por un dios viviente, el Himālaya, supremo, rey de las montañas, se alza al Norte.”

 

Vía| Pániker, A., Índika, Ed. Kairós, Barcelona 2007

Imagen| En el río Ganges, Benarés, Peregrinos en Benarés, Peregrinos en Burhanpur

QAH|  La iconografía budista, La dinastía Gupta de la India

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