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La pérdida

Desde siempre y actualmente estamos expuestos a grandes tragedias y pérdidas personales, las cuales enturbian nuestras vidas, ya nos toque vivirlas más de cerca o de lejos, pero casi siempre afectan a nuestro entorno y a nosotros mismos.

No importa si somos creyentes o no, si creemos en Dios o hemos escogido otra religión, siempre pensamos que hay algo o alguien a quien podemos rezar y pedir que nos proteja, estamos convencidos que dicho ser vela por nosotros y nuestros cercanos. cima

Normalmente la mayoría de nosotros solemos dirigirnos a él en ocasiones de querer algo o cuando todo va bien, pero qué nos pasa cuando las cosas se complican o cuando perdemos a alguien a quien queremos mucho, qué ocurre entonces con nuestra fe, no conseguimos comprender por qué se nos ha ido el ser a quien queremos tanto si hemos rezado para que se le proteja. En definitiva, cómo comprender nuestra fe y no enfadarnos con quien rezamos cada noche.

La vida nos depara muchos obstáculos durante nuestra estancia y viaje que realizamo. A la mayoría de nosotros ya nos ha tocado vivir y afrontar más de un obstáculo y cuando salimos hacia adelante pensamos que esto probablemente sea lo peor que nos podría haber pasado, que nada nos puede afectar tanto como lo que hemos vivido y superado.

Después de una caída fuerte nos cuesta mucho levantarnos para seguir, pero cada vez que nos caemos algo cambia en nosotros, adoptamos una nueva postura, desarrollamos un nuevo sentimiento que antes parecía no estar presente, algo que antes no sentíamos pero ahora parece que hay algo que nos ha hecho más fuertes o más resistentes a diferentes situaciones. Ya no volvemos a ser los mismos ni para nosotros, ni para los que nos rodean.

Finalmente cada persona vive las tragedias a su manera, las afronta como puede y cree conveniente. Sólo queda una cuestión que es la espiritual, donde cada uno debe situarse y creer firmemente en lo que cree para así poder enfrentarse y canalizar su dolor.

Imagen| Cima

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