Economía y Empresa 


La paridad descubierta de los tipos de interés y los países emergentes

En finanzas internacionales y macroeconomía, la paridad descubierta de los tipos de interés nos indica que a igualdad de riesgo en dos países, los diferenciales de tipos de interés entre ambos debe corresponder a las expectativas de depreciación de las monedas. Por ejemplo, si un país A tiene un tipo de interés del 1%, y un país B tiene un tipo de interés del 2%, podemos deducir que moneda del país B va a depreciarse en al menos un 1% en el siguiente mes, año o período a los que haga referencia dichos tipos.

 
La explicación es muy sencilla. Supongamos que tengo 1.000 euros. Si en mi país A me dan un 1% al año y en el país extranjero B me dan un 2%, no tendré duda alguna de cuál es la mejor opción. Sin embargo, supongamos que la moneda de B se va a depreciar al cabo de un año. Supongamos que dicha depreciación esperada es del 2%. En este caso la opción de B pierde ventaja. Y esto es así porque haciendo unas cuentas muy sencillas sabríamos que perderíamos dinero si invirtiéramos en B.

 
Si tengo 1.000 euros e invierto en B en su moneda, digamos con tipo de cambio en el momento de la inversión de 1, tendría 1.000 unidades monetarias de B que al cabo de un año retornarían en 1.020, debido al 2% de interés. Supongamos, como hemos dicho, que la moneda de B se va a depreciar un 2% en el transcurso del año en el cuál tengo mi dinero invertido. En dicho caso, las 1.020 unidades monetarias, al cambio, resultarían ser 1.020/1,02=1.000 euros. Esto implicaría que a pesar de la mayor rentabilidad  que me ofrece la inversión en B, la depreciación de la moneda se traga, en este ejemplo, todo el diferencial de tipos. Es por ello que al país B le exigiré, al menos, un 3% de rentabilidad en sus bonos, para que al menos sea indiferente entre la inversión en A y la inversión en B.

 
En resumen, los diferenciales de tipos entre países deben reflejar las expectativas de inflación. Este hecho no tiene que ver con la llamada prima de riesgo, y que responde más al riesgo diferencial del país dónde invierto, y no tanto a la aprecación/deprecación de las monedas, aunque es evidente la relación entre ambas cuestiones. Por ejemplo, la moneda española (euro) y la moneda alemana (euro) es la misma, por lo que el riesgo cambiario no existe, y por lo tanto los tipos tendrían que ser iguales según lo explicado arriba. En este caso no es así debido a la prima de riesgo exigida por los inversores a España.

 
La paridad descubierta podría explicar la pequeña tormenta monetaria que han vivido recientemente los países emergentes. Aunque es necesario un análisis más complejo que el que ofrece esta simple ecuación para detallar lo ocurrido, el simple uso de esta ecuación permite encender una gran parte de los movimientos de capital que han originado las depreciaciones monetarias y las subidas de tipos por los diferentes Bancos Centrales.

 
En 2008 la Reserva Federal Norteamericana decidió reducir sus tipos de interés a niveles excepcionalmente bajos. En consecuencia, aquellos países que no le siguieron, como fueron muchos emergentes, se encontraron de repente con tipos muy atractivos, incluso descontando los riesgos cambiarios futuros. Este hecho generó un flujo continuo de capital desde EE.UU. hacia ellos, y que se intensificó con la huida de capital desde todo aquello que estuviera nominado en euros con motivo de la crisis de esta moneda entre 2010 y 2011.

 
Este flujo de capital compensó en muchos de ellos los déficits en la balanza por cuenta corriente, o bien incluso los alentó, y generó un crecimiento intenso y sostenido basado en gran parte en la demanda interna. Brasil es un claro ejemplo de lo que aquí se cuenta. Sin embargo, la fuente de este crecimiento, unos diferenciales de tipos anormalmente favorables a los países emergentes se desvaneció en el mismo instante en el que la Reserva Federal anunció el fin de las compras de bonos, y por lo tanto al objetivo de mantener tipos excepcionalmente bajos. A pesar de que el anuncio fue mesurado, el proceso de retirada de los estímulos monetarios se haría con mucha tranquilidad y precaución, los mercados volvieron a ver con buenos ojos la rentabilidad de los bonos norteamericanos, que desde entonces no ha dejado de subir, retornando los inversores a activos nominados en dólares.

 
Todos aquellos países cuya principal fuente de crecimiento había sido la inversión exterior o la interior financiada por una Cuenta de Capital muy favorable vieron como se desvanecía en gran parte, cortando en seco las expectativas de crecimiento. A su vez, sus monedas se depreciaron por la huida de capitales, lo que provocó una reacción de los Bancos Centrales subiendo los tipos de interés, para de nuevo buscar el favor de los mercados tal y como describe la paridad descubierta de los tipos de interés.

 
Esto es lo que ha ocurrido en países como Brasil, Sudáfrica, India, Turquía, etc… y en menor medida en otros muchos emergentes.

Imagen| Billetes, Divisas

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