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La paradoja Cine-Espacio-Tiempo

Desde los inicios de la cinematografía los cineastas han plasmado en la pantalla el espacio, el tiempo y el cosmos a sus anchas, como han podido. Hemos ido a la Luna, a Marte, a otros planetas y galaxias, conocido otras civilizaciones y visto como luchan entre ellas por poder o por supervivencia. Hemos viajado a tiempos pasados inmemorables y a épocas futuristas y prometedoras (y no tan prometedoras). El destino natural y razas alienígenas han destruido nuestro planeta, también nos hemos autodestruido. En otros casos nos hemos salvado, por vocación propia, intervención extraterrestre y hasta intervención divina.

Al ser el escenario principal el universo en pleno, es inevitable tomar en cuenta la física y sus leyes, el cómo funciona el cosmos, sobre todo cuando el cineasta protagonista pretende acercarse a la realidad conocida y estrechar su film con los estudios científicos contemporáneos.

Recordemos películas como “The Time Machine” donde Guy Pearce encarna a este ingenioso científico que logra crear una máquina del tiempo inspirado por la muerte de su amada y sus infinitas ansias de salvarla. Lastimosamente nunca lo logra…

O Eric Bana en “The Time Travelers Wife”. Una anomalía genética le permite crear involuntariamente una fluctuación en el espacio tiempo con la que viaja tanto al pasado como al futuro. Tristemente tampoco puede salvar a su madre del terrible accidente automovilístico en el que muere, ni a él mismo de su muerte ya presagiada, no importa cuántas veces trate, no importa cuántas veces retroceda en el tiempo, los sucesos observados tanto en el pasado como en el futuro son inevitables.

Hay una pregunta imperativa y latente en estos escenarios:

¿Existe tal cosa como el destino?

En el marco del estreno de “Interstellar” de Christopher Nolan – y aprovechando este momento para advertirle a aquel que este leyendo este artículo y no haya visto la película, que aquí se hablará abiertamente sobre situaciones importantes de la misma-  quisiera plantear algunas hipótesis y poner sobre la mesa algunos análisis a puntos que considero importantes, que podría llamar de aires “paradójicos”, para no salirme del vocabulario de moda en la ciencia (y en el cine gracias a Interstellar).

Estudios científicos de décadas y teniendo como aporte primordial la relatividad de Einstein afirman que el tiempo y el espacio son uno solo, un tejido único e inseparable, lo llaman: espacio-tiempo. Otro aspecto importante y cuidado, si no el de mayor importancia en cuanto a su influencia sobre los otros aspectos, es la gravedad.

Ahora bien, se ha comprobado que la gravedad modifica el tejido espacio-tiempo según sea la intensidad de la misma: el tiempo corre más lentamente mientras mayor sea la gravedad. Es por esto que en “Interstellar” lo que fueron pocos minutos para Cooper en el planeta cercano al agujero negro, fueron más de 20 años para su compañero esperándolo en nave espacial, y por ende para su hija esperándolo en aquel post-apocalíptico planeta tierra. Teniendo esto como base profundicemos un poco en la trama de “Interstellar”.

Vamos de principio a fin en la línea de tiempo de la película. Murph, la hija de Cooper, comienza a recibir unos mensajes, mensajes dados por fluctuaciones gravitacionales en clave morse, provocadas por su mismo padre desde el futuro. En unos de estos mensajes Murph descifra la frase “no vayas” en el código morse, mensaje que está enviando su padre a sí mismo desde el futuro, para evitar que él mismo vaya a cumplir la misión asignada, ya que se había dado cuenta de lo mucho que perdía al hacerlo. Aquí comienza lo bueno, esto quiere decir que la mera existencia de la niña recibiendo los mensajes depende de un acto futuro, el hecho de que Cooper vaya a cumplir la misión es consecuencia de haber recibido  las coordenadas en el cuarto de la niña en un pasado. Es decir, no hay escenario en el que Cooper no vaya a la misión y no termine enviando mensajes gravitacionales a su propio pasado para mantener su existencia. El libre albedrío queda puesto en duda magistralmente y el destino es la única explicación. En esta paradoja cíclica, el futuro depende del pasado tanto como el pasado depende del futuro.

¿Por qué?

Es simple, la niña recibiendo los mensajes no puede existir sin que exista su padre enviándolos desde el futuro y VICEVERSA.

Agujero Negro , Interstellar

Agreguemos ahora el “¿y si?” que nunca esta demás en la ciencia. Supongamos ahora que el libre albedrío existe y el destino tiene un concepto diferente al de un suceso inmodificable e inamovible en el tiempo.

Estamos en el pasado, al inicio de la línea de tiempo:

¿Y si la niña no le hubiera comentado a su padre sobre los mensajes que recibía?

Su padre nunca habría sabido las coordenadas que lo llevarían a la ubicación de la camuflada sede de la NASA y por ende, nunca habrían sucedido toda una serie de sucesos próximos que lo llevarían finalmente al punto donde desde el agujero negro envía mensajes al pasado, a su hija.

Es decir, un pequeño cambio en la decisión de la niña en el pasado hubiera eliminado por completo la posibilidad de existencia de su padre en el escenario cósmico y mucho menos dentro de un agujero negro. Hubiera sido hasta el día de su muerte un granjero en un planeta tierra postapocaliptico. ¿Paradójico no?

Ahora, estos “seres” que al parecer eran humanos mucho más avanzados, probablemente del futuro, ayudan a Cooper a enviar los mensajes a su hija. Humanos del futuro que están tan desarrollados como para manipular la gravedad y enviar mensajes con ella hasta el pasado desde un Agujero Negro, esto, siendo un hecho en la película, me lleva a la siguiente pregunta:

Ya existiendo, avanzados como son (los humanos del futuro)  ¿en qué los podría afectar cualquier hecho del pasado, incluyendo que Murph descubriera los secretos de la gravedad y descifrara la fórmula que unificaría todas las teorías? 

En nada, si ellos existen, su presente no puede ser modificado,  ya es, en el simplísimo significado del verbo  -ser- , por lo tanto, no hay nada que ellos pudieran hacerle o dejar de hacerle a su pasado para que modificara su presente o su futuro, su presente ya forjado estaba y su futuro forjándose estaría. Entonces, ¿qué estaban modificando realmente?, ¿era esto un simple acto de piedad de unos seres inter-universales que sintieron lástima por el camino que había tomado la humanidad en este único universo?

En lo que a la ciencia se refiere, esto podría producir un sinfín de argumentos a favor y en contra, miles de hipótesis diferentes o similares, pero les dejo una conclusión personal de la que no hay dudas. Desde los universos paralelos y vidas alternativas de “The Twiligth Zone”, hasta el pasado, presente y futuro recíprocamente dependientes que vemos en “Interstellar”, desde la destrucción de la tierra en “The Day the Earth Stood Still” hasta el singular modo de Eric Bana de aparecer sin ropa en otro tiempo y espacio, se evidencia la paradoja del cine que las discordantes realidades en los distintos filmes reflejan, lo maravilloso del cine en donde todo y nada existe. El universo que ha sido plasmado en el cine a través del tiempo nos ha permitido visualizar un sin número de posibilidades, un abanico infinito de secuencias e imágenes provenientes de la mente humana y de su interpretación de la existencia ¿cuál se acercará más a la realidad? No podría decirles con certeza, pero si puedo decirles que con uno u otro resultado tenemos el privilegio de ver lo inexplorado y sentir lo inimaginable, ¿qué hay más cercano a los universos infinitos e infinitas posibilidades de la que nos habla la física cuántica moderna, que esos sueños de cineasta postrados de forma inquieta en las pantallas?. He ahí lo mágico del cine.

 

Imagen| Interstellar de Christopher Nolan

En QAH| El Nacimiento de un clasico: Interstellar

Video| Youtube: The Time Machine, Trailer Interstellar 

 

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