Derecho Internacional, Jurídico 


La OPAQ recibe el Nobel de la Paz

El premio Nobel de la Paz ha vuelto a sus orígenes, el desarme y la contribución a la convivencia mundial. El comité noruego que entrega el galardón ha elegido este año a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons en inglés, un organismo internacional que colabora con Naciones Unidas y lleva 16 años dedicado a erradicar la peor munición imaginable.

 

OPAQ

La OPAQ lleva 16 años en activo y se encarga de gestionar la Convención contra las Armas Químicas, que celebra su vigésimo aniversario. Como todos los tratados, entró en vigor poco después, en 1997, y ha servido para que 188 países se dieran cuenta de que la guerra química es la frontera que no debe violarse.

La línea roja, evocada por el presidente estadounidense, Barack Obama, al advertir a Damasco de que dejara de gasear a su pueblo. Porque Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña están seguros de que El Asad ordenó los ataques que aniquilaron el pasado 21 de agosto a un millar de personas. De la cadena de acontecimientos posterior, se ha llegado a la situación actual: la presencia de 27 inspectores de la OPAQ y de la ONU en suelo sirio. Con el Nobel en el bolsillo, parece fácil. Nada más lejos de la realidad.

Se afirmó por parte de la Organización Internacional que Siria está colaborando, y el resto de la comunidad internacional apoya sin reservas. Actualmente se ha acabado con el 80% de estas armas.

En Siria, el mismo día en que los inspectores sobre el terreno se sabían ganadores el Nobel de la Paz, la aviación bombardeó zonas rebeldes concentradas junto a una de las instalaciones de armas químicas que deben revisar. Hace pocos días, tuvieron que protegerse de los disparos de francotiradores. No siempre es así, pero la guerra, y el hecho de que el arsenal completo debe desaparecer para la primera mitad de 2014, tensan la situación.

A pesar de que el Nobel de la Paz ha gozado esta vez del aplauso internacional, las críticas hacia la postura de Estados Unidos y Rusia frente a Siria no cesan. Ambos países exigen a Damasco que acepte la resolución de la ONU, pero ellos no han cumplido con el plazo de 2012 para deshacerse de sus arsenales, los mayores del mundo.

Supone este premio un empuje, por tanto, y un gran reconocimiento; a las personas que día a día arriesgan sus vidas por la erradicación de estas armas.

Vía | El huffington post , El pais

Imagen | Diagonales infonews

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