Jurídico 


La omisión de socorro sanitario

El delito de omisión de socorro se encuentra tipificado en nuestro ordenamiento con carácter general en el artículo 195 del Código Penal. No obstante, cuando nos referimos a la conducta omisiva de un profesional sanitario resulta aplicable el artículo 196 del mismo texto legal, que establece lo siguiente:

El profesional que, estando obligado a ello, denegare asistencia sanitaria o abandonare los servicios sanitarios, cuando de la denegación o abandono se derive riesgo grave para la salud de las personas, será castigado con las penas del artículo precedente en su mitad superior y con la de inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio, por tiempo de seis meses a tres años.

El precepto tiene un carácter muy general, por lo que en la práctica podemos encontrarnos con situaciones en las que no está del todo claro si se ha producido o no esta denegación de asistencia.

La Sentencia del Tribunal Supremo 648/2015,  22 de octubre de 2015, condena a un médico que estaba de guardia por no atender a un paciente que se encontraba en las proximidades del hospital (a unos 50 metros) en estado grave, y que finalmente falleció por parada cardiorrespiratoria. El argumento del médico constistió en que no podía salir del hospital al estar de guardia. La dificultad por tanto estriba en determinar cuándo ha de considerarse que el profesional ha denegado la asistencia cuando, a su vez, estaba obligado a cumplir el turno correspondiente en el centro sanitario.

Es posible, aunque no pueda probarse, que el médico realmente temiera salir del centro sanitario por las consecuencias que ello pudiera acarrear. La jurisprudencia reitera que la única justificación que podría alegar, sería la de encontrarse, en el tiempo de ser requeridos sus servicios, realizando un acto médico cuyo abandono pudiera suponer un riesgo para el paciente que estaba atendiendo (STS 56/2008, de 28 de enero), situación que no se daba en el caso enjuiciado puesto que no estaba atendiendo a ningún paciente concreto. 6839165568_09c2dccaf6_z

En cuanto a la intencionalidad requerida, se precisa dolo (también eventual), entendiéndose acreditado en el supuesto ya que el sujeto tenía conciencia del desamparo y el peligro de la víctima, al haber sido informado en reiteradas ocasiones. En mi opinión, este puede ser uno de los puntos clave a tener en cuenta al aplicar este tipo penal, ya que resultaría desproporcionado sancionar a un médico que ignoraba la situación de peligro en la que se encontraba la víctima.

Además, se deben tener en cuenta dos cuestiones:

  • La obligación de prestar asistencia sanitaria a quien lo requiere, aun estando en la puerta del hospital, prevalece sobre el deber de cubrir el puesto de trabajo que corresponda. En el primer caso, el incumplimiento es susceptible de producir un daño grave y concreto, objeto de Derecho Penal; mientras que en el segundo, el peligro es leve y abstracto, y objeto de mera infracción administrativa.
  • La urgencia presente prevalece sobre la urgencia potencial. Es decir, no cabe alegar una posible urgencia para eludir la obligación de atender una urgencia ya existente.

Existen múltiples casos distintos en los que varían los elementos fácticos: el paciente se halla más alejado del hospital, se requiere una ambulancia, el médico se encuentra atendiendo a otra persona… y todos ellos requieren, junto con la correcta interpretación del artículo 196, la aplicación de doctrina y jurisprudencia y, en algunos supuestos, también de normativa administrativa y civil. Por ello, la omisión de socorro en el ámbito profesional no deja de ser un tema que requiere atenerse al caso concreto y que no está exento de discusión. Ante todo, se hace esencial informar a los propios profesionales sobre la conducta que deben adoptar en los casos problemáticos más frecuentes, en aras de evitar que la infracción se deba a la simple ignorancia de la persona sobre cómo debe actuar.

Más información | Noticias Jurídicas, Redacción Médica

Imagen | hospital, ambulancia

RELACIONADOS