Economía y Empresa 


La nueva economía compartida: ¿Cómo funciona la P2P?

De manera lenta pero imparable, las redes sociales van cambiando la forma de operar de la economía: nuestras experiencias online han descubierto el beneficio de pertenecer a una comunidad en la que podemos ayudar a desconocidos, crear redes de contactos y establecer relaciones basadas en la confianza. Internet no sólo nos permite hoy compartir contenido, sino también vincularnos a las personas a quienes se lo mostramos. Gracias a esta predisposición se han configurado los modelos P2P, es decir, la nueva economía colaborativa.

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El papel colaborativo, clave en esta nueva forma de economía

La economía P2P (peer to peer), también conocida como “Consumo colaborativo” o como “Economía del compartir” (Sharing Economy), se basa en intentar obtener el máximo aprovechamiento de productos o servicios por parte de una serie de particulares al compartirlos en plataformas sociales con otros individuales en lugar de hacerlo a través de empresas convencionales. Michel Bauwens, fundador de la PSP Foundation, explica con claridad el modelo P2P en su artículo La economía política de la producción entre iguales. Según este reputado investigador belga, la economía P2P establece relaciones en redes distribuidas que carecen de eje y organización, en las que no hay reglas que limiten las conexiones y donde todos los nodos tienen la capacidad de conectarse con los demás de forma directa, sin intermediarios.

No existe un modelo único de economía P2P; se trata de modelos abiertos, con muchas variantes y formas de manifestarse dependiendo de los objetivos de sus partes, y que se caracterizan por una clara libertad al interpretar sus funcionalidades y su ejecución. Según el informe Sharing is the nex buying (“Compartir es el nuevo comprar”) elaborado por los consultores Jeremiah Owyan, Alexandra Samuel y Andrex Grenville, cerca de un 40% de la población de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá comparten algún tipo de bien o servicio a través de plataformas de economía colaborativa: ¡113 millones de compartidores solamente en estos tres países! En el informe se establecen cinco grandes categorías que contribuyen a identificar las plataformas más significativas que operan en el mercado:

  1.  Bienes: es la categoría más amplia y engloba tanto la compraventa de bienes usados a través de modelos como el de Mercado Libre, como la venta de productos personalizados vía plataformas como Etsy, una red donde comprar y vender todo tipo de objetos hechos a mano; Quirky, que pone a la venta productos ideados por ellos mismos; o FabLabs, orientada a nuevas áreas de fabricación.
  2. Servicios: está fundamentalmente enfocada al trabajo y podemos dividirla en profesionales, ejemplificada con plataformas de freelancers como Elance; y personales, orientadas a tareas menos cualificadas como TaskRabbit.
  3. Transportes: incluye alquileres de vehículos como RelayRides y servicios de transporte en plataformas tan conocidas como Blablacar, que facilita compartir coches intentando crear un valor adicional a sus pasajeros, superior al que tendrían al coger un autobús: quedar en un sitio y no tener que desplazarse a una estación de autobuses a las afueras, además de una mayor comodidad, conocer gente e incluso hacer networking.
  4. Espacio: está dividida en espacio de oficina, con plataformas como Zipcar, y en alojamientos tipo AirBnB, un servicio de alquiler de habitaciones en casas de particulares que permite al turista conocer la  ciudad cerca de una persona local y al propietario rentabilizar la habitación disponible.
  5. Dinero: en esta categoría se incluyen los sistemas de crowdfunding y los famosos préstamos P2P que permiten realizar transacciones financieras a través de plataformas como Comunitae, Kickstarter o KissKissBankBank. Estas nuevas líneas de negocio obtienen sus beneficios vía comisiones de estudio o apertura, mientras que el prestamista percibe la devolución de su dinero más la rentabilidad pactada. Es un modelo que todavía debe resolver cuestiones como los procesos de garantía de los solicitantes, si bien es cierto que en los sistemas más desarrollados del norte de Europa no está generando una morosidad superior a la de la banca tradicional.
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La predisposición a compartir es el eje de esta nueva forma de negocio digital

Asistimos, por tanto, a la renovación de una variante de la “micro” economía que ha existido siempre para transacciones interpersonales y ahora se abre a toda la comunidad gracias a las redes sociales. Por un lado, la predisposición a compartir genera economía P2P entre personas y también negocio tradicional a través de nuevas empresas; por el otro, compite directamente con algunos modelos clásicos porque la frontera entre este tipo de economía y la actividad empresarial en ocasiones resulta muy difusa. De hecho, algunos de estos servicios se hallan en el punto de mira de los legisladores de muchos lugares del mundo: se habla de ánimo de lucro, falta de seguridad o inspecciones, competencia desleal, incertidumbre jurídica e incluso ausencia de regulación fiscal.

Sin embargo, y pese a tales reticencias, se están generando fenómenos socio-económicos como el de la economía de la confianza, oportunidades de auto-empleo e incluso micro-emprendedores a tiempo parcial que obtienen una fuente adicional de ingresos a través de este tipo de transacciones. Además, son ya muchas las corporaciones que están readaptando sus modelos de negocio a las nuevas demandas: General Motors ha integrado la tecnología OnStar de Relay Rides como una opción en sus modelos; la cadena de hoteles Marriot ha desarrollado Workspace on Demand con la startup LiquidSpaces; y el portal Multicity de Citroën ofrece alquiler de coches particulares con un acuerdo con Zilok.

Parece incuestionable que la economía P2P está generando nuevas –y en muchos casos muy interesantes– oportunidades empresariales; ahora sólo nos queda preguntarnos si seremos capaces de comprender y aprovechar su rendimiento en los próximos años.

Vía| Sharing is the new buying (Vision critical)

Más información| P2P Foundation, Fundación Emprender, El plan C, El blog Salmón

Imagen| La transformación del intermediario, El  manifiesto P2P

En QAH| Cómo generar valor en plena revolución digital ¿Por qué emprender en la Nueva Economía?

 

 

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