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La no posesión pacífica en la LEF

El Tribunal Supremo, confirma que no es posesión pacífica de los artículos 1941 y 1959 del Código Civil, cuando la Administración, incurriendo en vía de hecho, ocupe y destine unos terrenos cuya titularidad reclama en virtud de la usucapión, esto es, un modo de adquirir la propiedad, que se lleva a efecto mediante una posesión continuada (que no haya sido interrumpida), durante el tiempo exigido por la ley.

Para que un poseedor se convierta en dueño, en virtud de la usucapión es necesario que en su posesión se den una serie de circunstancias muy especiales, que son las que hacen que esta posesión sea digna de la especial tutela que la usucapión otorga; y así, la posesión ha de ser en concepto de dueño, pública, pacífica y no interrumpida.

Tampoco es posesión adquirida de modo pacífico, la que se entiende mediante el consentimiento o la pasividad posterior del propietario.

La Jurisprudencia civil requiere que el carácter no pacífico de la posesión, disponga de continuidad en el tiempo. La Administración, como poder público que es, tiene una posición privilegiada sobre el verdadero dueño, lo que la obliga a una mayor restricción de concurrencia de actos para poder devolver al verdadero dueño a la posesión pacífica que disfrutaba, anterior a la ocupación.

La mera o simple tolerancia del verus dominus, la falta de reacción inmediata, su aparente aquiescencia, no confieren eficacia para la usucapión por parte de la Administración. De este modo, la Administración con sus actos, se beneficiaría de la posesión, artículo 1942 CC.

El hecho de que el titular no se defienda ejerciendo acciones interdictales, y no impugnando posteriormente la ocupación por parte de la Administración, no autoriza a ésta, a deducir que la posesión ha pasado a ser pacífica.

El ejercicio de la potestad de  autotutela declarativa y ejecutiva de revisión de oficio, y de indemnidad frente a los daños y perjuicios irrogados, dan facultad al propietario para que en caso de que la Administración actúe ilegalmente, le exija el remedio obligado a dicha agresión, devolviéndo a su estado anterior al verdadero dueño. Ley de 16 de diciembre de 1954, de Expropiación Forzosa.

 Vía| NoticiasJurídicas

Imagen| Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

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