Historia 


La “naturaleza” del indio americano, ¿Hombres o Bestias? (I)

El ser humano por naturaleza desconfía de todo lo desconocido, y solo hemos de echar la mirada hacia el pasado para darnos cuenta de que es totalmente cierto lo que estamos diciendo. Cuando algo nos es desconocido, automáticamente intentamos dominarlo para que no nos suponga ningún peligro, pero a su vez, pretendemos conocerlo introduciéndolo en nuestro esquema mental, para convertir lo desconocido en conocido. Valiéndome de las palabras de Walter Mignolo queda claro a lo que nos estamos refiriendo: “La cognición de un objeto o de un acontecimiento, no resulta únicamente de las informaciones que se obtienen de tal objeto, sino también (y quizás fundamentalmente),

Encuentro con el indígena

Encuentro con el indígena

resultan de lo que sabemos antes de enfrentarnos con el objeto”. Y esto es lo que ocurrió en el momento del encuentro del hombre europeo con los indígenas habitantes del Nuevo Mundo, ya que la imagen del indio que llegó a Europa fue siempre una réplica de la autocomprensión del europeo, frente a la cual se vio al indio como algo diferente a lo europeo y de lo que se entendió como cultura europea. Como afirma Mathias Vollet: “Tomar lo desconocido por lo conocido y en caso de que esto no resultara, reducirlo a algo conocido, éstas fueron las formas de proceder que usaron los españoles frente a los habitantes de las regiones recién conquistadas”. De esta forma, lo que intentamos transmitir es que los conquistadores españoles al llegar a estas nuevas tierras, encontrarse un mundo completamente diferente al suyo, con una fauna y flora desconocida, con unas gentes diferentes físicamente a lo que ellos mismos conocían, intentaron transformarlo en conocido, y para ello, lo introdujeron en su propio esquema mental.

Es importante decir que Occidente nunca se había molestado en escuchar al otro, pues lo había asimilado, antes y después del Cristianismo, a su propia cultura, por lo que la tarea de conocer y respetar al otro, al extraño, carecía de tradición en la cultura occidental. De esta forma es fácil entender la forma en la que el mundo europeo asimiló el mundo americano. Realmente no se molestó (en general) en entenderlo, sino simplemente lo adaptó a sí mismo, lo utilizó en su beneficio. Cuando nos hemos referido al mundo europeo (en general) lo hemos hecho de esa forma porque sí que hubo personas que intentaron conocer el mundo americano, y algunos lo consiguieron realmente, como puede ser el caso de los cronistas franciscanos de Nueva España (fray Toribio de Benavente, fray Bernardino de Sahagún o fray Jerónimo de Mendieta) que verdaderamente se adentraron en el mundo indígena de Nueva España. El lema de estos frailes franciscanos era “conocer para comprender, comprender para evangelizar”, con lo que queda suficientemente claro que su objetivo era evangelizar a la población nativa, pero el medio para ello era conocer profundamente las culturas nativas y así lo hicieron. Además de los cronistas que acabamos de nombrar, existieron muchos otros que realmente profundizaron en el conocimiento de las culturas nativas, como fue el caso de Bartolomé de Las Casas, José de Acosta, e incluso, fray Pedro de Aguado para el caso de Nueva Granada y Venezuela. Pero como acertadamente afirma Valcárcel, a excepción de unos pocos, el mundo europeo no intentó conocer el Nuevo Mundo, simplemente lo adaptó a sí mismo.

Un problema que surge en el encuentro con este Nuevo Mundo y con sus habitantes es la forma en la que introducir a los indígenas en este esquema mental del que estamos hablando, es decir, ¿los habitantes de estas nuevas tierras son seres humanos o no?: si son seres humanos, ¿lo son en el mismo grado que los europeos o por el contrario se encuentran en una escala inferior en la creación de Dios?. Este tipo de preguntas se las hicieron los conquistadores, los cronistas que narraron la conquista, y de esta forma, se produjo un enorme debate intelectual sobre la condición del indio, el cual tuvo tal magnitud que el mismo Papa Paulo III mediante una bula tomó cartas en el asunto. A través de la bula Sublimus Deus (1537) se postuló en favor de la naturaleza humana del indio considerándoles veros homines así como válidos para la fe, y de esta forma se defendía su evangelización. Además de esto, en dicha bula se rechaza tratar a los indígenas como esclavos o quitarles sus propiedades.

Fray Francisco de Vitoria

Fray Francisco de Vitoria

En este debate sobre la naturaleza de los nativos del Nuevo Mundo ocupa un lugar central el padre dominico Francisco de Vitoria. Como introducción al mismo, es necesario decir que nos encontramos ante un destacado teólogo que desde niño recibió una formación humanística. Formó parte de la conocida como “Escuela de Salamanca”, una variante muy influyente de la escolástica que, entre otras cosas, teorizó abundantemente sobre la economía desde un punto de vista moral. A su vez, realizó importantes reflexiones sobre el derecho, analizó las fuentes y los límites de los poderes civil y eclesiástico afirmando que el poder civil está sujeto a la autoridad espiritual del papado pero no en cuanto a su poder temporal. Muchas más cosas se podrían decir de Francisco de Vitoria pero en lo que a nosotros nos atañe es importante decir que a pesar de que nunca pisó suelo americano, se preocupó por los derechos de los indios. Su obra De indis recoge su postura ante el conocimiento de diversos excesos cometidos por los conquistadores en América. En ella afirma que los indios no son seres inferiores sino que poseen los mismos derechos que cualquier ser humano y son dueños de sus tierras y sus bienes. Para defender esto afirma que no se puede aplicar la “esclavitud natural” de Aristóteles ya que estos indios son hombres racionales. Además de todo esto, el padre Vitoria también puso en duda el derecho de los españoles a gobernar las Indias. En las siguientes palabras escritas por el mismo Vitoria, podemos ver reflejado lo que estamos afirmando:

“Es evidente que tienen cierto orden en sus cosas: que tienen ciudades debidamente regidas, matrimonios bien definidos, magistrados, señores, leyes, profesores, industrias, comercio; todo lo cual requiere uso de razón. Además, también tienen una forma de religión”

Todas estas reflexiones del padre Vitoria fueron formuladas en la Universidad de Salamanca en 1539 y tuvieron gran influencia en Las Nuevas Leyes de Indias promulgadas en 1542 por las que se intentó mejorar la condición del indígena aunque en muchos aspectos no lo consiguieron.

Y con esto doy por finalizada esta entrega, la cual tendrá su continuación en mi próxima publicación, donde abordaremos el famoso debate de Valladolid, donde se enfrentaron dialecticamente Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda.

Vía| VOLLET, Mathias: “¿Otros mundos, otros hombres? Imágenes del hombre en los tiempos del descubrimiento y la conquista de América por los españoles en los siglos XV y XVI”, El Nuevo Mundo, problemas y debates, Bogotá, 2004, pp. 98-118.

PIETSCHMAN, Horst: “Visión del indio e historia latinoamericana”, La imagen del indio en la Europa Moderna, CSIC, 1990, pp. 1-11.

Imagen|Encuentro, Fray Francisco de Vitoria

En QAH|Las fieras caninas en la conquista del Nuevo Mundo, Las crónicas de Indias. Tipos de crónicas

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