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La música como ritmo de vida

 

Parece clara la existencia de una fuerza intangible, inherente a nuestra vida, que empuja de ella para levantarnos cada mañana, para hacer funcionar nuestro cuerpo y mente. Sabemos que un día el ritmo constante e incansable de nuestro corazón parará, será entonces cuando se desvanezca nuestro ser, nuestra fuerza y energía se esfumarán y solo quedará lo tangible.

Como apasionado de la música, creo que el ritmo es la base sobre la cual se cimienta nuestra vida, al menos la mía. Además, es evidente que el tiempo es una dimensión que avanza constantemente y que es imposible detener o acelerar, es decir, estamos irrefutablemente conectados a él; todo lo que conocemos alberga en la raíz de su existencia al tiempo.

Sin embargo, el tiempo en sí no proporciona ritmo a los seres vivos, solo una partitura infinita sobre la que se compone la vida. Añadiendo ritmo y melodía a esta partitura, se consigue una bella armonía palpable en las sorprendentes maravillas que la naturaleza nos muestra. Creo que los creyentes cristianos definirían esta armonía como “la mano de Dios”.

En música, el ritmo se entiende como la ordenación lógica de silencios y sonidos en el tiempo, con el objetivo de crear una base sobre la que asentar la melodía. Ésta sin embargo, es un elemento más expresivo y llamativo. La melodía nutre de tonalidad a la estructura rítmica usando las diferentes frecuencias que componen las notas musicales. Es el componente más pegadizo de la música. Finalmente, de la sutil combinación de ritmo y melodía nace la armonía. La armonía es la complejidad, la elaboración intelectual de un conjunto de melodías y ritmos, produciendo una obra que nuestros oídos traducen en música y bienestar.

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El ritmo en nuestro interior

De este modo, el ritmo vive en nosotros desde que comienza la formación del feto en el interior de la madre. El latido del corazón materno es nuestra guía, su ritmo nos acompaña hasta que nacemos, y una vez que salimos al medio exterior, necesitamos este ritmo para apaciguar nuestros miedos. El latido cumple la función tranquilizadora cuando el bebé siente que el medio exterior puede presentar una amenaza. Lo mismo sigue ocurriendo a lo largo de nuestra vida, pero en manifestaciones más sutiles. El balanceo, los “tics” o la oscilación del cuerpo de un lado a otro son ejemplos que cumplen una función tranquilizadora. En situaciones nuevas o socialmente adversas, es probable que una persona insegura muestre signos de este tipo ya que el ritmo de esos movimientos le recuerda de forma intrínseca al latido del corazón materno. Creo que cualquiera que entra en un lugar nuevo, siente cierta incomodidad que traduce en forma de gestos; mirar o refugiarse en el teléfono móvil, golpear rítmicamente algún objeto, meter las manos en los bolsillos, etc. Sin embargo, cuando conocemos el sitio y nos sentimos más cómodos, estos signos desaparecen.

Al igual que el latido del corazón materno, la música actúa sobre nosotros como fuente de bienestar, apacigua nuestra angustia, nos libera y es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo. Además, hay que destacar su importante función social, y dependiendo del tipo de música y del momento, su función será tranquilizadora o activadora.

Para terminar, me gustaría mencionar el trabajo de la microbióloga, Aurora Sanchez Sousa, quién descubrió que el ADN está ordenado en secuencias similares a las partituras que ella solía leer para tocar el piano. En su intento por comprender la relación entre ADN y música, asignó una nota a cada una de las bases del ADN, A (Adenina), C (Citosina), G (Guanina) y T (Timina) para traducirlas en notas musicales, La, Do, Sol y Re. El resultado es Genoma Music*, la representación musical del código genético.

La música esta en cada uno de nosotros, tu cuerpo es ritmo, tu voz, melodía. Escribe tu propia partitura y encuentra la armonía.

Via| “El mono desnudo”, Desmond Morris. 1967.

Más información| La música: un factor de evolución social y humanaGenoma Music, Función activadora, Función tranquilizadora.

Imágenes| El ritmo en nuestro cuerpo, Music.

En QAH| Música de bienvenida: el concierto de año nuevo, La vida virtual

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