Reflexiones 


La música al nivel del tarot y la teletienda

 

Recientemente he estado recibiendo mensajes en busca de firmas de apoyo para la eliminación de determinados programas televisivos, bien por inmorales, poco culturales o porque tienen un horario amplio y que abarca la franja infantil.

En ese momento me empecé a plantear varias preguntas ¿La televisión tiene una obligación moral respecto a la sociedad? En principio es un electrodoméstico más, que utilizamos bajo nuestra responsabilidad y por entretenimiento, pero en cierta medida está tan involucrado en nuestras vidas que no deja de influirnos su contenido, información y horarios.

La música es la manifestación artística y cultural con la que personalmente siento más afinidad por sus múltiples beneficios que muchos ya conocemos.

Por este motivo comencé a observar cómo la pequeña pantalla incluye en su programación la música, y cuál fue mi sorpresa al comprobar que en todas las cadenas (públicas y privadas), los conciertos tanto de música clásica como de jazz, blues, flamenco, etc. son emitidos más tarde de las 24:00 o incluso a altas horas de la madrugada, en el caso de emitirlos. ¿Es porque no se consume por parte del espectador?  ¿O realmente nos están introduciendo las cadenas  sus intereses en horarios de máxima audiencia?  ¿Tiene éxito un espacio televisivo por su calidad o por el horario en el que lo introduzcan?

Esta situación es francamente incomprensible cuando las emisoras que poseen varios canales repiten su programación más de dos veces, y emiten contenido completamente desfasado con los tiempos actuales, por no hablar de la cadena pública que reitera las veinticuatro horas del día exactamente lo mismo.

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La importancia de la música es vital

Podría tratarse de una cuestión económica, pero ni siquiera las cadenas locales se molestan en retransmitir, aunque sea en diferido, conciertos públicos que acontecen en la zona, para hacérselo llegar a sus hogares a las personas que, por distintos motivos, no puedan acudir.

No todo el público puede permitirse la entrada a un concierto, con los tiempos que corren ni siquiera cuando éstos son en parte subvencionados, pero sí que es cierto que en un altísimo porcentaje los ciudadanos disponen de televisión en sus hogares, y que los teatros, a pesar de la subida del IVA, cuelgan el cartel de aforo completo. Por lo tanto ¿No sería razonable acercar este tipo de cultura a los hogares como por ejemplo se hace con los acontecimientos deportivos? ¿Por qué no se realiza?

Espero un poco de responsabilidad y cultura a la hora de organizar unos contenidos aptos para todos, mientras tanto a seguir trasnochando.

 

Imagen| Música

En QAH| La músic como ritmo de vida, El valor de la música

 

 

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