Historia 


La Mujer Griega en Época Clásica (III)

En esta última entrega de la serie  dedicada a la mujer clásica griega hablaremos de los aspectos religiosos y las últimas pinceladas en cuanto a aspectos sociales.

La mujer tenía un papel activo en tres de los cultos atenienses: el culto a la diosa Atenea, los Misterios de Demeter y Core (Eleusinos), y la celebración de las Tesmoforias.

Fragmento del friso de las Panateneas, del Partenón

Fragmento del friso de las Panateneas, del Partenón

La sacerdotisa de Atenea Polias era una persona muy importante y con cierta influencia dentro de la ciudad. Este sacerdocio era de carácter hereditario y exclusivo de la familia Eteobutadas. Heródoto nos da dos indicaciones del uso político de estas sacerdotisas, curiosamente siempre apoyando al lado democrático (Heródoto, 5.72 y 8.41). Dentro del culto a esta diosa, destacan también la celebración de las Panateneas, una procesión anual de hombres y mujeres, en la que le llevan el nuevo peplo a la diosa y en la que también se realizaban sacrificios. Destacan en esta fiesta aquellas jóvenes conocidas como kanephoroi, vírgenes seleccionadas en familias nobles que portaban cestos sagrados en la procesión. También sabemos que el comienzo de la confección del nuevo peplo era hecho por arrephoroi, que eran niñas de entre siete y once años de edad, escogidas entre las familias nobles por el arconte rey para desempeñar también otra serie de funciones religiosas durante un año.

Placa votiva con motivos eleusinos, hallada en el santuario de Eléusis

Placa votiva con motivos eleusinos, hallada en el santuario de Eléusis

Los Misterios eran originariamente un culto privado familiar de los Eumólpidas, que quedaron bajo el control del Estado en el siglo VII a. C. el gran sacerdote era conocido como el hierofante, un cargo vitalicio que ostentaba un Eumólpidas. Estaba asistido por una sacerdotisa llamada dadouchousa, pero también había otras dos oficiantes conocidas como hierofátides, de las cuales, una servía a Demeter y otra a Core, y también otro grupo de sacerdotisas conocidas como panageis (sacrosantas) o melissae (abejas), que vivían todas juntas y no tenían ningún tipo de contacto con los hombres. Todas las mujeres iniciadas participaban en la kernophoria, el transporte de las vasijas sagradas, y también contemplaban unos bailes sagrados femeninos en honor a Demeter.

Las Tesmoforias era otro festival en honor a la diosa Demeter, pero exclusivo al ambiente femenino. Preservaba los antiguos ritos agrarios. Era un ritual de fertilidad que se celebraba en la siembra, o lo que es lo mismo, en otoño, para propiciar el buen crecimiento de la cosecha. Sólo se permitía la participación a mujeres de intachable reputación, y debían permanecer castas durante los tres días que duraba preparación, y otros tantos la celebración.

Representación de la Kore del Peplo tras los estudios arqueométricos realizados

Representación de la Kore del Peplo tras los estudios arqueométricos realizados

Por otro lado, la separación de sexos estaba presente en la arquitectura del hogar; había alojamientos separados para hombres y mujeres. Estaban separados para evitar los embarazos en esclavas. Las mujeres ocupaban las zonas de la casa más alejadas de la calle y de las zonas comunes del oikos. La reclusión de la mujer es un mero intento de mantenerla pura hasta su casamiento, y una vez casada, de mantenerla fiel y respetuosa con su marido. El vestido también formaba parte de esta táctica, servía para ocultarlas de las miradas no deseadas. Se usaba un vestido largo llamado peplo, que podía ir sujetado por un cinturón, y un manto por encima que las cubriera cuando salían al exterior, llamado himation. El material usado en época clásica por las mujeres respetables era la lana o el lino principalmente, pero las prostitutas vestían con materiales transparentes, como la gasa, teñidos de color de azafrán. A pesar de la creencia de que las vestimentas de la antigua Grecia eran blancas, lo cierto es que se ha descubierto que estas vestimentas eran de un colorido majestuoso y con motivos complicados. Las sandalias típicas son las de correas, e incluso se sabe que algunas mujeres llevaban plataformas para ser más altas. Era muy valorada la blancura de la piel, pues era ostentación de riqueza, ya que significaba que no salía a hacer trabajos en el campo; para ello solían usarse polvos blancos. En cuanto al maquillaje, cabe destacar que no sólo las prostitutas lo usaban, sino también por las mujeres casadas. El peinado típico femenino para esta época era el abierto a la mitad del cráneo y recogido en un moño a la altura de la nuca, y con unas cintas decorativas, que a la vez ayudasen en el recogido. Y en cuanto a las joyas, estaban reservadas a las mujeres, que hacían uso de ellas como formas de ostentación de la riqueza y el poder de su marido.

El comportamiento sexual de las mujeres quedó regulado en la legislación de Solón, donde no quedaban muy bien representadas ya que éste era homosexual. Quedaba regulado que el esposo debía tener relaciones sexuales con su esposa al menos tres veces al mes.

El adulterio era por supuesto un delito en el caso femenino, ya que de ese acto podría resultar un hijo ilegítimo, o la ignorancia en la paternidad del supuesto hijo legítimo. Es curioso que en estos casos el varón fuera siempre declarado el culpable, ya que se consideraba la parte activa. En cuanto a la violación, el castigo era menor que para la seducción, pues en esta última se necesita de un período más largo de tiempo y debía ganarse el afecto de la esposa en cuestión. Así el castigo por la seducción podría traducirse incluso en la muerte a manos del esposo agraviado, mientras que la violación se solucionaba con una simple multa en dinero. En cuanto a la homosexualidad femenina, no era muy común en Atenas. De todo esto se deduce que la vida sexual femenina no era demasiado satisfactoria, por lo que se piensa que un recurso muy usado debía de ser la masturbación.

Como hemos visto, el mundo de la mujer en la Antigüedad y el papel que desempeñaba es complejo a la par que interesante. La sociedad ateniense es una de las que con mayor claridad nos ofrece esa diferenciación de papeles sociales entre hombres y mujeres y, aún así, se nos siguen escapando muchos aspectos de lo que debía ser todo un mundo paralelo a esas intrigas políticas características de esta ciudad.

 

Vía| S. B. POMEROY, diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la Antigüedad clásica, 1990. A. IRIARTE GOÑI, De amazonas a ciudadanos. Pretexto ginecocrático y patriarcado en la Antigua Grecia, 2002. D. MIRÓN PÉREZ, Autoridad femenina en el espacio doméstico de la Atenas clásica, en Las mujeres y el poder. Representaciones y prácticas de la vida., Madrid, 2000.

Imágenes|Panateneas, Eléusis, Kore

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