Jurídico 


La moda de los Productos bancarios ¿Cómo defenderte? (II)

Una vez conocemos los tipos de contratos a los que nos referimos al hablar de productos bancarios y cuales son los requisitos que exige la ley y la doctrina jurisprudencial para acordar la nulidad en base al error en el consentimiento de esos contratos en nuestro anterior articulo,La moda de los Productos bancarios ¿Cómo defenderte? (I), trataremos ahora de aportar algo de luz sobre la importancia que tiene en dichos contratos la clasificación que la ley otorga a la parte contratante y de cómo influye dicha clasificación a la hora de ver cuáles son o cuáles deberían haber sido las obligaciones tanto de entidades de servicios de inversión, como de entidades de crédito autorizadas (art. 37.2 LMV) en la contratación y la gestión de los referidos productos.mala inversión

A tal respecto, debemos tener en cuenta la diferencia entre los distintos tipos de clientes, clientes minoristas y clientes profesionales (art.78bis LMV).

En líneas generales, los clientes minoristas merecen un plus de protección en las obligaciones de estas entidades: diligencia, transparencia e información; todas exigidas por la LMV (arts. 79 y 79 bis) en aplicación de la ya conocida normativa europea (MIFID)Los clientes minoristas además están bajo la protección de la Ley de consumidores y usuarios 1/2007 (art. 12) y (Art.8.b y ss), por lo que disfrutan de un fortísimo blindaje a la hora de analizar la contratación que se hizo en su día sobre estos productos de cara al juez.

La doctrina entiende que a la hora de dar asesoramiento e información en el mercado de productos financieros y de inversión, especialmente cuando se trata de productos complejos, la diligencia exigida en dicho asesoramiento no es la genérica de un buen padre de familia, sino la especifica del ordenado empresario y representante leal en defensa de los intereses de sus clientes, y además; la carga probatoria acerca de tal extremo debe pesar sobre el profesional financiero. Lo que resulta lógico por cuanto que desde la perspectiva de los clientes se trataría de un hecho negativo: ausencia de dicha información.  (STS del 09/05/2013  y SAP Gijon 27/09/2011).

En conclusión, la segunda fase a la hora de graduar la viabilidad de que prospere la defensa de un cliente ante un litigio, primero debemos comprobar si se trata de minorista o profesional.Productos bancarios toxicos

Si es minorista, en segundo lugar hemos de plantearnos la posibilidad de alegar  en “petitum” de nuestra demanda a través del correspondiente suplico, que para el caso en que no concurran los requisitos de la nulidad por error en el consentimiento, de  manera subsidiaria, se declare resuelto el contrato por incumplimiento del deber de diligencia, información, transparencia, bien en el momento de contratar o bien durante la pendencia del contrato, de tal manera que podamos asegurar más si cabe la posibilidad de que nuestra demanda prospere a través de una resolución favorable por parte de nuestros tribunales, sabiendo que la carga de la prueba corresponde a dicho profesional financiero.

Como reflexión final, apelamos a tomar consciencia de un valioso principio de ética profesional que ha de ser exigido en cualquier tipo de relación profesional de cara a nuestros defendidos /clientes y en todo tipo de negocio que llevemos a cabo y que entabla en sí mismo dos conceptos básicos :  que a mejor información, mayor competencia, estando  tan anudados ambos conceptos mediante tal relación causa-efecto, que podría equipararse a una fórmula matemática.

Vía| Noticias Jurídicas , (MIFID)STS del 09/05/2013 , SAP Gijon 27/09/2011

Imagen| Productos bancarios tóxicos , Dinero con cadenas , Mala inversión

Más Información| El Confidencial

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