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La mochila austriaca. ¿Cada vez más cerca de una reforma laboral?

En los últimos años y, especialmente, con motivo de los recientes procesos electorales, se ha debatido y se ha incluido en los programas de varios partidos políticos la posibilidad de implementar en España un modelo indemnizatorio distinto al esquema existente en nuestro país y similar al de otros ordenamientos jurídicos como el austriaco.

En concreto este tipo de modelo indemnizatorio se basa en aportaciones económicas mensuales progresivas efectuadas a favor del trabajador y acumuladas por éste a lo largo de su relación laboral. Así, la diferencia más llamativa con el modelo implantado tras la reforma laboral de 2012 es que se funda en una indemnización a calcular en función del salario y antigüedad del trabajador en el momento de la extinción contractual.

Pues bien, desde la perspectiva del empleador, el “modelo austriaco” implica que, a la hora de amortizar puestos de trabajo, las empresas no tengan que valorar a qué empleados despiden en función del coste que tal extinción contractual va a conllevar. La indemnización está “pagada” ya que se ha ido acumulando durante toda la relación laboral. Ello reduce la inseguridad e incertidumbre respecto a los costes de la empresa a futuro.

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Desde la perspectiva del trabajador, la “mochila austriaca” también contiene aspectos positivos. Por un lado, le proporciona una mayor certidumbre y seguridad frente a un posible despido ya que puede efectuar un seguimiento progresivo del importe que se va acumulando a su favor y, al estar incluido en un fondo especial, puede tener una mayor certeza de su percepción en caso de insolvencia o concurso de su empleador. Por otro lado, el hecho de que el trabajador pueda percibir su “mochila” no sólo en supuestos de despido, sino también si decide jubilarse, cambiar de trabajo o emprender un negocio como autónomo, puede facilitar su movilidad laboral y la reorientación de su carrera. Al fin y al cabo, es una forma de ahorro.

Finalmente, puede articularse un sistema sin límites a esa posible “mochila” que se constituye por las contribuciones efectuadas a favor del trabajador y los rendimientos que la misma haya podido generar a lo largo de los años.

Ahora bien, hemos de ser conscientes de que, frente al sistema existente en España, el modelo austriaco genera un coste recurrente que puede ser adicional al salario, lo que supone, sin duda alguna, su principal inconveniente. Así, dicho coste ha de ser asumido, o bien por el empleador, incrementando sus gastos y reduciendo su competitividad, o bien por el trabajador, reduciendo su salario y su capacidad adquisitiva actual.

Vía| Noticias Jurídicas
Imagen| Salycondimenta

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