Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La misteriosa capilla de Sansevero en Nápoles

Italia está repleta de lugares en los que la historia y el misterio caminan de la mano. Hace unos meses podíamos comprobarlo recorriendo las calles de la Roma más macabra. En esta ocasión, la ciudad de Nápoles nos abre las puertas de uno de sus enclaves más peculiares: la Capilla de Sansevero.

Interior de la Capilla de Sansevero, en Nápoles.

Interior de la Capilla de Sansevero, en Nápoles.

Esta construcción se encuentra muy cercana a la calle Benedetto Croce, conocida popularmente por napolitanos y turistas como Spaccanapoli (literalmente “corta Nápoles”). La capilla está ligada el Palacio de Sansevero, perteneciente a la familia de los Príncipes de Sangro. La creación de la capilla es incierta; al parecer tuvo mucho que ver la sangre, que curiosamente es el nombre familiar (sangrio). En el año 1590 el compositor Carlo Gesualdo asesinaba a puñaladas a su esposa Maria D’Avalos y al amante de ésta, Fabrizio Carafa, hijo de Adriana Carafa della Spina, casada en segundas nupcias con Giovan Francesco di Sangro, primer Príncipe de San Severo. La violencia del crimen convulsiona Nápoles: Gesualdo tira por la ventana los cuerpos de los amantes para que todo el mundo los vea. La sangre que cubre los cuerpos pronto llama la atención de los animales callejeros, que se dan un festín con los cadáveres, según las crónicas del momento.

Es comprensible el impacto que el asesinato tuvo en Adriana, la cual manda edificar la capilla para honrar la memoria de su hijo brutalmente asesinado. No obstante, su fundador oficial sería Alessandro de Sansevero, segundo Príncipe de Sangro, que en 1610 la reformó para convertirla en el panteón familiar. La capilla sigue recordando su triste y macabro origen: no es casualidad que también se la conozca como Santa María de la Piedad y que el centro esté ocupado por una magnífica escultura de Cristo muerto. 

La escultura de Cristo Velado nos recuerda que el dolor de una madre por su hijo muerto originó la capilla.

La escultura de Cristo Velado nos recuerda que el dolor de una madre por su hijo muerto originó la capilla de San Severo.

Esta obra fue realizada a mediados del siglo XVIII por Giuseppe Sanmartino. En este momento el séptimo Príncipe de Sansevero, Raimondo de Sangro, decide embellecerla con una serie de estatuas de alegorías. Obras como El desengaño de Queirolo o La verdad velada de Corradini destacan junto con el citado Cristo muerto. La red que sostiene el Desengaño, símbolo de las equivocaciones mundanas, o los paños que cubren a la Verdad y a Cristo cautivan por su virtuosismo. Tanto es así que la leyenda ha otorgado a éste último un origen ajeno a la mano humana.

La figura del príncipe Raimondo di Sangro siempre ha estado relacionada con la masonería y la alquimia. Lo cierto es que Raimondo era un amante de lo esotérico y su búsqueda constante le hizo encontrar el conjuro para petrificar el tejido. La leyenda señala que el paño sobre Cristo fue en su día un tejido verdadero que se tornó en piedra con las palabras adecuadas del Príncipe.

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Detalle de una de las “máquinas anatómicas” de Raimondo.

La inventiva de Raimondo y su pasión por el estudio de la anatomía humana ha legado otro de los “tesoros” más peculiares de la Capilla Sansevero. En su cripta podemos hallar dos máquinas anatómicas: los cuerpos de un hombre, una mujer y un feto nonato reciben a visitante que, horrorizado, comprueba que los órganos vitales y el sistema circulatorio se han mantenido sobre sus esqueletos. En realidad, el Príncipe contó con la ayuda del anatomista Giuseppe Salerno para reproducir con hilos de cera todas las venas y arterias. Conocer en profundidad el cuerpo humano era el principal deseo del príncipe,  pero ¿a qué precio? La exactitud que consiguieron Raimondo y su ayudante no ha hecho más que alimentar la leyenda negra de un macabro experimento. Según ésta, dos cuerpos todavía con vida sufrieron un proceso de metalización: se les inyectó un metal que, una vez desplegado por todo el sistema circulatorio, lo congeló. Los elegidos fueron dos miembros del servicio, un hombre y una mujer embarazada. A pesar de la escasa base científica de la historia, sigue siendo tenida por cierta por muchos.

 La capilla, hoy reconvertida en museo, y la cripta pueden visitarse en la actualidad, constituyendo uno de los lugares más curiosos de Nápoles, una ciudad no exenta de misterios y de sitios curiosos para ver.

 

Vía| Amore e Morte all’origine della Cappella di SanseveroLuoghi Misteriosi

Imagen| Capilla de Sansevero; Cristo velado; Máquina anatómica

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