Patrimonio 


La mezquita-catedral de Córdoba (V): Catedral de la Asunción de Nuestra Señora

Planta de la catedral de Córdoba

Planta de la catedral de Córdoba

En los precedentes artículos de esta serie hemos podido observar la evolución de la mezquita de Córdoba en sus diferentes fases islámicas. Con este quinto y último artículo analizaremos la intervención que cambió de manera radical la homogeneidad que se había venido manteniendo en el edificio a lo largo de sus cinco siglos de historia; nos referimos, claro está, a la construcción cristiana que se inserta en el centro de la mezquita.

Cuando Fernando III el Santo entró en la ciudad de Córdoba en 1236, una de las primeras cosas que se planteó fue convertir la Gran Mezquita de Córdoba al culto cristiano, lo cual se llevó a cabo salpicando sus muros exteriores con agua bendita, consagrando en ella un altar y oficiando una misa. Una vez purificado y cristianizado el espacio, había que acometer la parte más costosa, la remodelación del edificio. La primera construcción que se llevó a cabo fue la capilla mayor, que se situó en el espacio de mayor diafanidad, o sea, en la zona de la Capilla de Villaviciosa, al comienzo de la ampliación de Al-Hakam II, y junto a ella se dispuso el coro con una orientación este-oeste. Otro ámbito muy destacado en este mismo lugar es la conocida como Capilla Real, que se encuentra situada a la izquierda de la Capilla de Villaviciosa (en el lado contrario a la construcción de la citada capilla mayor) y que fue utilizada por Enrique II para cobijar los restos de su padre, Alfonso XI, y de su abuelo, Fernando IV.

Tras estas breves intervenciones, no será hasta finales del siglo XV cuando se levante la primera nave catedralicia, y se hará precisamente en la zona que desde mediados del siglo XIII se venía utilizando como espacio de culto cristiano. Esta primitiva nave se hizo con total cuidado con respecto al templo islámico, pues se mantuvo la anchura de sus naves y uno de los muros de cerramiento de la nave cristiana aprovechaba uno de tiempos de Al-Hakam II.

Es en el siglo XVI cuando se levanta la actual catedral de Córdoba, con el obispo don Alonso Manrique (1516-1523) a la cabeza del proyecto, a lo que se suma la labor constructiva de los Hernán Ruiz. Sin embargo, la iniciativa del obispo Manrique no estuvo exenta de polémicas, pues ni el cabildo ni el concejo de la ciudad ni los propios cordobeses estaban de acuerdo en que se destruyera deliberadamente el centro de la mezquita para introducir en su lugar una catedral renacentista convencional. A pesar de ello, Manrique, oponiéndose a todos, consiguió poner en marcha las obras de la nueva catedral, amenazando con la excomunión a todo aquel que se opusiese a dicha construcción, y contando más tarde con la aprobación del propio Carlos I.

Bóveda del crucero de la catedral de Córdoba

Bóveda del crucero de la catedral de Córdoba

En cuanto a la labor desarrollada por los Hernán Ruiz, es de destacar a Hernán Ruiz I, que fue nombrado maestro mayor de la catedral durante casi medio siglo, y su trabajo en la misma incluye la reforma de las portadas exteriores y del patio, de las naves de la ampliación de Almanzor y de la creación de la nueva capilla mayor y el coro, obras en las que estuvo trabajando hasta su muerte en 1549. Al papel desarrollado por los Hernán Ruiz (Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II, su hijo, y Hernán Ruiz III, su nieto) en la construcción de la catedral de Córdoba hay que añadir el de Juan de Ochoa, figura fundamental del manierismo cordobés.

La construcción de la catedral de Córdoba se extendió a lo largo de los siglos XVI y XVII, con la creación de numerosas capillas (capilla de San Clemente, capilla de San Bartolomé, capilla del Espíritu Santo, capilla del Sagrario), las cuales recorrían buena parte del templo, a lo que se unió la adición de pinturas, tablas, retablos y esculturas que, poco a poco, ocultaban cada vez más el antiguo espacio omeya. Finalmente, como último hito destacable en la labor constructiva de la catedral cordobesa, hay que citar la sillería de coro realizada por Duque Cornejo en 1747, una de las más acertadas del barroco español.

Duque Cornejo: detalle de la sillería de coro

Duque Cornejo: detalle de la sillería de coro

No cabe duda de la importancia que tuvo la construcción de esta catedral para la conservación del templo islámico, pese a las oposiciones por parte tanto del cabildo catedralicio como de los propios habitantes cordobeses. Por otra parte, tampoco deja de ser cierta la aseveración que se le atribuye a Carlos I a su paso por Córdoba años después de haber dado el visto bueno al obispo Manrique para que comenzase la construcción de la catedral: “Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes”.

 

Vía| SOBRINO, M., Catedrales. Ed. La Esfera de los Libros, Madrid, 2009. Artencordoba

Más información| Centro Virtual Cervantes

Imagen| Planta de la catedral, Bóveda del crucero, Sillería de coro

En QAH| La mezquita-catedral de Córdoba (I): el primitivo templo de Abd al-Rahman ILa mezquita-catedral de Córdoba (II): la ampliación de Abd al-Rahman II La mezquita-catedral de Córdoba (III): la fastuosa intervención de Al-Hakam IILa mezquita-catedral de Córdoba (IV): la ampliación de Almanzor

 

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