Patrimonio 


La mezquita-catedral de Córdoba (III): la fastuosa intervención de Al-Hakam II

Planta de la ampliación de Al-Hakam II.

Planta de la ampliación de Al-Hakam II

Con el tercer artículo de esta serie llegamos a la ampliación más conocida e impresionante que se llevó a cabo en la mezquita de Córdoba, convirtiéndola en uno de los edificios más significativos del arte universal. Dicha intervención es debida al califa Al-Hakam II (961-976), el cual se dedicó de lleno a renovar, ampliar y enriquecer la mezquita durante buena parte de su mandato, entre los años 961 y 971. Actualmente se considera que tanto estas obras como las realizadas en tiempos de Abd al-Rahman III durante los años 951-958, pertenecen a un proyecto ideado por el propio Al-Hakam II aún en vida de su padre.

En tiempos del primer califa omeya de Córdoba se llevaron a cabo la ampliación del patio, la construcción de un nuevo alminar (el que actualmente se observa, aunque con adiciones cristianas posteriores) y la renovación de la fachada de la sala de oración abierta al patio. De ellas, la más destacada es la construcción del alminar. Constaba de dos cuerpos y la altura total era de 47 metros. El interior estaba dividido en dos mitades iguales, cada una de las cuales albergaba una escalera independiente. La principal razón aducida para tal peculiaridad, ya que no se encuentran alminares con una disposición semejante, es la de facilitar la circulación.

Pero será con Al-Hakam II cuando se desarrolle la máxima expresión de la suntuosidad. Amplía la sala de oración hacia el sur, como se venía haciendo hasta entonces, en doce tramos más, para lo que tuvo que derribar el muro de qibla de Abd al-Rahman II. Esta ampliación está totalmente diferenciada del resto del templo, gracias a una enorme fachada situada en el lugar que ocuparía la qibla de Abd al-Rahman II y que da entrada a tres tramos, que funcionan como tres naves centrales que desembocan en el mihrab. Esta zona se compone de grandes arcos de herradura enriquecidos con arcos polilobulados, lo que supone toda una novedad, ya que aquí se utilizan por primera vez con una función tectónica y no meramente ornamental. Se mantiene, en cambio, el esquema uniforme del resto del templo en lo que se refiere a la alternancia de dovelas rojas (ladrillo) y blancas (piedra) en los arcos.

Cúpula de la Capilla de Villaviciosa.

Bóveda de la Capilla de Villaviciosa

Destaca el esquema en T que se forma gracias a la intersección de la nave central de la ampliación, de mayor anchura que el resto, y la nave que corre paralelamente al muro de qibla y que funciona como zona de la macsura. Al-Hakam II se inspira aquí directamente en la mezquita tunecina de Qayrawan, datada a mediados del siglo IX y donde también encontramos el mismo esquema aunque de menor riqueza decorativa. Es precisamente en esta zona donde se hallan las partes más destacadas de esta ampliación de la mezquita. En primer lugar, la Capilla de Villaviciosa, que realza la entrada a la ampliación y que presumiblemente se sitúa en el mismo lugar donde se hallaría el antiguo mihrab de Abd al-Rahman II, lo que también dota a este espacio de un significado simbólico. La zona de la macsura es la más espléndida del conjunto, con la única salvedad del mihrab. Ésta se divide en tres espacios correspondientes a las tres puertas frente a las que se encuentra; de ellos, el más relevante es el central, que se sitúa justo frente al mihrab y que se cubre con una bóveda de ocho arcos entrecruzados que forman un octógono en el centro que, a través de su decoración musivaria, simboliza el cielo islámico.

Bóveda de la macsura.

Bóveda de la macsura

Llegamos así al mihrab, que es sin duda el más rico de origen medieval de cuantos se conservan. Se trata de un espacio octogonal, casi habitacional, cuya fachada se organiza como ya se vio en la Puerta de San Esteban: un arco de herradura central dando entrada al espacio sagrado, todo ello rodeado de bandas decorativas y culminado con una serie de arquillos ciegos trilobulados. La decoración de este espacio es absolutamente exquisita, pues todo ello se recubre de fina talla en mármol en los zócalos, estilizados atauriques vegetales diseñados en mosaicos traídos desde Bizancio decorando las dovelas del arco y los arquillos ciegos, e inscripciones cúficas, también sobre mosaico, rodeando la rosca del arco y en las impostas del mismo. La cubrición interior se realiza con una enorme venera de clara tradición clásica.

A ambos lados del mihrab encontramos otros dos arcos que dan entrada a dos espacios distintos, también de rica decoración pero de menor originalidad. A la izquierda del mihrab se sitúa el bayt al-Mal o Tesoro de la mezquita, donde se guardan los más valiosos elementos, como el Corán utilizado para la oración o el mimbar o púlpito sobre el que el imán dicta la oración. A la derecha se halla la entrada al sabat o pasadizo que conectaba directamente la zona de la macsura con la residencia del califa, para que no se viera obligado a salir a la calle cada vez que tenía que acudir a la oración y, por tanto, expuesto a posibles atentados.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba

La principal razón que llevó a Al-Hakam II a la realización de una ampliación de tales dimensiones y riqueza compositiva y ornamental radica en querer diferenciarse, por una parte, del gobierno anterior de su padre, y por otra, del pujante califato fatimí que emergía en la zona de Egipto. Pero también hay que añadir razones de índole personal, dada la elevada cultura y el exquisito gusto artístico de Al-Hakam II, uno de los gobernantes más cultos que han desfilado por la península Ibérica.

En posteriores ampliaciones y adiciones se podrá ver cómo, a partir de aquí, sólo queda la repetición de modelos y esquemas decorativos incapaces de superar la originalidad y la fastuosidad de lo conseguido por Al-Hakam II.

 

Vía| MOMPLET, A., El arte hispanomusulmán. Ed. Encuentro, Madrid, 2008.

Más información| Centro Virtual Cervantes, Artencordoba. RUIZ SOUZA, J. C., “La fachada luminosa de Al-Hakam II en la mezquita de Córdoba. Hipótesis para el debate”, en Madrider Mitteilungen, nº 42 (2001), pp. 432-445.

Imagen| Planta de Al-Hakam II, Capilla de Villaviciosa, Macsura, Mihrab

En QAH| La mezquita-catedral de Córdoba (I): el primitivo templo de Abd al-Rahman ILa mezquita-catedral de Córdoba (II): la ampliación de Abd al-Rahman II

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