Patrimonio 


La mezquita-catedral de Córdoba (I): el primitivo templo de Abd al-Rahman I

Planta del primer templo de Abd al-Rahman I.

Planta del primer templo de Abd al-Rahman I.

Con este artículo queremos comenzar una serie dedicada a uno de los edificios más ricos y complejos de la Península Ibérica, pues en él pueden rastrearse sus raíces romanas e hispanovisigodas en los materiales de acarreo, el templo islámico en sí y posteriormente, la intervención cristiana, de modo que nos encontramos ante un edificio en continuo crecimiento a través de los siglos.

En primer lugar, abordaremos la primitiva fundación de la mezquita debida al primer emir omeya de Córdoba, Abd al-Rahman I, para, en los siguientes artículos que conformarán esta serie, hacer hincapié en cada una de las ampliaciones que se han llevado a cabo en la mezquita, culminando con la inserción de la catedral cristiana y con la influencia que ejerció este edificio a lo largo y ancho de todo el territorio peninsular en los siglos siguientes a su construcción.

Como mezquita, es uno de los templos medievales más antiguos conservados, y por ello mismo se nos muestra como un edificio capital a la hora de conocer la génesis del primer arte islámico. La mezquita de Córdoba se ubica sobre un solar preexistente, en el que presumiblemente debió existir un conjunto monasterial de origen visigodo, la conocida como basílica de San Vicente. Este edificio era compartido durante los primeros decenios de la conquista tanto por los musulmanes como por los propios pobladores hispanorromanos, alternando el espacio para sus respectivos cultos. No será hasta 785-786 cuando el emir Abd al-Rahman I se proponga la construcción de una aljama de nueva planta, una vez resueltos los primeros y más acuciantes problemas del recién fundado emirato cordobés.

Puerta de Bab al-Wuzara o Puerta de San Esteban.

Puerta de Bab al-Wuzara o Puerta de San Esteban.

El tamaño de esta primera mezquita se establece en 79 metros, de los cuales 42,2 corresponden a la sala de oración y el resto al patio o sahn. Esta mezquita tenía tres puertas abiertas al patio, la más importante de las cuales es la de Bab al-Wuzara o Puerta de los Visires, conocida en época cristiana como Puerta de San Esteban, aunque a mediados del siglo IX fue remodelada por Muhammad I. Se encontraba situada enfrente del palacio de gobierno, lo que, unido a su nombre, daba a entender que era la puerta de entrada al recinto de destacadas personalidades, incluido el emir. El diseño y composición de esta portada resulta esencial, pues será el modelo tomado por las demás puertas del templo a lo largo de sus sucesivas ampliaciones.

En el interior del templo, encontramos la sala de oración compuesta por once naves perpendiculares al muro de qibla y con doce tramos cada una de ellas. El rasgo más original de esta mezquita lo encontramos en las arquerías sobre las que se levanta. Este sistema de arquerías se refuerza a través de la colocación de unos arcos que recogen el peso de los arcos superiores, lo que permite una mayor elevación del edificio, así como una mayor resistencia. Estos arcos intermedios se denominan de entibo. Soluciones similares hallamos en construcciones romanas (acueducto de los Milagros de Mérida) y en algunas de las primeras mezquitas omeyas de Oriente (mezquita de Damasco). La mayor parte de las columnas, así como los capiteles, son materiales de acarreo reutilizados de origen romano y visigodo.

Interior del templo de Abd al-Rahman I.

Interior del templo de Abd al-Rahman I.

En el muro de qibla se hallaría el mihrab que, no obstante, no sería de carácter arquitectónico y desarrollado, sino que se conformaría como una pequeña pieza escultórica, a modo de nicho avenerado, que se embutiría en el muro. Este modelo responde a los primeros ejemplos de mihrab conocidos en el mundo islámico.

Ya desde este primitivo edificio encontramos algunas de las características más reconocidas de la mezquita de Córdoba: el arco de herradura, el cual se viene utilizando en la península Ibérica desde época visigoda; los merlones escalonados que coronan todo el edificio en sus muros exteriores a modo de fortaleza; y los modillones de rollo (ménsulas decoradas con rollos dispuestos paralelamente entre sí) que aparecen en diversos lugares del templo, especialmente en el arranque de los arcos y en las cornisas del patio.

A la muerte de Abd al-Rahman I en 788 las obras continuaron en la mezquita bajo el mando de su hijo y sucesor Hisham I. La construcción más importante de este emir fue la del primer alminar del templo, del que no se conserva nada por la posterior construcción del nuevo alminar por parte de Abd al-Rahman III. Hoy en día puede apreciarse su situación en el patio gracias a su señalización a través de unas hiladas de piedra. A partir de este momento, habrá que esperar hasta bien entrado el siglo IX para apreciar importantes intervenciones en la mezquita.

 

Vía| MOMPLET, A., El arte hispanomusulmán. Ed. Encuentro, Madrid, 2008.

Más información| Centro Virtual Cervantes, Artencordoba

Imagen| Interior de la mezquita, Puerta de San Esteban, Planta de Abd al-Rahman I

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