Historia 


La memoria (I): La Memoria y su relación con la Historia

La memoria, un término que en los último años escuchamos con mucha asiduidad y que causa un gran número de controversias y disputas, tanto entre la sociedad en su conjunto como entre los historiadores. Pero, ¿qué es la memoria y qué diferencia hay entre la memoria individual y la memoria colectiva y fue realmente la Ley de Amnistía de 1977 un “pacto de olvido y silencio? Estas preguntas son las que intentaremos contestar en esta serie de artículos, o al menos daremos las pinceladas necesarias para que tú, querido lector, tengas una base en la que poder crear tu propia opinión.

En primer lugar, tenemos que aclarar que la memoria colectiva, social o, en mi opinión, mal llamada “histórica”, no es una herencia que se recibe y que se conserva inalterable. Esta memoria es un flujo de imágenes que es modificado por el paso del tiempo atendiendo a las necesidades del presente. Claro que en esta memoria hay algo de heredado pero es en su inmensa mayoría una creación. Esto es muy sencillo de comprender si entendemos que nadie recuerda lo sucedido fuera del tiempo de su experiencia vivida, por lo que reconstruimos en otro/s relato/s un relato heredado. En esta creación se modifican los acontecimientos resaltando aquello que interesa en el presente y olvidando u obviando aquello que no interesa. La creación de esta memoria “histórica” es inevitable que entre en conflicto con la propia historia.

Pero, ¿por qué aparece toda esta problemática de la memoria? Aquí entramos en temas más filosóficos. Nos tenemos que remitir al fin de la modernidad. La llegada de un nuevo tiempo, la postmodernidad, ha destrozado los supuestos de la historia del progreso, hija de los ideales de la ilustración del siglo XVIII. La idea de que el presente siempre era mejor que el pasado histórico, fundamento del paradigma de la historia moderna, se rompe con las experiencias vividas en el siglo XX. Un siglo que nos dejó dos guerras mundiales, infinidad de conflictos, violaciones de los derechos humanos, dictaduras, etc. Estos acontecimientos provocaron el resurgimiento del idealismo y del subjetivismo que destruyó el materialismo y el objetivismo de la historia moderna. Mientras que en la filosofía histórica moderna se pensaba que el estudio de la historia es fundamental para conocer nuestro pasado, entender nuestro presente y mejorar el futuro, en la postmodernidad ya no se aspira a esto, a lo que un historiador de hoy en día aspira a cambiar una representación concreta del pasado. Dentro de este auge de la representación no hay lugar a un conocimiento objetivo del pasado y, este vacío fue ocupado por la búsqueda de identidades colectivas: la memoria histórica o colectiva. Esta memoria actúa siempre de una manera selectiva con el pasado. Según Santos Juliá, pertenecer al registro de lo sagrado, de la fe; mientras que la historia es laica y crítica.

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El Holocausto representa uno de los acontecimientos más dramáticos del siglo XX pero no es el único. Estas imágenes y representaciones favorecen un uso de la memoria que puede llegar a ser perjudicial para la historia

Materia para alimentar esta marea de memoria y las distintas representaciones sacralizadas no faltan en el siglo XX. Como hemos dijimos, este siglo representa el registro más completo de violaciones de los derechos humanos, dictaduras, genocidios y un larguísimo etcétera. Todos estos acontecimientos son un campo de cultivo de la memoria como vía de arrepentimiento. Es decir, los seguidores de la memoria utilizan estos acontecimientos para representar el pasado de modo que en el presente se reconozca el estatuto de víctimas a quienes sufrieron distintas injusticias en el pasado. ¿Acaso buscamos victimizarnos en el presente para sacar beneficio de las penurias de nuestros antepasados?

Esta tendencia de basar la historia en la memoria se acrecienta en la década de los 90, debido a que una nueva generación moral condujo a la reparación, judicialización e internacionalización de la memoria. Ya no bastaba la toma de conciencia de un pasado negro o turbulento, sino que ahora era necesario una reparación moral a través, por ejemplo, de arrepentimientos oficiales. Un ejemplo concreto de esto es la última medida del estado español de conceder la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes que tuvieron que emigrar de la península. Esta utilización de la memoria no es negativa, ni mucho menos. El problema llega cuando se da voz a un sector o colectivo silenciando a otras víctimas. Como veremos en los capítulos siguientes de esta serie, un estado democrático no puede dar voz, honrar y recordar a unas victimas si eso conlleva silenciar y deshonrar a otras. Pero no adelantemos acontecimientos.  

A la vez que se estaba desarrollando todo esto, surgieron una serie de historiadores y filósofos que nos intentaron avisar de los peligros de la obsesión por la memoria. Giovani Levi afirmó que un exceso de memoria es un exceso de conformismo. Y, por encima de todo, la historia no es conformista. También nos avisaron de los efectos negativos de la utilización pública, o mejor dicho la mala utilización. El judío Sholom Ben Ami afirmó que “el Holocausto se había convertido en el mayor incentivo de la fuerza militar, la mayor justificación de la tenacidad israelí frente a sus enemigos”. En esta oposición a la memoria destaca, por encima de cualquier otra, la historiografía francesa, tan crítica como siempre, que no podía consentir esta adulteración de la historia. Cientos de profesores de historia y 19 destacados historiadores firmaron un manifiesto bastante radical titulado “Liberté pour l’Historie!”. Los fundamentos de este manifiesto se pueden resumir en tres negaciones: la Historia no es religión, no es moral y no es memoria. La historia es laica, crítica, reflexiva…

En este breve artículo hemos intentado mostrar la relación conflictiva entre estos dos conceptos que se confunden tanto en estos tiempos. En el siguiente artículo de esta serie sobre la memoria nos centraremos en la diferencia entre memoria colectiva, definida en este artículo, y la memoria individual; así como en la conflictividad de la Ley de Memoria y la Memoria Antifascista, como define Santos Juliá.


 

En colaboración con QAH.com| Mundo Histórico

Vía| Juliá, Santos. (2010). Hoy no es ayer. Ensayos sobre la España del siglo XX. Barcelona: RBA

Imagen| Holocausto

En QAH| ¿Qué es la memoria histórica?; Judíos sefardíes, de nuevo españoles; La nacionalización de los judíos sefardíes

 

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