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La Mediación Familiar

La Mediación Familiar en situaciones de separaciones y/o divorcio, es un proceso en el que las parejas voluntariamente solicitan o aceptan la intervención de una tercera persona (mediador/a) especialmente formado en la resolución de conflictos, con la finalidad de llegar a acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres y que contemplen los intereses de todos los implicados en el conflicto, de tal forma que la separación no sea un obstáculo que dificulte o impida a los hijos mantener una relación abierta y equilibrada con ambos progenitores.

Es una forma nueva de enfrentar las crisis originadas en el seno de la familia que pretende paliar los efectos negativos de los pleitos e impulsar un acercamiento entre las personas inmersas en un conflicto de pareja, permitiéndoles clarificar e identificar los intereses en común, y de esta forma establecer una negociación que desemboque en acuerdos satisfactorios para toda la familia. La polaridad del conflicto se resuelve en un clima de cooperación parental mediante la búsqueda de soluciones armónicas en beneficio de todos los que se ven afectados por ellas con el menor coste emocional posible.

La función del Mediador es restaurar la capacidad de  la pareja de comunicarse, el objetivo es conseguir un acuerdo, evitando las secuelas emocionales que un proceso contencioso tiene tanto en la pareja, como en el resto de la familia, principalmente en los hijos.

La mediación se basa en tres factores: la voluntad de las partes por llegar a una solución, una deslegalización de los procedimientos para evitar la causa judicial y la intervención de un profesional neutral que facilite la resolución de un conflicto por las propias partes. De esta forma, se persigue obtener mayor agilidad al desjudicializar determinados asuntos en materia de legislación mercantil, procesal y civil, creando una nueva herramienta en ese empeño más amplio por mejorar nuestra Justicia.

La mediación familiar

Esta materia ha sido regulada por Real Decreto-ley 5/2012, de 5 de marzo, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, el cual establece unas disposiciones generales que regulan la mediación, fija los principios para su utilización -que ponen especial énfasis en la voluntariedad de este proceso-, define el estatuto mínimo del mediador y los requisitos que este ha de cumplir, regula todo el procedimiento y establece, asimismo, la finalización del proceso con la escritura pública de los acuerdos alcanzados, a los que concede el grado de título ejecutivo.

El modelo de mediación se basa en la voluntariedad y libre decisión de las partes y en la intervención de un mediador, del que se pretende una intervención activa orientada a la solución de la controversia por las propias partes. El régimen que contiene el real decreto-ley se basa en la flexibilidad y en el respeto a la autonomía de la voluntad de las partes, la cual expresada en el acuerdo que la pone fin, podrá tener la consideración de título ejecutivo, si las partes lo desean, mediante su elevación a escritura pública.

Este marco que establece la norma fomenta la utilización de la Mediación como un procedimiento de fácil tramitación, poco costoso y de corta duración en el tiempo.

Vía| Mediación familiar

Más información | Mediador, Diario jurídico

Imagen | Mediación familiar

En QAH | Modos de eliminación extrajudicial de controversias (I): Mediación y conciliación

 

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