Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La “Manzana de la Discordia” de Barcelona (II)

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Casa Amatller

La Casa Amatller (Paseo de Gracia, 41) fue el primer edificio en llegar a la discutida manzana, obra del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, quien en 1898 recibe el encargo de remodelación del industrial chocolatero Antoni Amatller. El arquitecto realizó una reinterpretación personal del gótico, a pesar de ser un lenguaje en desuso, dándole un carácter urbano. El aspecto más sorprendente del edificio es su fachada, recordando un estilo nórdico, escalonada en tonos ocres y blancos, rematada por un exuberante frontón ornamentado con piezas cerámicas rojas y doradas con una clara inspiración en los palacetes urbanos de Bruselas o Ámsterdam. Destacan en la planta baja las ventanas originales con motivos florales evocando las masías góticas catalanas, o en la planta noble las figuras de las aperturas, que recrean las fantásticas y grotescas criaturas de los palacios e iglesias góticas, continuando con la clara inspiración medieval.

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Casa Lleó Morera

Posteriormente, entre 1902 y 1905, el arquitecto Lluís Domènech i Montaner entrará en la disputa dirigiendo la reforma del edificio en el ángulo con la calle Consell de Cent, para transformarlo en la Casa Lleó Morera (Paseo de Gracia, 35). Domènech, quizá el más renacentista de los arquitectos de la Barcelona modernista, integró la creatividad del trabajo de un número considerable de artistas y artesanos consiguiendo uno de los más espectaculares y ricos  conjuntos artísticos del modernismo.

El último y más esperado en llegar fue Antoni Gaudí con la Casa Batlló (Paseo de Gracia, 43), construida entre 1904-1906. Josep Batlló era un empresario textil que ofreció gran libertad de acción al arquitecto para realizar una reforma integral del edificio: transformó por completo su apariencia, añadió un quinto piso y un sótano, en el interno amplió el vestíbulo y modificó la escalera y alteró la forma de todas las habitaciones con sus amplias curvas, eliminando así cualquier ángulo recto de la casa.

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Casa Batlló

La fachada, como elemento más característico, es un claro ejemplo del universo imaginativo del autor, quien en esta ocasión dará rienda suelta a su creatividad creando un objeto totalmente original, fuera de cualquier referencia externa. La piedra aparece en  las plantas baja y noble, tallada de manera totalmente orgánica, creando formas curvas y caprichosas sobre grandes e imaginativas vidrieras coloreadas, recordando al mar erosionando las rocas. Aparecen elementos verticales sugiriendo formas óseas que ascienden para entrar en relación con los insólitos balcones de las plantas superiores, colocados sobre una espectacular superficie ondulante de fragmentos de vidrio y porcelana a modo de mosaico en tonos verdes y azules, creando así un maravilloso efecto de luz y color. Todo se encuentra rematado por una gran cubierta de forma totalmente irregular, recubierta por piezas cerámicas de diferentes colores, evocando a  las escamas de un dragón, y dando sentido de esta manera a la interpretación en la que Gaudí quiso representar en esta fachada la lucha mítica de Sant Jordi contra el dragón: la lucha del bien contra el mal.

A pesar de que la arquitectura de Gaudí era absolutamente opuesta a la de Puig i Cadafalch, éste valoró la originalidad de su vecino y estableció un diálogo fascinante entre ambos edificios vinculándose en la continuidad de materiales cerámicos y vidriados, o el modo en el que la fachada se adapta descendiendo y retranqueándose para encontrarse amablemente con su vecina de menor altura. En este punto halla la excusa perfecta para situar el elegante pináculo que corona el edificio, de formas orientales y rematado por la cruz de cuatro brazos, el cual, dentro del mundo místico de Gaudí, parece representar la lanza de San Jordi sobre el dragón, el triunfo del bien.

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Vista general de la “Manzana”

En el mismo tramo de calle encontramos dos obras de arquitectos modernistas reconocidos aunque fuera de la pugna real. Se encuentran ubicados entre la Casa Lleó Morera y la Casa Amatller, se trata de la Casa Mulleras (1911) y la Casa Bonet (1901) (Paseo de Gracia, 37 y 39), obras de Enric Sagnier y Marcel Coquillat respectivamente.

 

Vía|  ElPaís Ruta del Modernisme Casa Amatller Casa Lleó Morera Casa Batlló

Más información| Paseo de Gracia Eixample

Imagen| Casa Amatller Casa Lleó Morera Casa Batlló 

En QAH| La “Manzana de la Discordia” de Barcelona (I)

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