Cultura y Sociedad 


La maldición del syrah

syrahMi primer contacto con él fue en marzo de 2007, recién salido del depósito y en camino hacia unas aromáticas y elegantes barricas francesas a estrenar que todavía estábamos desembalando.

Me sorprendió enormemente. Bravo y áspero pero lleno de matices. En boca era muy similar al tempranillo de la Ribera pero la nariz era una delicia.

Allí convivían tres aromas perfectamente ensamblados: frutas negras y rojas, un ligero recuerdo a los caramelillos de violeta de las abuelas y por último, y no menos importante, un recuerdo final oscuro y embriagador a chocolate negro y menta.

“¿Qué es esto?” le dije a mi amigo Venancio y el me respondió: “syrah”.

Ese verano fui a visitar la viña. Seis hectáreas que no me decían nada nuevo: doble cordón, de porte bastante erguido y con las hojas iguales que las higueras, verde pálido con las nerviaciones muy visibles.

La sorpresa vino al año siguiente, su sexta hoja. De cada cuatro cepas una no brotó.

Pasaron los días y siguieron sin brotar, ni siquiera desborraron las yemas. Allí estaban las cepas con sus ocho pulgares apuntando al cielo, tal y como se quedaron el día que se podó hacía ya cuatro meses. Se descartó la helada. Comprobamos incluso si había helado demasiado los días en que se podo aquella parcela, pero no encontramos la respuesta que esperábamos.

El follón empezó con el del vivero.”Incompatibilidad con el injerto”, decía Venancio. “Problemas durante la plantación”, decía el viverista. “Decaimiento de planta joven”, decía un técnico, “enfermedad de petri”, decía otro. Solo tuve que conectarme a Internet y navegar un rato para aprender que todo el syrah del mundo estaba muriéndose a la vez.

La madera se agrieta en la unión con el portainjerto. Ese verano la cepa se enrojece prematuramente avisando de lo que vendrá, disminuye el peso de poda y al año siguiente no brota. Los vasos conductores se necrosan y se interrumpe paulatinamente la conducción de la savia. No viven más de 10 o 12 años. El syrah es eternamente joven.

viñedo syrah

Los franceses han conseguido asegurar que el problema no procede de ningún patógeno y en Mendoza (Argentina) han investigado la sintomatología emitiendo una serie de prácticas y recomendaciones.

Se ha determinado que las causas son por tanto genéticas y se han seleccionado una serie de clones y portainjertos menos sensibles y mas eficaces.

La muerte prematura es irremediable pero se acelera mediante el estrés hídrico y el exceso de rendimiento, es decir, fuerzas a la planta, disminuyes su vigor, y por tanto sus reservas, y la planta muere.

Después de siete años nos encontramos en la misma situación. Ahora ya no estoy con Venancio pero tengo a mi cargo dos hectáreas de Syrah que se secan irremediablemente.

Seguiremos investigando a ver qué sucede, pero por si acaso conseguid una botellita y disfrutarlo mientras podáis…

Paz y vino.

Imagen | Vinos Kupel, Sobremesa

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