Historia 


La llegada del Semíramis – El final del infierno soviético

Llegada al puerto de Barcelona

En 1954 se produce uno de los acontecimientos más señalados de la década en España, la llegada del buque Semíramis, fletado por la Cruz Roja Internacional y que traía de vuelta a los supervivientes del infierno soviético. El seguimiento del barco por parte de los medios españoles se produjo desde la salida de éste desde el puerto de Odesa en el mar Negro, el día 27 de marzo de 1954,  hasta su llegada al puerto de Barcelona el día 2 de abril del mismo año.

El conjunto de repatriados estaba compuesto por 219 hombres de la División Azul, 7 de la Legión Azul, 21 de las SS alemanas y un aviador que permanecían como prisioneros de guerra en la Unión Soviética. Entre los repatriados también se encontraban 19 marinos de los barcos españoles Cabo San Agustín y Mar Blanco, navíos de la marina mercante al servicio de la Segunda República durante la Guerra Civil, que fueron capturados por las autoridades soviéticas al final de la contienda en el mar Negro; 12 pilotos de la Aviación de la República que se encontraban en esta misma época en la escuela de vuelo de Kirovabad y que por diferentes circunstancias acabaron también en un Gulag partir de 1941. Por último, algunos de los “niños de la Guerra“.

Salida de voluntarios de la División Azul

El grueso de la expedición lo componían los antiguos prisioneros de guerra de la División Española de Voluntarios, más conocida como División Azul, que entre 1941 y 1943 marchó al frente ruso durante la II Guerra Mundial. Se integró en el ejército alemán y escribió muchas páginas gloriosas del Ejército Español. Esta unidad estaba compuesta en su mayoría de falangistas, pero había también seguidores de Calvo Sotelo, carlistas, militantes de organizaciones católicas, y todos eran, principalmente, anticomunistas. Por otro lado, también se enrolaron en la División combatientes del bando republicano para redimir sus penas de prisión o sus antecedentes republicanos, ya que 4 meses en el frente significaban su inscripción en la lista de excombatientes del bando nacional. Se encuadró en el Ejército Alemán bajo la denominación de La 250ª División de Infantería (Einheit spanischer Freiwilliger de la Wehrmacht). De 1941 a 1943 fueron unos 47.000 españoles, 5.000 murieron, hubo más de 10.000 heridos y más de 300  fueron hechos prisioneros por los soviéticos.

Gulag soviético

Los que cayeron prisioneros sufrieron durante más de una década los horrores de los campos de trabajo stalinistas, conocidos como Gulags, bajo unas condiciones de vida inhumanas, sufriendo el hambre, el frío y unas jornadas de trabajo interminables sin días de descanso. Dependiendo de las fuentes consultadas, en los gulag soviéticos murieron entre diez y veinte millones de personas. Así como los prisioneros de guerra de otras nacionalidades fueron liberados unos 5 años después del término de la contienda, los españoles permanecieron allí hasta un año después de la muerte de Stalin en 1953.

Por medio de testimonios de prisioneros como el capitán de Infantería Teodoro Palacios, capturado por los rusos en el frente de Leningrado, cerca de Krasni-Bor, podemos conocer las atrocidades que sufrieron en estos campos de trabajo. El capitán pasó por una decena de campos de concentración, desde Cheropoviets hasta el peor de ellos, Jarkof.

La vida en Jarkof, era de jornadas de trabajos forzados de  trece horas en una fábrica de trilladoras, durante las

Soldados de la División Azul

cuales nadie recibía ni un mísero mendrugo de pan. A su regreso al campamento, algunos soldados morían de inanición abandonados en la nieve. Al día siguiente, cuando regresaban por el mismo lugar, camino de la fábrica, tropezaban con los cadáveres congelados hasta que el jefe del campo tuviera a bien quitarlos del camino.

En Jarkof volvió a presenciar la repugnante escena iniciada en el campo de Cheropoviets, consistente en comerciar con los alimentos no digeridos por los enfermos de disentería, separándolos de los excrementos para lavarlos con nieve, hervirlos y comerlos.

Los traslados entre diferentes campos se realizaban en trenes, hacinados en vagones de ganado sin comer ni beber durante días. Cuando los verdugos se “apiadaban” de los prisioneros, ofreciéndoles arenques para comer, quienes mordían el anzuelo, desesperados por la hambruna, se morían de sed luego al verse privados de agua.

Capitán General Muñoz Grandes

Pero continuando con nuestra historia, las emisoras de radio informaban continuamente a la audiencia, y a las 10 de la noche Radio Nacional de España leyó la lista de afortunados del barco de la Cruz Roja, tan esperada por parte de familiares de presos y expatriados en la URSS. Hubo casos en los que la esposa del repatriado se había casado en segundas nupcias por haber sido dado aquél por muerto. Fue un acontecimiento inusitado para la época cubierto profusamente por los noticiarios como el famoso NODO y reproducido más tarde en la película de “Canciones para después de una guerra“, de Basilio Martín Patino o en una mucho más reciente como “Silencio en la nieve” del director Gerardo Herrero.

El puerto de Barcelona era un hervidero de sirenas, gallardetes, banderas, abrazos, sollozos, emoción sin límites, vivas, discursos y muchos momentos de emoción entre los participantes en tan celebrado evento.

El Capitán General Muñoz Grandes, como primer jefe de la División Azul fue

Recibimiento en el puerto de Barcelona

el encargado de presidir el recibimiento oficial de los repatriados junto con el ministro de la Secretaría General del Movimiento Raimundo Fernández Cuesta. En la basílica de La Merced se celebró una ceremonia de acción de gracias oficiada por el arzobispo de Barcelona.

NOTAS :

“Es difícil poder imaginar a soldados más valientes. A duras penas se ponen a cubierto, desafían a la muerte. Sé, en todo caso, que nuestros hombres están contentos cuando tienen a los españoles por vecinos.”

Adolf Hitler

“Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado,
sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado,
cuadraos ante él, es un héroe, es un español…”

Jürgens
General de Artillería
Comandante General del XXXVIII
Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht

Bibiografía:

  • Caballero Jurado, Carlos. «Morir en Rusia: La División Azul en la Batalla de Krasny Bor». Cuadernos de la Revista Española de Historia Militar n.º 7, 2004.
  • Poquet Guardiola, J. 4045 días cautivo en Rusia — memorias de J. Poquet Guardiola. Edita la Hermandad Provincial de Combatientes de la División Azul de Valencia, Valencia, 1987.
  • Sánchez Diana, J. M.ª (1989). Cabeza de puente — diario de un soldado de Hitler. García Hispan Editor, Alicante, 1993, ISBN 978-84-87690-32-7.
  • Martínez Canales, Francisco. Leningrado 1941–1944: La División Azul en combate. Editorial Almena, serie Guerreros y Batallas n.º 52, Madrid, 2009.
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