Historia 


La Liga Hanseática: imperio comercial

Mucho se ha habla en la actualidad acerca de la preponderancia de los intereses económicos del norte de Europa sobre los de los países meridionales pero, sin embargo, esta situación no fue siempre así como veremos a continuación. Durante la Edad Media Clásica (s. XI-XIII) tuvo lugar la creación de un imperio germano comercial que abarcaría el mar del Norte, el Báltico, Escandinavia y las tierras del Este, hasta Novgorod, aunque fundamentado en nociones que bien nos suenan en estos momentos, venta de materias primas en un gran volumen pero de poco valor a cambio de productos manufacturados procedentes del ámbito atlántico y mediterráneo. Esta fue su historia:

Creación

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Ciudad de Lübeck

La expansión comercial germana estuvo favorecida por la fundación de Lübeck (1158) y la firma de la paz entre alemanas y gotlandeses (1161), afectando a diferentes sectores geográficos. En el Este con la colonización de las costas bálticas, la fundación de Riga (1201), la ocupación de Lituania por los Caballeros Teutónicos (1236). Hacia el Norte, la fundación de Estocolmo (1251) con la consecuente afluencia de mercaderes a Suecia, Scania y Noruega en busca de cobre, salazones de pescado y pieles. Y hacia el Oeste, con la asociación de los Esterlinos (comerciantes procedentes del Este que acuden a comerciar a Flandes e Inglaterra) dando lugar a la creación de una relación marítima regular entre el mar del Norte y el Báltico en la segunda mitad del siglo XIII, estableciéndose en Londres donde a la postre se fusionará con la Hansa de los comerciantes de Colonia, y en Brujas, donde obtuvo grandes privilegios mercantiles entre 1252-1253. A finales del siglo XIII los acuerdos firmados por las ciudades del Báltico dieron lugar a la creación de la Hansa de las ciudades, cuya importancia comercial se verá reflejada hasta finales del siglo XV en la capital nominal de la dicha Hansa, Lübeck.

Organización

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Ruta de la Liga Hanseática

       La Liga Hanseática estuvo compuesta por las ciudades de los cuatro barrios (westfaliano, Colonia; wendo, Lübeck; sajón, Brunswick; prusiano, Dantzig), factorías en Novgorod (Peterhof), Bergen (Brücke), Londres (Stahlhof) y Brujas (Marchand allemand). Sus comerciantes traían a Brujas y Londres productos brutos (ámbar, pieles, cera, madera, trigo, pez y alquitrán, cenizas para el jabón y tintotería, hierro y arenques) y regresaban de Inglaterra con lanas (desde Hull, Boston, Londres) y de Flandes con los paños y productos traídos por los italianos. Se trataba de un comercio de tipo colonial con un enorme volumen que el mediterráneo pero de menor valor. Su edad de oro tiene lugar a finales del siglo XIV, cuando los hanseáticos se aseguraron el libre tránsito por los estrechos del Báltico después de una guerra con Dinamarca (paz de Stralsund, 1370); en el siglo, en cambio, tuvieron dificultades en varios ocasiones debido a las rupturas con Flandes (1436-1438), con Holanda (1438-1441) y con Inglaterra (1469-1475).  La desintegración, iniciada a fines del siglo XV, se aceleró por la consolidación de Estados absolutistas en Europa, el descubrimiento de América y el desarrollo del poderío marítimo holandés e inglés. La confrontación entre la Liga e Inglaterra ocasionó la captura de 61 navíos hanseáticos por los ingleses en 1589. La guerra de los Treinta Años (1618) fue otro golpe a la organización. Hacia 1630, sólo Lübeck, Bremen y Hamburgo seguían integrando la Liga.

Funcionamiento y avances comerciales

       El tipo de comercio desarrollado estaba basado más en la cantidad que en la calidad del producto gracias a la protección por un monopolio de facto y se hallaba lejos de la perfección mercantil italiana. Los comerciantes hanseáticos solían operar de forma individual a través de contratos numerosos y limitados, firmados entre dos personas en el que uno solía ser el dirigente y otro el ejecutor de los negocios y que solo valían normalmente para una operación. A veces se encontraban factores y empleados fijos, pero normalmente el comerciante hanseático solía trabajar en el extranjero a través de un corredor, como en el caso de Brujas. De esta forma el comercio se convertía en un viaje constante y su envergadura era limitada. Dado el retraso de las técnicas mercantiles no recurrieron hasta el siglo XVI al seguro marítimo, algo que había comenzado ya desde el siglo XIV en el ámbito mediterráneo.

 

Vía| BALARD, M., GENÊT, J.P., ROUCHE, M., De los Bárbaros al Renacimiento, Akal, 1994, pp.149-273.

Imágenes| La Ruta de la Liga Hanseática, La Ciudad de Lübeck

En QAH| La Liga Hanseática: poder y ocaso en la Baja Edad Media

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