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La leyenda del vampiro en el cine (I): Los orígenes

En la última fiesta del cine realizada a finales de octubre de este año la película más vista fue

Drácula, la historia jamas contada

Drácula, la leyenda jamás contada

Drácula, la leyenda jamás contada. Esta película no hace honor al mito pero sí puede servir como introducción al conocimiento de la leyenda.

Drácula, el vampiro más famoso, nació de la imaginación del escritor Bram Stocker en su novela publicada en 1897. Se inspiró en la figura histórica del príncipe rumano Vlad Draculea también llamado Vlad el Empalador por su manera tan original de celebrar sus victorias contra sus enemigos en el siglo 15 cuando el imperio otomano amenazaba a una parte importante de Europa. Menos conocido quizás sea el origen literario del vampiro. Existen varias versiones que adjudican la idea a Lord Byron y otras a su médico personal John Polidori que publicó la novela en 1819 recibiendo críticas por la usurpación de su autoría. Aunque esta novela pasó al olvido sirvió de fuente de inspiración para Bram Stocker y estableció las bases para la mitología.

La filmografía del vampiro se remonta casi al origen del cine. Aunque existen algunas rarezas en cortometrajes que datan del principio del siglo XX, la película que marcó un referente fue Nosferatu de F. W. Murnau rodada en Alemania en 1922. La historia del Conde Orlock era un plagio de la obra de Bram Stocker pero su personaje ha quedado como un icono dentro de los vampiros legendarios. La escenografía inspirada en el expresionismo alemán también influyó mucho en el cine de terror posterior. El director Werner Herzog hizo una nueva e innecesaria versión ya en color en 1979 con un sorprendente Klaus Kinski como protagonista principal que como nos podíamos imaginar fue un total fracaso.

Vampyr del director Carl Theodor Dreyer basada en una novela de Sheridan le Fanu fue estrenada en 1932 y es una reliquia totalmente olvidada que supuso el paso de este director de culto por el cine de terror y que introdujo un recurso poco utilizado hasta entonces como es la mujer vampiro. Del fracaso de esta película no se recuperó su director hasta diez años después cuando presentó su obra maestra DIES IRAE.

La primera película significativa de DRÁCULA la dirigió en 1931 un especialista en cine fantástico, Tod Browning con un protagonista principal ya mítico: el enigmático actor Bela Lugosi. La película es deudora de su origen teatral puesto que la obra se estrenó unos años antes con gran éxito en Broadway. La productora de la película la UNIVERSAL en los años posteriores siguió presentando algunos títulos sobre el tema de Drácula y los vampiros pero ninguna es digna de mención. Las productoras MGM y COLUMBIA también durante los años 30 y 40 hicieron sus incursiones en el cine de vampiros con resultados poco relevantes. Cabe resaltar en este periodo El hijo de Drácula estrenada en 1943. La interpretación de LON CHANEY, un pionero del cine mudo de terror, como protagonista de la película junto a la dirección y el guion de los hermanos SIODMACK suponen un esfuerzo por dignificar este género dotándole de una historia consistente.

Tenemos que llegar a la década de los 50 para recuperar algunos títulos significativos del cine de vampiros después de una infinidad de películas que banalizaron la figura del vampiro e hicieron huir a los espectadores de este género. La recuperación del mito del vampiro vino de la mano de la productora inglesa HAMMER FILM y de una película DRÁCULA dirigida por Terence Fischer en 1958. Con esta película también saltaba a la fama un icono del cine de terror, Chistopher Lee. Este actor es más conocido para las generaciones más jóvenes por su contribución a las sagas de El señor de los anillos o la segunda trilogía de la Guerra de las Galaxias. La HAMMER se especializó en cine de terror y representó para los aficionados al género una marca de calidad con sus señas de identidad. El clasicismo gótico de la escenografía recuperando los ambientes decadentes de la época victoriana, unos guiones bien elaborados y la carga erótica de los personajes fueron sus aportaciones más relevantes. Fueron muchos los títulos producidos por la productora, entre ellos algunos hitos del cine de terror: La momia y Los perros de Baskerville de 1959. Para nuestro subgénero de vampiros son dignos de recordar Las novias de Drácula dirigida también por Fischer en 1960 o Drácula, príncipe de las tinieblas, rodada en 1965. La HAMMER también consolidó la carrera de algunos actores ingleses como Peter Cushing y por supuesto la de Chistopher Lee, la del director principal Terence Fischer y la del guionista de la mayoría de las producciones Jimmy Sangster.

Vía| “El vampiro en el cine”, David Pirie; “El cine”, Enciclopedia Salvat

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Video| Nosferatu

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