Economía y Empresa 


La ley de Say: ¿la oferta crea la demanda?

 

SayMarkets[1]Hay una  pregunta que se han hecho todos los economistas desde hace mucho tiempo, y más hoy día cuando hay una división acerca de si hay que actuar sobre la demanda o en la oferta para relanzar la economía:

¿Qué es lo primero? ¿La oferta o la demanda? ¿La oferta crea la demanda? ¿Qué es lo primero? ¿ la gallina o el huevo? 

Parece un acertijo difícil de adivinar y que sólo sabría descifrar el propio creador de este mundo. 

Ante la situación económica actual que tenemos en España con un paro abultado y un exceso de capacidad productiva, un economista puramente keynesiano diría que hay que actuar sobre la demanda a través del gasto público e incluso si es necesario asumiendo déficit público. Esto es lo que se hizo en la parte final del mandato de Zapatero y que no pudo seguir Rajoy entre otras razones porque se demostró que muchas de la inversiones públicas (Plan E) que se hicieron  fueron ruinosas para el Estado, evidentemente innecesarias e insostenibles.

¿Por dónde siguió actuando Rajoy para crear empleo?

Lo primero que trató de conseguir fue que se ajustaran los salarios a la baja lo antes posible, para lo cual hizo una reforma laboral que facilitó y abarató el despido permitiendo un ajuste de los salarios a la baja rápido.

Desde hace mucho tiempo tenemos un ajuste de salarios a la baja conviviendo con inflación, lo que lleva a los trabajadores a una pérdida de capacidad de compra que evidentemente no va a contribuir a que aumente la demanda. Tan sólo hemos conseguido mejorar la balanza comercial, pero el problema del paro todavía no está solucionado por mucho que se diga que se ha reducido el paro en el verano.

A primeros de Octubre veremos si los brotes verdes típicos del verano son simplemente sólo eso(puramente estacionales) o realmente consiguen cambiar la tendencia negativa sobre el empleo y el PIB.

La teoría de Say dice algo que es bastante comprensible: para poder demandar bienes o servicios uno debe producir algo a cambio, con lo cual la oferta (lo que uno produce) servirá para demandar o dar a cambio de lo que producen otros y que necesitamos nosotros. El fin último del trabajo no es el dinero, sino que es un medio para poder adquirir lo que uno necesita a cambio de lo que uno produce sin que se produzca el trueque.

¿Qué consecuencias tiene esta teoría para la acción política?

Esto significa que la producción, en última instancia, es el motor tanto de la oferta como de la demanda. Por tanto, las recesiones y los auges comienzan del lado de la oferta, con choques de productividad y oferta de trabajo. La clave para estimular una economía y que salga de la recesión es estimular la producción, no la demanda agregada.

La manera de fomentar una mayor producción es incrementar los incentivos para que haya más empleo e inversión. Los impuestos sobre ingresos, beneficios empresariales, dividendos y ganancias de capital, entre otras cosas, penalizan la producción y desincentivan la iniciativa laboral adicional. Reducir esos desincentivos motiva a la gente a un trabajo adicional, lo que resulta en una mayor producción en la economía y eleva tanto la oferta como la demanda en tándem.

Facilitar las condiciones para que las empresas aumenten su competitividad (sobre todo la competitividad real y no la nominal) debe ser un objetivo principal de todo gobernante, ya que incentivan la producción, aumenta la oferta y a su vez la demanda.  

Conclusiones:

– ¿Un tamaño del Estado grande es la solución o el problema?

– ¿Es necesario además actuar sobre la competitividad obtenida mediante la aplicación del talento aunque suponga más tiempo necesario para obtener resultados?

– La competitividad basada en caída de salarios cuando hay inflación no nos puede llevar a un aumento de la demanda interna, sino tan sólo a mejorar la balanza comercial, y en el mejor de los casos a crear más empleo pero precario y con poca capacidad de compra (salario de subsistencia).

– El protagonista de la creación del empleo es el empresario y no el Estado; sólo es necesario que el Gobierno facilite las condiciones que incentiven el trabajo y el esfuerzo de todos.

 

Imagen|Say

En QAH|¿Cómo afecta la Ley de Say a la balanza comercial?;Tipos de competitividad: nominal y real;¿Políticas de demanda o políticas de oferta? El dilema de cómo salir de la crisis (V)

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