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La La Land o la reivindicación del cine musical

Damien Chazelle consiguió tres Oscar por su película Whiplash (2014) y ya demostró con ella  su pasión por el jazz. Con La cuidad de las estrellas (La La Land) que opta a 14 estatuillas este año, el director y guionista se ha atrevido a realizar un homenaje al cine musical, un género que no goza desde hace tiempo de las preferencias del público. La película rinde  tributo a las espectaculares coreografías de Busby Berkeley, al uso dinámico del espacio para filmar las escenas de baile como las de la pareja  Fred Aistaire y Ginger Rogers, a las prodigiosas acrobacias de Gene Kelly y Debbie Reynolds en Cantando bajo la lluvia (1952),  al manejo ingenioso  de técnicas como el traveling, la grua, el picado o el cinemascope, o la manipulación del color inundando las escenas de un toque kitsch como en las películas Un americano en Paris (1951), Gigi (1958) o Los paraguas de Cherburgo (1964).

Estamos muy lejos de la edad de oro del cine musical (1930 –1950) pero a pesar de todo la renovación del cine musical se ha producido a partir de la década de los 60 con algunas películas que han revolucionado el género y otras que nos han devuelto su esencia.

El punto de inflexión del musical moderno fue West Side Story (1961). Esta versión de Romeo y Julieta ganó merecidamente 10 Oscar donde se incluyen mejor película, director y la banda sonora de Leonard Bernstein. La coreografía  dirigida por Jerome Robbins rompió con todos los esquemas del cine musical y creó un modelo posteriormente muy imitado.

Los paraguas de Cherburgo (1963) dirigida por Jacques Demy, con banda sonora  de Michel Legrand e interpretada por Catherine Deneuve es un musical atípico. Es uno de los pocos casos de musical en Europa. No hay escenas de baile pero toda la película es cantada. Es de destacar su lenguaje visual y sobre todo el uso del color dotando a la película de un look entre el sueño y la irrealidad.

Mary Poppins (1964)  ganó de 5 Oscar. Las escenas donde se combinan personajes reales con dibujos animados aunque no era la primera vez que se veían fueron un alarde técnico que supuso un salto cualitativo en la producción de Walt Disney.

Desde sus origines el cine musical ha mantenido una estrecha relación con el teatro. My Fair Lady (1964) se basa en una obra teatral inspirada a su vez en el Pigmalión de George Bernard Shaw. La película que ganó 8 Oscar fue dirigida por George Cukor. Sus dos protagonistas en estado de gracia, Audrey Hepburn y Rex Harrison, un vestuario deslumbrante a cargo de Cecil Beaton y unas canciones memorables de Frederick Loewe  la han transformado en un clásico.

Oliver (1968) se mereció los 6 Oscar recibidos por esta adaptación de la novela de Charles Dickens. Carole Reed, consiguió describir las miserias del personaje con maestrías dentro de los códigos del musical.

Barbra Streisand ha participado en muchos musicales pero Hello, Dolly (1969) fue su mayor éxito. Gene Kelly, autor junto a Stanley Donen de algunos de los musicales más famosos de la Edad de Oro, consiguió como director una comedia musical brillante donde destaca entre otros muchos aciertos la colaboración antológica de Louis Armstrong.

Bob Fosse, que fue actor, bailarín y coreógrafo, consiguió revolucionar el musical con su segunda película Cabaret (1972). Fosse se alzó con el Oscar al mejor director y la película consagró a Liza Minnelli con un Oscar también muy merecido. Los números musicales son impactantes y resueltos con elegancia y maestría.

 

Dinero caído del cielo (1981) es un musical casi olvidado pero que con el tiempo se ha transformado en una película de culto. Su prestigioso director Herbert Ross, consiguió combinar las claves del musical clásico con el drama, mezclando la fantasía y la realidad con inteligencia.

Moulin Rouge (2001) de Baz Luhrman, tuvo el acierto de recuperar el musical para las nuevas generaciones. El torbellino de imágenes al ritmo de versiones de conocidas canciones de rock y una historia de amor imposible en el Paris de 1900 dividió a la crítica pero supuso un éxito de público que encumbró su banda sonora.

Chicago (2002) triunfó con seis Oscar incluyendo la de mejor película para su director  Rob Marshall. Es una admirable adaptación del famoso musical de Broadway estrenado en 1975 y dirigido por Bob Fosse. Los números musicales son espectaculares y la interpretación de Catherine Zeta-Jones le valió el Oscar.

Vía| El cine musical, Joan Munsó, T&B Editores

Imagen| La cuidad de las estrellas (La La Land)

Video|West Side Story, Mary Poppins, My Fair Lady, Cabaret, Dinero caído del cielo, Chicago

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