Historia 


La invasión alemana de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial

Mapa donde se muestra el plan de Manstein y que ha pasado a la Historia como Corte de Hoz.

Mapa donde se muestra el plan de Manstein y que ha pasado a la Historia como Corte de Hoz.

Cuando Eric von Manstein, con el inestimable asesoramiento del padre de las fuerzas panzer, Heinz Guderian, desarrolló el plan del Corte de Hoz (Sichelschnitt), tenía en mente la Doctrina del Envolvimiento Estratégico que Moltke el Viejo, había diseñado como adaptación de la táctica ejecutada por Anibal Barca durante la batalla de Cannas.
En esta batalla de la Segunda Guerra Púnica, el centro del despliegue cartaginés cedería al empuje romano, desviando la atención de las alas que se cerrarían, en el momento apropiado, como si fueran tenazas embolsando a los legionarios para luego eliminarlos mientras éstos se apelotonaban en el interior de la bolsa.
En el plan de Manstein el ala derecha alemana ejercería de centro cartaginés, atrayendo a los aliados tras su ataque a Bélgica y Holanda y desviando la atención del esfuerzo principal, que lo realizaría el centro en un amplio movimiento envolvente desde las Ardenas.
Con objeto de que los franceses no extrajeran efectivos de la línea Maginot que pudieran ser empleados en un contraataque sobre el flanco izquierdo del eje principal de la ofensiva, se planificó una interesante campaña de decepción que consistía en simular un ataque que desbordara las fortificaciones francesas por el sur tras invadir Suiza.
Así, el 7º Ejército alemán que cubría el extremo sur del frente, desplegó un buen número de engaños que buscaban aparentar una fuerza que estaba muy lejos de tener, “camuflando” artillería y carros de combate que no eran tales, instalando cuarteles generales inexistentes en hoteles-balneario y mansiones de lujo, o realizando movimientos ferroviarios con los mismos convoyes en un círculo sin fin.
A sabiendas de que eran los carros de combate, los indicadores que señalaban dónde se realizaría una ofensiva, el general Dollman, que estaba al mando de ese ejército, orquestó una sinfonía con el constante chirriar de las cadenas de los tanques cerca de la frontera, gracias a altavoces y grabaciones de esos ruidos.

General Friedrich Dollman bajo cuyo mando estaba el 7º Ejército Alemán.

General Friedrich Dollman bajo cuyo mando estaba el 7º Ejército Alemán.

Por último, y además de la participación del Abwehr (el servicio de inteligencia del Ejército alemán) en esta obra de teatro, se realizaron movimientos de tropas en aquellos valles cercanos a la frontera helvética que fueran fácilmente observables por parte de los suizos con la clara intención de que éstos informaran a los franceses.
Justo cuando comenzó la ofensiva germana en Las Ardenas, el Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, anunció por radio que no habría ningún país neutral en Europa tras las siguientes 48 horas: un ataque contra Suiza parecía evidente y la difusión de rumores en ese sentido en todas las embajadas alemanas, por parte de los hombres del almirante Canaris (jefe del Abwehr), ayudó a extender la falacia.
El éxito de la campaña fue tan espectacular, que no sólo los aliados comenzaron a evacuar a sus diplomáticos en Berna, sino que las divisiones galas acantonadas en la línea Maginot, vieron pasar por su izquierda toda la masa acorazada de la ofensiva alemana sin mover un solo dedo.

VIA/ Frieser, Karl-Heinz: “El mito de la blitzkrieg”. Ed. Platea SL, Barcelona 2013.

IMAGEN/Mapa. Dollman.

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