Historia 


La introducción de esclavos negros en la América española

El descubrimiento de América en 1492 supuso para Europa la confirmación de ese cambio en los esquemas mentales y culturales que desde mediados del siglo XV venían aconteciendo a los europeos, y que había permitido alejar los miedos medievales y adentrarse en el mar, explorando, abriendo rutas en el Atlántico, entorno a África, llegando por esta misma ruta a Asia por el mar, y por supuesto llegar a ese continente nuevo e inexplorado que era América.

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Representación de la llegada de Colón

El Nuevo Mundo aportó conocimiento, riquezas, nuevas oportunidades y muchas más cosas, tanto a Castilla como al resto del mundo, pero consigo llevaron otras consecuencias que marcarían a fuego la historia del continente y del mundo entero. En una de esas consecuencias pretendemos centrar este artículo.

Ya desde los primeros testimonios de Colón sobre esa tierra se tenía esperanza en Castilla de la explotación de las mismas, más si cabe cuando se confirmó la noticia de que era un nuevo continente, y todo en vista a la fertilidad de sus tierras, sus filones de metales preciosos sin explotar, y maravillas que llevaron a la necesidad de buscar una mano de obra que permitiera suplir las necesidades de explotación de estas tierras aplacando el inconveniente de la falta de colonos. Ante esta situación, es normal que las primeras directrices de los reyes, de Castilla en este caso, fueran que se recurriera a los indígenas para suplir esa mano de obra, ejerciendo también el papel evangelizador que amparaba la conquista de América bajo la bandera de la católica Castilla (después España) y de la Inquisición.

Si bien, las consecuencias del trato a los indígenas de las islas caribeñas y del Continente no fueron las esperadas, siendo esto recogido por Fray Bartolomé de las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, es decir, los abusos que sobre las poblaciones indígenas estaban llevando a cabo los encomenderos. Técnicamente, y aunque hubo casos de esclavitud respecto a las poblaciones indígenas, la situación legal de los mismos no fue de esclavos, sino de entregados a encomenderos. Es decir, estaban acogidos entorno a las encomiendas, según las cuales la situación real de los indígenas era de servidumbre a un señor, o encargado, teniendo así los beneficios de un siervo de la corona.

Pese a esta situación, el número de indígenas bajaba paulatinamente debido a la dureza de los trabajos sometidos y las condiciones en las que se hallaban, y a factores de salud, tan simples como el no estar acostumbrados los cuerpos de los pobladores americanos, a las enfermedades más simples de las que en el resto del mundo habían, siendo peligrosos para ellos un simple resfriado común, según recogen varias fuentes. Incluso el propio Fray Bartolomé lo recoge en su obra, siendo una de las figuras que más reclamó la necesidad de mandar esclavos africanos a las Indias, puesto que según él eran de complexión y físico más fuerte, propios para los trabajos más duros, tales como agricultura y minería, además de que ya se habían probado como esclavos siglos atrás.

De esa propuesta de Fray Bartolomé surgiría en 1517 el primer asiento de esclavos negros en América, con una primera solicitud de cuatro mil esclavos a las islas de Cuba, Jamaica, San Juan y La Española.

El primero de estos asientos cayó en manos del Barón de Montinay, Lorenzo de Gomenot, que junto a otros solicitantes posteriores se encargaron de iniciar el abastecimiento de esclavos a los que en las nuevas colonias comenzaban a asentarse y a iniciar su explotación.

El carácter legal a modo de privilegios de estos contratos, provocó un retraso en el abastecimiento de esclavos africanos, que fue fatal para los indígenas americanos, que alargaron su agonía un tiempo más hasta que la introducción de africanos fue más o menos fluida gracias a que tras solventar la exclusividad de Gomenot y los genoveses, con el paso del tiempo se incrementó el comercio de esclavos, pudiendo ir abasteciendo a las colonias de mano de obra para sus explotaciones.

De esas explotaciones americanas, es fundamental comprender la importancia de una de ellas, el azúcar, puesto que viendo los colonizadores la riqueza natural de los territorios nuevos (clima, fertilidad de las tierras…), se intentó desde los primeros momentos, fomentar la plantación de la caña de azúcar, siendo incentivada esta plantación por los propios Reyes Católicos, costando al principio establecer la planta según dicen los propios testimonios recogidos en los diarios de Colón y de los Reyes, pero pudiendo poco a poco asentar su producción en las Antillas sobretodo.

La causa de que el azúcar fuera tan importante para el incremento del número de esclavos se debe a que para su cultivo y sobre todo para su tratamiento, era necesaria una gran cantidad de mano de obra, siendo pues necesario el esclavo negro para este trabajo, y siendo relacionado durante muchos siglos la producción de azúcar con la esclavitud.

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Esclavos en una ilustración del siglo XVII

También habría que tener en cuenta a los conquistadores, que consigo llevaban también esclavos africanos, y que habrían podido contribuir a su introducción en el Continente americano al asentarse con posterioridad.

Por lo tanto, desde la llegada de Colón y los primeros esclavos negros en las Antillas a finales del siglo XV y principios del XVI, hasta mediados del propio siglo XVI vemos cómo se van estableciendo las primeras directrices en cuanto a los esclavos en las colonias (incremento de los asientos, legislación, etc.), y cómo se van introduciendo paulatinamente un mayor número en función de las necesidades, cada vez mayores, al pasar de las islas al continente, y al ir menguando a ritmos desorbitados el número de indígenas.

A finales del siglo XVI, Felipe II proclamaría nuevas leyes sobre la esclavitud, realmente consideradas las primeras que actúan como tal y que perdurarán durante la práctica totalidad de la Edad Moderna española, y ya durante el siglo XVII, se incrementarían el número de asientos, repartiéndose los contratos de comercio de esclavos, viendo España grandes fluctuaciones en el mismo, sobre todo tras la restauración del Reino de Portugal en 1668, pero viendo cómo en 200 años, el número de esclavos había crecido hasta alcanzar los cerca de 300.000 esclavos en 1700. A principios del siglo XVIII, la Guerra de Sucesión (1701-1714) y el cambio de dinastía, así como los nuevos cambios sociales, intelectuales (Ilustración), económicos y políticos, no solo a nivel de España, sino a nivel global, provocarían cambios de gran importancia en el modo de vida y en los asientos de esclavos en las colonias, siendo este otro tema para otro día.

En colaboración con QAH | Mundo Histórico

Vía | PIQUERAS, J.A. La esclavitud en las Españas: un lazo transatlántico. Madrid, Libros de la Catarata, 2011

KLEIN, H.S. La esclavitud africana en América Latina y el Caribe. Madrid, Alianza, 1986

ANDRES GALLEGO, J. La esclavitud en la América española. Madrid, Encuentro, 2005

Imagen | Colón, Esclavos

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