Historia 


La infancia en el Antiguo Egipto

Un hombre que no tiene ningún hijo es como si no hubiera existido, como si no hubiera nacido. Su nombre no será recordado, su nombre no será pronunciado, como el de alguien que no ha vivido.

Tal inscripción egipcia nos aclara algunas cuestiones sobre la sociedad del Antiguo Egipto. Encontramos una sociedad patriarcal, aunque también existen casos de reinas, no lo olvidemos. La importancia de la familia la daba el hombre, no obstante la que llevaba el hijo al mundo era la mujer. Por eso, aquí se ve la importancia de la unidad familiar. Además los hijos proporcionaban continuidad a la estirpe. La descendencia en el Antiguo Egipto era una satisfacción para la familia, sin embargo debemos recordar la alta mortalidad infantil y, especialmente, las mujeres que fenecían en el parto.

Egipto era una sociedad preindustrial (eminentemente agraria) por lo tanto los pequeños vástagos contribuían a la economía familiar de una manera notable. Los hijos eran una prioridad del matrimonio. Nos los recuerda un pasaje de las Instituciones de Ani: Toma esposa mientras eres joven, que pueda parir para ti cuando aún eres vigoroso.

Escena familiar

Escena familiar

Una vez en el mundo, durante los primeros años de su existencia, no existían diferencias sustanciales entre varones y mujeres. Es una de las singularidades que nos ha legado la civilización egipcia. Permaneció un amor y cuidado a los niños, sin distinción entre niños y niñas. Otra cosa es la diferencia entre familias ricas y pobres. En las familias humildes, desde muy pequeños, todos los vástagos ayudaban en las labores del hogar o en tareas campestres, en el mundo agrícola.

El periodo anterior a la educación o al aprendizaje de un oficio no era demasiado prolongado. La efímera infancia del Antiguo Egipto se aprovechaba para jugar. Se conservan diversos juguetes, como pelotas, trompos, muñecas y figuras de animales con algunos elementos móviles. No encontraríamos sustanciales diferencias con los juguetes de madera de hoy día aun utilizados en la zona.

Concretando en las zonas rurales, los pequeños encontrarían una diversión en los animales domésticos. También harían figuras modeladas de arcilla. En algunas tumbas del Imperio Antiguo, pueden observarse escenas en las que un grupo de niños realizan diferentes actividades que se han interpretado como juegos, pero que probablemente representan una formación física de los jóvenes para su posterior desempeño, en esencia para actividades en beneficio de la comunidad. La mayoría de ellas relacionadas con el combate y la lucha.

Por una parte, hasta los cuatro años, los retoños estaban bajo el esmero materno. Después y hasta los ocho, pasaban a ser educados por sus padres. Posteriormente aprendían los oficios de sus progenitores (sobretodo los que trabajaban en la agricultura o eran artesanos).

Isis amamantando a Horus

Isis amamantando a Horus

En cambio, los hijos de familias con más recursos se inscribían en la escuela a los seis años. Estudiaban letras y matemáticas. Los que despuntaban en clase podían llegar a médicos u astrónomos. Llegado a dicho punto, cabe mencionar al Libro de Kemit. Se trataba de algo parecido a un manual. Su objetivo era la formación de los funcionarios. Clarifica algunos aspectos de la educación que recibían los chicos destinados a tales menesteres.

En el Antiguo Egipto la educación estaba reservada a unos pocos. En algunos textos conservados sobre la formación de escribas aparecen varias menciones al conocimiento como símbolo de poder, además de un símbolo de prestigio. Algo muy estrechamente relacionado y enfocado a los descendientes de las clases gobernantes.

Hallamos en varias obras una cierta publicidad a la hora de animar a los hijos de los escribas a seguir la estela familiar. Bastantes autores afirman que había toda una corriente de ideología que conducía a los hijos de las familias acomodadas a seguir el camino de sus padres. Uno de los textos que atestiguan dicha tendencia es el siguiente fragmento, muy significativo. Procede del mencionado Libro de Kemit (XI dinastía).

Akenatón, Nefertiti y sus hijos

Akenatón, Nefertiti y sus hijos

Mira, abre tus rollos de papiro y conviértete en un hijo educado con libros provechosos desde un principio, del mismo modo que mi padre me educó a mí con textos que ya eran útiles incluso desde antes que él (existiera), y así evitó cometer errores. Yo comprendí que esto me favorecía y propiciaba mi ascenso, gracias a mi sabiduría y a mi perspicacia (pues en caso contrario) “el sirviente se ve obligado a permanecer junto a la criada”. Por tanto, conviértete en un hijo formando con libros, pues sea cual sea la posición del escriba en la Residencia (real), nunca caerá allí en la miseria.

La mención a la educación femenina también la incorporaremos escuetamente. La mayor información nos proviene de las clases superiores. Obligaban a las chicas a dejar al lado el saber, ya que desde la mitad de la infancia se les educaba hacia la finalidad que tendrían en la madurez, en el interior de la casa. Se les sujetaba rápidamente a las órdenes de los varones.

Más información | FERNÁNDEZ RUBIO, N, Así vivían los egipcios, Anaya, Madrid, 1991; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, L, Todo lo que debe saber sobre el Antiguo Egipto, Nowtilus, Madrid, 2011; PÉREZ LARGACHA, A, La vida en el Antiguo Egipto, Alianza, Madrid, 2004; STEAD, M, La vida en el antiguo Egipto, Akal, Madrid, 1998

Imágenes| Isis amamantando a Horus, escena familiarAkenatón, Nefertiti y sus hijos

En QAH| Auguste Mariette y el templo de las zarpas de la Esfinge

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