Ciencia, Neurociencia 


La importancia del gateo

Desde el momento del nacimiento el desarrollo infantil está marcado por la motricidad. El gateo es una de las primeras pautas básicas de movimiento. Se produce por la acción coordinada de brazos y piernas, con el apoyo de las manos y de las rodillas encontrándose el tronco paralelo a la superficie de desplazamiento y con la parte delantera del mismo orientado hacia ella.

El gateo es una forma de locomoción cuadrúpeda que puede preceder al desarrollo de la marcha, aunque no siempre sea así, puesto que no todos los niños y niñas gatean antes de caminar. Es irregular en su aparición y duración,  aunque normalmente se presenta entre los 8-10 meses.

Al no conocer el momento exacto en el que se inicia el gateo se debe brindar un entorno apropiado para que, al acercarse los 8 meses, el niño pueda tener la confianza de adoptar la posición.

La ayuda que provea el adulto deben ser indirecta y no intervencionista. La presencia cercana y la mirada atenta son la mejor ayuda; además de proveer las condiciones necesarias para el desenvolvimiento, autónomo y sin peligros, del desarrollo del niño. Estas condicio­nes son:

  • Espacio suficiente: para evitar límites que dificulten su práctica. El suelo debe ser firme pero cálido y los muebles lo suficientemente seguros pa­ra que, cuando intente ponerse en pie agarrándose a ellos, no se desplacen o caigan sobre él.
  • Ropa adecuada: la mínima posible. Si lleva ropa, debe ser cómoda y funcional, para no interferir en sus movimientos, sobre todo en las articulaciones de brazos y rodillas. Es importante que no lleve calzado, ya que la sensibilidad de sus pies es de ayuda valiosa en muchas posturas o volteos. Si ha de llevarlos, que sean finos, livianos y elásticos para no impedir su movilidad.gateo
  • Plena libertad de movimientos: en aquellos casos en que al aprender nuevos movimientos no consiga avan­zar ni regresar a la postura anterior, devolveremos al bebé a una posición ya conocida por él desde donde pueda volver a intentarlo; o si se atrapa una mano, pie o se le engancha la ropa. Esta ayuda debe prodigarse con amor y paciencia, evi­tando manipularle o meterle prisa.

El permitir que sea el propio niño el que inicie las posturas es muy importante, ya que únicamente las realizará cuando se sienta preparado pa­ra ello; además están mejor estructuradas que aquellas que enseñamos, sin saber si está listo para mantenerla o no. Los perjuicios de las posturas impuestas van más allá de su desarrollo psicomotriz, ya que son negativas para el desarrollo psíquico y de la personalidad, al no poner en ejercicio su iniciativa ni la percepción de su propia eficiencia.

Los movimientos adquiridos son armo­niosos y muestran una gran flexibilidad, buena coor­dinación, seguridad y equilibrio. Aprenden a reaccio­nar a los accidentes inesperados y a las caídas que acompañan los juegos.

Otorgar al niño libertad de movimientos, sin inter­vención adulta, no significa mostrar indi­ferencia. La presencia materna o paterna será para el niño el elemen­to que le dé seguridad y que le incite a prolongar su experiencia. El único pa­rámetro del que dispone para valorar la adecuación entre la meta y su esfuerzo motriz es el resultado que este provoca en los adultos; de ahí la importancia que tiene para el niño las reacciones de estos frente a sus propias actividades.

El niño dueño de una motricidad libre está más atento y confiado, más independiente, tranquilo, re­lajado. Trata de hallar por propia iniciativa una solu­ción. Tiene juegos más variados porque busca los ju­guetes por sí mismo, adopta posturas escogidas que domina.

El tiempo de un niño con motricidad libre está lle­no de movimientos ejercitantes: rodar, reptar, gatear, descubrir cómo alcanzar un juguete o llegar a un sitio deseado. Los niños con movimientos “enseñados” pa­san gran parte del día esperando a que les cambien de postura, les alcancen un juguete, les lleven de la mano…

La manipulación de objetos refleja la progresiva comprensión del mundo que los rodea. Al poder el niño desplazarse por su espacio, puede acudir de manera independiente a los lugares y objetos que le llamen la atención con la finalidad de satisfacer su curiosidad y alimentar su aprendizaje.

Por todas estas razones, el gateo aporta numerosos beneficios:

  • Conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información.
  • Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.
  • Permite desarrollar la capacidad de comunicación al explorar e interactuar con su mundo.
  • Aporta una mayor confianza en sí mismo.
  • Aumenta las competencias física y emocionales al usar el cuerpo para comunicarse y resolver problemas.
  • Mejora el conocimiento del propio cuerpo: al generar el gateo el uso completo del cuerpo y de un movimiento coordinado del mismo para desplazarse y adaptarse al medio, se estimula la construcción de la imagen de nuestro propio cuerpo, debido al uso segmentario de las partes del mismo.
  • Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo.
  • Inicia los primeros procesos de lateralización, en el que uno de los hemisferios cerebrales se convierte en dominante y el otro en servidor. Gracias al gateo se logra conectar los dos hemisferios, permitiendo preparar la adquisición de funciones más complejas y facilitar la organización cerebral. La alteración del desarrollo, en este caso la ausencia del gateo, produce variaciones en el desarrollo que aumenta la dificultad de distinguir entre derecha e izquierda y provoca dificultades lecto-escritoras, las cuales pueden derivar en fracasos escolares.
  • Desarrolla el patrón cruzado.
  • Aporta la adquisición del equilibrio, al ser el gateo la primera acción anti gravitatoria a la que un ser humano se expone en su desarrollo.

* Vía| Caballero, C., García, D.A., Gutiérrez, R., Bernabé, J., Rivero, J., Velducea, W., Figueroa, R.J. y Franco, P. (2012); Impacto del gateo en las áreas: motora y comunicación, desde una perspectiva de género; II Congreso de Educación Física, Deporte y Recreación Merlo-Longhi, M.E. (2015). La importancia de respetar los tiempos. Medicina Naturalista, 9 (1), 9-12; Vicuña, A.B. (2015). El gateo en la evolución de la lateralidad, esquema corporal y equilibrio dentro del desarrollo psicomotor del niño. Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Facultad de Enfermería.
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