Coaching Profesional 


La importancia de saber escucharse

Una de las cosas más bonitas de la vida es tener la sensación de estar aprendiendo constantemente. Si además el aprendizaje es sobre uno mismo, doble alegría. La verdad es que es necesario conocerse a fondo para estar bien. No me refiero a realizar un análisis exhaustivo de nuestros gustos o nuestras rutinas –eso lo dejamos para el chico o chica de turno que quiera conquistarnos- sino que hablo de escuchar con atención los propios sentimientos.

Leyendo "Inteligencia emocional", de Daniel Goleman.

Leyendo “Inteligencia emocional”, de Daniel Goleman.

Pararnos y tratar de descubrir qué es lo que nos alegra o nos aflige en un momento determinado es tan sencillo como necesario para sentirnos equilibrados. Aunque parezca de lo más normal dejarnos llevar por la ira cuando alguien nos arruina el día o echarnos a llorar cuando los planes se truncan, no es esta la única manera de reaccionar ante las emociones. Seguro que no soy la única a quien alguien ha preguntado “¿qué te ocurre?” sin saber exactamente qué contestar. ¿Cómo vamos a solucionar un problema que existe dentro de nosotros si no sabemos, para empezar, cuál es la causa de nuestro estado?

Es por eso que desde hace un tiempo, y gracias al interés que el conocido libro de Daniel Goleman al respecto ha despertado en mí, me esfuerzo por desarrollar mi inteligencia emocional poco a poco. Os puedo asegurar que una simple conversación con uno mismo puede calmar los más agitados estados mentales. Y con un interlocutor a quien pocas cosas podemos ocultarle, los resultados de este intercambio de pensamientos siempre son productivos y reveladores.
Me gustaría mucho que alguien me hubiera explicado antes la forma en la que uno puede gestionar sus propias emociones; me habría ahorrado muchos agobios, tensiones y malos tragos.

Cuando tengo que enfrentarme a situaciones que me causan algún tipo de malestar, me someto a, lo que yo llamo, una preparación psicológica de andar por casa; esta no es más que un análisis de las cosas que siento y de las causas que producen estos sentimientos. Me imagino como un boxeador a quien el entrenador da palmaditas en la espalda antes de volver al centro del ring. Escribir es mi método favorito. Una vez que pongo las cosas en orden dentro de mi cabeza, salgo a pelear sabiendo, por ejemplo, cuáles son mis puntos débiles, qué es lo que quiero y cómo conseguirlo.

Os invito a todos a que lo pongáis en práctica. Un simple reencuentro con un ex novio, una reunión con el jefe o la visita de tus suegros son situaciones más que ideales para intentarlo. Desde que me tomo el tiempo de hablar conmigo misma disfruto más del momento y me siento más confiada. Pero no olvidéis que, ante todo, debéis tomaros la vida con humor; pues probablemente ninguna de las cosas a las que vayáis a enfrentaros sean tan importantes como para amargaros esta hermosa existencia.

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