Economía y Empresa, Panorama Internacional 


La importancia de los mercados inclusivos: el caso de Corea del Norte

En su libro ‘’Por qué fracasan los países’ los economistas Acemoglu (MIT) y Robinson (Harvard) proponen una explicación a los problemas del subdesarrollo y de la desigualdad mundial. En síntesis, los autores entienden que el crecimiento viene determinado por la clase de instituciones que gobiernen un país, y no por la geografía o la cultura.

Siguiendo la explicación de Acemoglu y Robinson, los países desarrollados son aquellos que tienen instituciones políticas inclusivas, que son aquellas que reparten entre el grueso de la sociedad los derechos políticos, de modo que éste pueda participar en el proceso de toma de decisiones y proteger sus intereses dentro del mismo; e instituciones económicas inclusivas, es decir, que respetan y hacen respetar los derechos de propiedad de los ciudadanos y les permiten participar en la economía nacional mediante la apertura del mercado laboral y la protección de la libertad de empresa, poniendo los menores obstáculos posibles al crecimiento. En cambio, los países subdesarrollados serán aquellos dotados de instituciones políticas extractivas, las cuales se caracterizan porque el poder político está concentrado en una pequeña élite, de manera que la mayor parte de los ciudadanos quedan excluidos del proceso político; e instituciones económicas extractivas, en cuyo seno los derechos de propiedad están permanentemente inseguros, no se respeta la libertad de empresa, el mercado laboral no asigna correctamente los recursos y existen múltiples trabas al desarrollo. Según los autores, aunque tanto las instituciones inclusivas como las extractivas tienden a persistir, la permanencia de las primeras lleva a la prosperidad económica, mientras que la de las segundas lleva a la pobreza y a la destrucción del Estado.

Es interesante el análisis de uno de los casos que proponen para contrastar su teoría: Corea. La Península de Corea estuvo controlada por Japón hasta que en los estertores de la Segunda Guerra Mundial el norte quedó ocupado por los soviéticos y el sur por los estadounidenses. El paralelo 38 se constituyó como la línea divisoria entre el norte de la Península, en el que nació la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte), apoyada por la URSS, y el sur peninsular, en el que se constituyó la República de Corea (Corea del Sur), respaldada por los Estados Unidos. La Guerra de Corea, librada entre ambos países y en la que los surcoreanos estuvieron cerca de la derrota total, consolidó la división política y económica, al tiempo que causaba la muerte de dos millones y medio de personas.

Dos países antagónicos

Centro de Pyongyang, capital de Corea del Norte

En el norte se organizó un Estado de corte socialista dirigido por el líder guerrillero Kim Il-Sung, al que sucederían su vástago Kim Jong-il, y su nieto Kim Jong-un. En la actualidad, Corea del Norte es un Estado totalitario liderado por el Partido de los Trabajadores de Corea en el que no existen elecciones libres ni derechos políticos de ninguna clase, y en el que según Amnistía Internacional en su documento ‘’Corea del Norte: Motivos de preocupación sobre Derechos Humanos’ se violan sistemáticamente los Derechos Humanos mediante ‘’el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación’’. En el plano económico, aunque la opacidad del régimen no permite analizar sus datos, no existe la libertad de empresa ni la propiedad privada, por lo que la actividad empresarial se encuentra nacionalizada en su totalidad, y debe responder a planes elaborados por el gobierno norcoreano al estilo de los planes quinquenales estalinistas. El país se ve sacudido sistemáticamente por hambrunas – la que padeció el país en 1995-1998 causó la muerte de 600.000-1.000.000 personas según las estimaciones de la revista ‘The Economist’, muy conservadoras respecto a las de diversas organizaciones humanitarias, que las elevan hasta los tres millones de víctimas – debido a la escasez crónica de alimentos. Hoy en día es uno de los países más pobres del mundo.

Vista panorámica de Seul, capital de Corea del Sur

En el sur, en cambio, quedó instituido un Estado capitalista presidido por el líder nacionalista Syngman Rhee, que caería tras el golpe de estado del general Park Chung-hee (1960). Park desarrolló un régimen dictatorial y altamente represivo al tiempo que liberalizaba los mercados, lo que llevó a una etapa de rápido crecimiento económico. El gobierno de Park concluyó precipitadamente tras su asesinato (1979) y, aunque le sucedería otro déspota, Chun Doo-hwan, en 1987 la democracia se abrió paso en Corea del Sur, y llevó al poder a Roh Tae-woo, primer presidente surcoreano cuyo mandato nacía de elecciones libres.

Hoy Corea deñSur ha consolidado su democracia y es un país respetuoso con los Derechos Humanos.Además, es un país desarrollado que gracias al rapidísimo crecimiento experimentado desde la división ha convertido su economía en la 4ª más grande de Asia y la 13ª más grande del mundo. Su PIB per cápita es de aproximadamente US$ 35.000, muy por encima de países europeos como España o Italia, su Índice de Desarrollo Humano (IDH) es de los más altos del mundo, especialmente en el ámbito educativo, y es uno de los centros comerciales y financieros más importantes del planeta.

¿Qué pasó para que dos países, geográfica y culturalmente homogéneos divergieran tanto económicamente?

La respuesta que dan Acemoglu y Robinson es que las instituciones presentes en Corea del Norte son radicalmente extractivas, mientras que las de Corea del Sur son inclusivas. Desde luego la visión de estos autores parece muy convincente, pues es cierto que Corea del Norte es un país donde el poder político está muy concentrado en una élite constituida por Kim Jong-un y su camarilla, y donde no sólo no se respetan los derechos de propiedad, sino que la propiedad ha sido abolida, con lo que ningún norcoreano tiene incentivos a invertir o ahorrar, pues sabe que cualquier excedente será expropiado por el gobierno; un norcoreano sólo puede aspirar a subsistir, con lo que el estancamiento del país no parece tener remedio con el estado actual de las cosas. En cambio en Corea del Sur las políticas de Park sentaron las bases de instituciones económicas inclusivas que crearon un mercado laboral que demandaba mano de obra muy preparada – lo que condujo al establecimiento de un buen sistema educativo- y en el que los individuos podían estar seguros de que sus derechos de propiedad serían respetados , lo que les incentivó a invertir y a innovar; la apertura de los mercados surcoreanos llevó al surgimiento de empresas como Samsung o Hyunday, ejemplos paradigmáticos de la innovación (en palabras de Schumpeter, de ‘destrucción creativa’) que es imposible que se dé en un régimen en que todas las empresas están estatalizadas.

En el momento de la división las condiciones de los surcoreanos y de los norcoreanos eran muy similares. Hoy, en cambio, el nivel de vida del primero es similar al de un español, mientras que el del segundo es similar al de un habitante de un país subsahariano, y alrededor de una décima parte que el de sus vecinos del Sur. En cuanto a la esperanza de vida, ésta es diez años menor al Norte, y en educación la divergencia es aún mayor, pues mientras que el surcoreano es uno de los mejores sistemas del mundo, el niño norcoreano recibe poco más que propaganda en la escuela. Si bien es cierto que las instituciones políticas surcoreanas comenzaron siendo extractivas y concentraron el poder en un pequeño grupo, el crecimiento económico surgido de la inclusividad de las instituciones económicas pronto desestabilizó el régimen y hoy Corea del Sur es una democracia plena. Corea del Norte, en cambio, es un cruel régimen donde se vulneran diariamente los Derechos Humanos y que está gobernado por alguien tan desconectado de la realidad que impone a sus ciudadanos llevar su mismo corte de pelo.

Imagen|www.news4jas.com

Más Información| Amnistía Internacional, The Economist

En QAH| ¿Cambiará algo en Corea del Norte?, Corea del Norte (I): claves y análisis, Corea del Norte: la paz inalcanzable,Corea del Norte y Corea del Sur: reencuentro entre familias. 

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