Economía y Empresa 


La importancia de la cultura empresarial en las PYMES

La obsesión por la tasa de rentabilidad, el cumplimiento de los objetivos inmediatos… la orientación, en definitiva, al corto plazo, suele ser una característica de las pequeñas y medianas empresas y de sus directivos. Asegurar el presente olvidando el futuro, lo que se conoce como miopía de marketing, es el camino más seguro hacia el fracaso. En este contexto es donde mayor importancia tienen, y más se olvidan, elementos estratégicos como la visión y la cultura organizativa.

Superar la idea de grupos para crear equipos

La cultura refleja la forma de ser de una empresa, el conjunto de sus valores, percepciones, creencias y normas de comportamiento. Es el principal elemento de cohesión y socialización de los distintos miembros de la organización.

En las pymes, donde todos los empleados se conocen personalmente y suelen tratarse a diario, y por ello están más expuestas a comportamientos envidiosos y egoístas, la cultura tiene la capacidad de convertir los grupos de trabajo en equipos. Entender esta diferencia es clave.

Un grupo se forma por una decisión organizativa, y así es percibido por sus miembros, que prefieren trabajar de un modo independiente y autónomo, persiguen objetivos individuales y no empatizan con sus rivales.

Un equipo es un grupo con visión colectiva, donde se reconoce la interdependencia entre los compañeros, comprometidos con los objetivos comunes. El conocimiento es compartido, y se valoran positivamente la participación, las dudas y los desacuerdos. Para ello, la confianza es fundamental.

Cuando una empresa supera la idea de grupos, y se convierte en un equipo que comparte una cultura común, se produce un salto cualitativo en el desempeño funcional. Pero nunca es gratuito ni espontáneo, sino que requiere del esfuerzo y la implicación de todos los niveles de la organización, empezando por la más alta dirección. La cultura puede tener efectos positivos a corto plazo, pero su verdadera fuerza se revela con el tiempo. Por eso son tan pocas las empresas que definen y mantienen su cultura. Y tal vez por eso tantas empresas no sobreviven.

La cultura no se puede implantar con una orden en el momento deseado, sino que es resultado de un proceso mucho más íntimo y perseverante. Define la forma de pensar y de comportarse de toda la organización, como una unidad: los empleados no sólo tienen que conocerla, sino asimilarla y hacerla suya. Sólo se consigue con esfuerzo, pero se compensa con creces.

Una empresa que no piensa en su futuro está condenada a no tenerlo.

 

Más información| Tendencias 21, Articuloz.

Imagen| Territorio Creativo.

 

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