Historia 


La Ilustración en Nueva Granada

Los cientos de kilómetros y las semanas de viaje que en el siglo XVIII separaban al Nuevo Mundo de Europa, no fueron un impedimento para que las ideas ilustradas cruzaran el océano Atlántico y se instalaran en las diferentes ciudades de la América hispana. En el caso del Nuevo Reino de Granada, fue su conversión definitiva en virreinato a partir de 1739 lo que facilitó que las ideas ilustradas llegaran con más ahínco, en especial por la instalación de una corte virreinal en Santafé de Bogotá, ciudad que a partir de entonces comenzó un crecimiento cultural sin precedentes. A continuación, haremos un recorrido por las diferentes manifestaciones de la Ilustración en Nueva Granada durante la segunda mitad del siglo XVIII.

José Celestino Mutis, sacerdote e intelectual gaditano y figura fundamental de la Ilustración neogranadina.

José Celestino Mutis, sacerdote e intelectual gaditano y figura fundamental de la Ilustración neogranadina.

En primer lugar, hablar de la Ilustración en el Nuevo Reino de Granada es hablar de la eminente figura del médico gaditano José Celestino Mutis y la Expedición Botánica. Como parte del proyecto reformista del rey de la Casa Borbón, Carlos III de España, en 1783 se creó el proyecto de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, cuyo objetivo principal era el reconocimiento de la naturaleza del reino y el territorio con fines económicos y productivos. Mutis, que residía ya antes del inicio de la expedición en Nueva Granada y que había solicitado años antes a la Corona española la financiación para dicha expedición sin tener éxito, fue comisionado por el entonces arzobispo virrey Antonio Caballero y Góngora para que liderara la empresa. La Expedición del Nuevo Reino se prolongó por algo más de treinta años, siendo la más larga de todas las expediciones realizadas en el momento en las colonias americanas y en su tiempo considerada la más infructuosa, además de haber sufrido diversas interrupciones debido a las vicisitudes políticas que afectaron al Imperio español en las primeras décadas del siglo XIX.

Grabado del Observatorio astronómico de Santafé de Bogotá.

Grabado del Observatorio astronómico de Santafé de Bogotá.

Cabe resaltar que la expedición no recorrió todo el territorio de la Nueva Granada, sino que se centró principalmente en la zona que rodeaba la capital, Santafé de Bogotá, y regiones cercanas al río Magdalena, principal vía de comunicación del país hasta la primera mitad del siglo XX. Mutis, que además era sacerdote, naturalista y matemático, contó con la colaboración de una generación de jóvenes ilustrados neogranadinos, algunos de los cuales había conocido durante su etapa de maestro en el Colegio Mayor del Rosario en Santafé de Bogotá. Como resultado de la expedición se catalogaron por lo menos veinte mil especies de plantas diferentes, además que durante ésta se llevó a cabo el descubrimiento de la quina. Asimismo y por iniciativa del mismo Mutis, se construyó en 1803 en la ciudad de Santafé de Bogotá el que sería el primer observatorio astronómico de América, cuyo primer director fue el también naturalista y prócer de la Independencia de Nueva Granada, Francisco José de Caldas.

Pero la Ilustración en Nueva Granada no solo se limitó al ambiente intelectual que rodeó la fundación y el desarrollo de la Expedición Botánica. Otro aspecto fundamental fue la llegada de la imprenta y con ésta, la mejor circulación de libros y los primeros periódicos. La primera imprenta que llegó a la Nueva Granada estuvo bajo el vigilante control de los jesuitas que, al ser expulsados de los dominios españoles en 1767, perdieron todas sus propiedades que fueron expropiadas por las diferentes autoridades. Así, el virrey Antonio Flórez, que como proyecto siempre había tenido en mente la fundación de una Imprenta Real en Santafé, pero asimismo  había encontrado múltiples trabas económicas, pues traer la Imprenta desde España hasta Nueva Granada le resultaba sumamente costoso al virreinato, propuso a Antonio Espinosa de los Monteros fundar la Imprenta Real utilizando la imprenta que había sido expropiada a los jesuitas. Es así como en 1777, Santafé de Bogotá ve funcionar por primera vez su propia Imprenta Real.

El Papel Periódico de Santafé de Bogotá funcionó durante la última década del siglo XVIII.

El Papel Periódico de Santafé de Bogotá funcionó durante la última década del siglo XVIII.

Pocos años pasaron para que se realizara el primer experimento periodístico en la capital del virreinato, aprovechando la imprenta. De hecho, fue un evento fortuito el que permitió lo que algunos consideran el nacimiento del periodismo en el país: El 12 de julio de 1785 un fuerte terremoto sacudió la ciudad de Santafé de Bogotá. Poco tiempo pasó para que por las calles circularan volantes titulados Aviso del terremoto sucedido en la ciudad de Santafé de Bogotá el 12 de julio del año 1785. Con apenas tres números, este volante informativo prendió el interés de los neogranadinos por el periodismo. El mismo año y de la misma imprenta (la Real o la de Espinosa de los Monteros) nació la Gaceta de Santafé, órgano de carácter divulgativo que apenas alcanzó tres números, pero que hoy día se considera el primer experimento de prensa de carácter oficial del virreinato. De todas formas, pasarían aún varios años antes de que viera la luz el Papel Periódico de Santafé de Bogotá, fundado en 1791 por el entonces bibliotecario real, el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, órgano informativo que funcionaría por lo menos hasta 1797. Sin embargo, a partir de los últimos años del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX, otros experimentos periodísticos comenzarían a llenar las calles de Santafé de Bogotá, con fines no solo informativos sino también científicos (El correo curioso, por ejemplo).

Imagen de Santafé de Bogotá dentro del Plan Geográfico del Virreinato (1772). A finales del siglo XVIII, la capital del reino tenía entre 15.000 y 20.000 habitantes aproximadamente.

Imagen de Santafé de Bogotá dentro del Plan Geográfico del Virreinato (1772). A finales del siglo XVIII, la capital del reino tenía entre 15.000 y 20.000 habitantes aproximadamente.

Para concluir, es importante anotar que el ambiente ilustrado en Nueva Granada también se hizo presente a través de otras manifestaciones culturales. Durante este mismo período, en la ciudad de Santafé de Bogotá se realizó la fundación de la primera biblioteca de carácter estatal en América, en el año de 1777, aprovechando el fondo documental expropiado a los jesuitas durante su expulsión diez años antes. Asimismo, a finales del siglo XVIII, se llevó a cabo la fundación del primer teatro en Nueva Granada, también en la ciudad de Santafé de Bogotá. Esta vez por iniciativa del comerciante Tomás Ramírez, quien a principios de la década de 1790 convenció a los virreyes de la necesidad de un teatro para la cultura, el ocio y divertimento de los santafereños. Es así como en 1792 ve la luz por primera vez El Coliseo, que desde entonces se convirtió en un símbolo de la cultura bogotana y en una atracción para que las diferentes compañías teatrales se atrevieran a llegar hasta la apartada y lejana capital del Nuevo Reino de Granada. En definitiva, la Ilustración contribuyó a una transformación positiva de la Nueva Granada, dotándola de una vida cultural y social que procuraba llevar al reino a las luces de la razón.

Vía| Amaya, José Antonio. Mutis: Apóstol de Linneo: Historia de la botánica en el virreinato de la Nueva Granada. Bogotá: ICANH, 2005. Silva, Renán. Los ilustrados de Nueva Granada, 1760 – 1808. Genealogía de una comunidad de interpretación. Bogotá: EAFIT, 2002.
Imagen|José Celestino Mutis; Observatorio astronómico; Papel Periódico; Panorámica de Santafé de Bogotá
En QAH| La Ilustración en España

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