Coaching y Desarrollo Personal 


La ilusión del control

 

El otro día estaba en la sección de libros de “El Corte Inglés” de Princesa, en Madrid, y di con “El Arte de Pensar” de Rolf Dobelli. En este libro el autor expone una serie de “errores de lógica” que nos suelen suceder en el día a día. Los define como desviaciones sistemáticas respecto de la racionalidad, de los pensamientos y comportamientos óptimos, lógicos y sensatos. Por ejemplo, nos habla de porqué sobre-valoramos nuestros conocimientos con más frecuencia que los infravaloramos. O bien, el riesgo de perder algo nos mete más prisa que la perspectiva de ganar algo. Y así un largo etc.

Reflexionando sobre estas “verdades” me di cuenta de cómo afectaban en nuestra actividad diaria (tanto personal como profesional) y que si las conoces, posiblemente será más fácil no cometer los mismos errores.

Uno de los capítulos que más me ha llamado la atención es el de “La Ilusión de control”. O lo que es lo mismo, usted tiene menos cosas bajo control de lo que piensa.

La ilusión del control

Tal y como nos dice su autor, la ilusión de control es la tendencia a creer que podemos dominar o influir en algo sobre lo que objetivamente no se tienen ningún control. La descubrieron en 1965 los investigadores Jenkins y Ward. El método para probarlo era sencillo: dos interruptores y una luz que estaba encendida o apagada. Jenkins y Ward podían ajustar la relación entre la potencia del interruptor y la luz. Incluso en los casos en que la lámpara se encendía o apagaba por casualidad, los sujetos de estudio estaban convencidos de poder influir de algún modo en la luz mediante la presión del interruptor.

Otro caso del que nos habla el autor es el de los botones de los semáforos de las calles de Manhattan (podríamos hacerlo extensible a cualquier ciudad española). La realidad es que no funcionan. Entonces ¿para qué están ahí? Para hacer creer a los peatones que tienen alguna influencia en el control de la señal. Así soportar mejor la espera en el semáforo. Lo mismo sucede en muchos ascensores con los botones de abrir y cerrar puertas que no están conectados a los mandos del ascensor. La ciencia los llama “botones placebo”.

[El efecto de la “Ilusión de control”, que en los casos que comenta el autor del libro pueden ser anecdóticas, pueden afectarnos de manera muy clara a la hora de plantear nuestros objetivos]

En muchas ocasiones cuando queremos poner en marcha una nueva estrategia para nuestra iniciativa empresarial o nos planteamos objetivos personales (perder peso, hacer deporte, etc.) definimos objetivos que en muchas ocasiones escapan a nuestro control (pensando en muchas ocasiones que si lo están) . Esta falta de control sobre lo que nos proponemos nos puede generar un elevado nivel de estrés y ansiedad que nos impide rendir al 100%.

Esta disminución de nuestro rendimiento afecta directamente a las actividades que realizamos que sí están en nuestra zona de control por lo que, finalmente, no conseguimos los objetivos que nos planteábamos.

En los Procesos de Coaching que desarrollo, explico a los clientes que cualquiera de los objetivos que se planteen alcanzar tiene que cumplir con dos condicionantes:

En primer lugar, que sean Objetivos “SMART”. O sea, que el objetivo sea específico, Medible, Alcanzable, Orientado a Resultados y con un Tiempo Limitado. El típico objetivo de “quiero aprender inglés”, no es más que un brindis al sol.

En segundo lugar, que sean objetivos que se encuentren en su zona de control. Por ejemplo; si quieres mejorar la contratación de tu empresa, no te pongas como objetivo “cerrar en las próximas dos semanas 4 nuevos contratos”. Al final, la decisión de cerrar el contrato depende de la empresa a la que realizas la oferta. Está totalmente fuera de tu área de control. Es más acertado ponerte objetivos del tipo, “realizar 15 acciones comerciales en las dos próximas semanas”. Esto sí es un objetivo que está en tu zona de control, la realización o no del mismo depende de ti. Después, podrás definir indicadores que te den información sobre el porcentaje de éxito de tus acciones comerciales y tomar medidas para mejorarlo, pero tu Plan de Acción se centra en un ámbito que está bajo tu control.

¿Y usted, controla su vida? Probablemente menos de lo que piensa. Por eso, concéntrese en las cosas en las que puede influir. Deje que todo lo demás suceda.

 

Vía|  “El Arte de Pensar” de Rolf Dobelli

Más información| Errores de lógica a la hora de emprender: efecto del exceso de confianza

Imagen| Carlos V. CAballero

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