Especial I Guerra Mundial, Historia 


La I Guerra Mundial en Extremo Oriente: El amanecer del Imperio del Sol Naciente

Bandera de Japón, del sol naciente

Bandera de Japón, del sol naciente

El imperialismo provocó que los roces entre las potencias se salieran del marco europeo y tuvieran lugar prácticamente en cualquier parte del mundo. Antes ya de la I Guerra Mundial, Japón y China, parecían liberadas definitivamente de las ambiciones hegemónicas del colonialismo europeo. Pero fue la I Guerra Mundial el acontecimiento que, subvirtiendo el orden colonial, iba a constituir como catalizador del despertar nacionalista de los pueblos de Asia y África. Todavía en aquella contienda los grandes imperios -Gran Bretaña, Francia- pudieron usar numerosos contingentes de tropas coloniales: australianos, neozelandeses, árabes, canadienses, indios, nepalíes (los gurkhas), sudafricanos, senegaleses, argelinos, combatieron con lealtad junto a sus respectivas metrópolis.

Aunque estos viejos imperios coloniales seguían en píe, el poderío europeo en ultramar decaía sin que prácticamente nadie lo percibiera… El año de 1911 fue decisivo en la historia de Asia: se creó la República China y tocaron a su fin dos milenios de un imperio basado en una cultura ininterrumpida.  Japón ya se había modernizado hasta el punto de ser una potencia relevante. En India empezaban a moverse los nacionalistas y el gobierno británico había hecho concesiones que dotaban a los indios de una mayor participación en la administración.  El primer cambio exterior importante que influyó en la historia asiática fue la Gran Guerra.  Japón y la nueva República China se sumaron al bando aliado.  No ayudaron tanto con hombres como con suministros.  Aunque la industria japonesa fue la que más prosperó, lo propio puede decirse de los nuevos barrios industriales chinos que surgieron en algunas de las principales ciudades costeras.

Japón entró en la Primera Guerra Mundial en 1914, aprovechando la guerra de Alemania en Europa y queriendo ampliar su esfera de influencia en China. El archipiélago había logrado una gran esfera de influencia en el norte de China y Manchuria gracias a sus victorias en la Primera Guerra Chino-Japonesa (1 agosto 1894 – 17 abril 1895 – se libró entre la Dinastía Qing de China y el naciente Imperio del Japón) y en la Guerra Ruso-Japonesa  (8 de febrero de 1904 a  5 de septiembre de 1905 – fue un conflicto surgido por las ambiciones imperialistas rivales de la Rusia Imperial y el Japón en Manchuria y Corea), sumándose a las potencias imperialistas europeas en la competición para establecer su dominio político y económico sobre China.

Tropas japonesas entrando en TsingTao

Tropas japonesas entrando en TsingTao

A pesar de que China se unió al bando de los Aliados en la Primera Guerra Mundial, los japoneses exigieron la entrega de las concesiones alemanas en China y la concesión de derechos económicos especiales de los ciudadanos japoneses que residían en ciertas regiones chinas. Tras el estallido de la guerra, el Imperio Japonés envió un ultimátum a Alemania, solicitándole la evacuación de Jiaozhou (noreste de China). Alemania se negó a cumplirlo, por lo que Japón entró en la guerra del lado de los aliados el 23 de agosto de 1914, y rápidamente ocupó los territorios de Alemania: ocuparon la provincia de Shandong en China y las islas Marianas, islas Carolinas, las islas Marshall y las islas Belau/Palaos/Palau y las restantes de la antigua Micronesia española que pasaron de soberanía a Alemania y posteriormente a los Estados Unidos de América en el Pacífico, que son parte de Nueva Guinea alemana. El sitio de Tsingtao, una rápida invasión de la colonia alemana de Jiaozhou (Kiautschou) dio buenos resultados y las tropas alemanas coloniales se rindieron ante el ataque de las fuerzas japonesas y británicas el 7 de noviembre de 1914. La victoria fue interpretada como otro signo, luego de la guerra entre Rusia y Japón más temprano ese siglo, del creciente poderío japonés en el Pacífico.

En 1915, Japón presentó las Veintiuna exigencias a China en las cuales, además de la ampliación de su control sobre las explotaciones de Alemania, Manchuria y Mongolia Interior, el Japón solicitó también la propiedad conjunta de un importante complejo minero y metalúrgico en el centro de China, la prohibición a China de cualquier cesión o arrendamiento de las zonas costeras a una tercera potencia. Las exigencias de Japón en diversos temas políticos, económicos y militares pretendían reducir a China a simple protectorado japonés. En vista de la lentitud de las negociaciones con el gobierno chino, del sentimiento anti-nipón generalizado en el país y de la condena internacional, Japón retiró el último grupo de demandas, y los tratados se firmaron en mayo de 1915.

Sin duda uno de los grandes beneficiarios de la guerra, junto con EE.EE., fue Japón, que diversificó su producción industrial, amplió sus mercados y aumentó las exportaciones. En Extremo Oriente se empieza ahora respirar la hegemonía nipona. La I Guerra Mundial fue el acontecimiento que hizo que Japón saltara definitivamente a la primera línea de potencias mundiales y sentó las bases para su futuro “Imperialismo del Sol Naciente”.

 

Vía| El gran capitán

Imágenes| Bandera, Tropas japonesas

En QAH| Especial Primera Guerra Mundial (1914-1918)

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