Patrimonio 


La huella de Grecia en Asia Central: el arte grecobudista

El contexto político de los reinos Grecobactriano e Indogriego

El contexto político de los reinos Grecobactriano e Indogriego

Los cánones artísticos griegos que tanta influencia han ejercido hasta nuestros días ya gozaron mucho antes de gran esplendor en regiones remotas. En la inmensa área que actualmente abarcan Afganistán, Pakistán y el norte de la India surgieron reinos herederos del riquísimo legado de Alejandro Magno, que había conquistado la zona hacia 326 a. C. En su legendaria campaña, el macedonio fundó multitud de ciudades y llevó consigo contingentes de población que dejaron una huella indeleble durante siglos; todavía hoy se estudia el posible origen de la etnia kalash en aquellas poblaciones. A la muerte de Alejandro, la disgregación del imperio en entidades políticas menores vio nacer reinos tan genuinos como el Grecobactriano y el Indogriego, articulados al más puro estilo helenístico, o posteriormente el Imperio Kushán. Las relaciones de estos reinos con India –que incluían uniones matrimoniales– y su posición estratégica entre el Mediterráneo y el Lejano Oriente a través de la Ruta de la Seda derivaron en un sincretismo cultural sin precedentes.

Su trascendencia acaparó todos los ámbitos hasta los siglos VI-VII d. C., con la llegada del Islam. Los sabios que acompañaron a Alejandro se impregnaron del saber indio, surgiendo el escepticismo filosófico griego; la filosofía budista se vio asimismo imbuida del pensamiento griego, originando el budismo mahayana y la concepción teísta de Buda –teniendo en cuenta que Buda no era realmente un dios, pero los griegos sí eran politeístas–. También se llevó a cabo la redacción de obras literarias como Milinda Panha, de influencia platónica, o la adopción del alfabeto griego para transcribir innumerables lenguas indoiranias.

Deidades budistas de estilo Gandhara. Siglo III d. C., Museo Británico de Londres

Deidades budistas de estilo Gandhara. Siglo III d. C., Museo Británico de Londres

El arte, como máxima forma de expresión cultural, no experimentó menor desarrollo. Fueron la numismática, la escultura y, en menor medida, la pintura sus campos más notables. Lo más relevante fue que Buda, hasta entonces anicónico, se vio dotado de forma antropomorfa por vez primera.

Punyab y Gandhara, al norte de India, fueron las zonas más florecientes. Allí se fundió el realismo helenístico con el misticismo indio, tendente al naturalismo. En las monedas los soberanos griegos se representaban añadiendo elementos budistas, como la mudrá, manifestando así su fe en las enseñanzas de Buda. Estupas budistas y templos griegos convivían en las mismas ciudades.

Indiscutiblemente es la escultura la que nos ha legado los mejores prototipos de este extraordinario estilo. Resulta habitual el trabajo sobre esquisto por su acabado centelleante, así como recurrentes las hojas de acanto y los capiteles jónicos y corintios. Un ejemplo de gran interés es el Casquete de Kanishka, realizado por un artista griego que supervisó otras obras budistas.

Buda de estilo Gandhara. Siglos I-II d. C. Museo Nacional de Tokio

Buda de estilo Gandhara. Siglos I-II d. C. Museo Nacional de Tokio

Los diversos Budas de Gandhara constituyen los máximos exponentes escultóricos. Salta a la vista el influjo helenístico: la indumentaria semejante al himatión griego o a la toga, la compostura muscular y heroica del individuo –culto al cuerpo–, la técnica y proporciones faciales armoniosas y simétricas, el cabello –relevante por el mero hecho de aparecer pues en los textos védicos se narra que Buda se lo afeitó durante su ascetismo–. Algunos ejemplares son comparados con el célebre Apolo Belvedere en cuanto a su ligero contrapposto y su volumen y movimiento. El desarrollo de esta imagen disfrutó de gran popularidad por encarnar el concepto de “iluminación” característico del budismo.

Son igualmente dignos de mención los majestuosos Budas de Bamiyán, desaparecidos en 2001 por un atentado talibán, o el yacimiento de Mes Aynak, uno de los más ricos y extensos de Afganistán y en peligro inminente por los intereses de una compañía minera.

En el afán de verse reflejado en sus deidades, el hombre volvió a revelar su insólita capacidad para inspirar maravillas. Una condición que merece ser recordada en estos desoladores tiempos que corren para el patrimonio oriental.

 

Vía| PUZAK, David C.. The Shift from Aniconic to Anthropomorphic Buddha in Greco-Buddhist Iconography: How Anthropomorphism Advanced Buddhism; ANGELILLO, María. Los tesoros de las antiguas civilizaciones. India; MACGREGOR, Neil. La historia del mundo en 100 objetos. Debate, Barcelona, 2012.

Más información| El Arte Kushan, Escuela de Gandhara, MAIRS, Rachel. The Hellenistic Far East. Archaeology, Language and Identity in Greek Central Asia. University of California, 2014.

Imagen| Wikimedia Commons, Wikimedia CommonsTolstoi & Gin.

En QAH| ¿Cuál fue el origen y significado de la esvástica?, Cuevas, arte y religión: Yungang.

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