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La historia no revelada de las drogas legales (II)

 

Es indudable que en la actualidad la oferta de drogas en la calle es amplísima y constituye uno de los principales problemas para la sociedad. A lo largo de los últimos años no han dejado de aparecer nuevos tipos de drogas de diseño con diversos efectos, en 2012 se identificaron 73 nuevas sustancias en relación a las 8 que se crearon en 2006 y cada semana aterriza en el mercado europeo una  sustancia psicotrópica inédita.

Protagonista de innumerables enfermedades de la sociedad actual

Protagonista de innumerables enfermedades de la sociedad actual

Resulta alarmante el rápido desarrollo de este mercado y la facilidad con la que se pone al alcance de todos, ya que el año pasado se detectaron ni más ni menos que 600 portales de venta online. Y por si esto fuera poco, al tratarse de “productos” tan novedosos cuya composición se desconoce, no suelen estar incluidas en las listas oficiales y no son ilegales.

Preocupante  ¿verdad? Pues bien, ¿ y si les dijera que nos drogamos cada día de forma legal en nuestros hogares como parte de nuestra rutina y, no solo eso, sino que sus hijos sufren el mismo proceso día tras día?

Hablo del azúcar refinado, una droga legal y absolutamente introducida en nuestras vidas aparentemente inofensiva. Si nos remontamos a su historia nos daremos cuenta de que no era conocido en la antigüedad tal y como lo hacemos hoy en día, ya que para llegar a nuestros azucareros sufre un proceso químico a partir del zumo de caña o remolacha eliminando toda su fibra y proteínas. Se atribuye al imperio Persa la investigación que facilitó la solidificación del jugo de la caña de azúcar poco después del año 600 de nuestra era, y ya entonces era considerado una rara y apreciada droga.

Lo que hace que esa sustancia de apariencia inocua y responsable de gran regocijo en un más que amplio sector de la población nos vuelva adictos, es el resultado que su ingesta produce en nuestra química cerebral. No es ningún secreto que las funciones cerebrales dependen en gran medida del nivel de glucosa  y que desequilibrios en dicho aspecto pueden ser fatales. El azúcar refinado es una glucosa bastante simple que no requiere un gran proceso de digestión por lo que el hígado no necesita apenas sintetizarla y llega al sistema nervioso con gran rapidez. La elevación en los niveles normales de glucosa producida por su ingesta se experimenta como una leve euforia que, tras la vuelta a los niveles normales, produce una disforia cuyo grado dependerá de la cantidad de azúcar ingerida dando lugar a lo que el activista de la nutrición William Dufty califica como sugar blues o tristeza del azúcar.

Lo que suele ocurrir con aquellos que consumen azúcar de forma regular es que sus niveles de glucosa se mantendrán constantemente por encima de la norma y rara vez experimentarán una bajada hacia la auténtica normalidad de los niveles de glucosa. Este desequilibrio permanente está asociado de forma firmemente documentada a la inhibición del sistema inmunológico y por lo tanto a un gran número de enfermedades.

Pero lo más preocupante es que la industria alimentaria se aproveche de esto para inducirnos al consumo de sus productos, ya que, miles de alimentos procesados aparentemente no azucarados llevan incorporada esta sustancia. Como la salsa de tomate, los embutidos procesados o la leche infantil entre muchos otros.

Visto lo visto y una vez advertidos de los perniciosos efectos y de la ausencia de beneficios del azúcar refinado quizás sea hora de replantearnos su consumo seriamente. Yo,  desde luego, lo tengo en cuenta, ¿y vosotros?

Vía| Food Matters

Más información| ecoosfera

Imagen| azúcar

En QAH| La historia no revelada de las drogas legales (I)

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