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La historia no revelada de las drogas legales (I)

 

En este artículo voy a tratar de abordar con escepticismo otra de las tantas premisas falsas con las que convivimos diariamente. Me refiero a la prescripción de fármacos psiquiátricos sin base científica firme. A priori parece una locura afirmar esto, pero gracias a un estudio realizado por la Comisión Ciudadana de los Derechos Humanos (CCHR) de los EE.UU. y a una experiencia personal muy cercana he podido informarme con más certeza sobre el entramado oculto detrás de estos fármacos y que protagonizan las compañías farmacéuticas y la Asociación de Psiquiatras Americanos.

Todo empieza en la década de los 50 con la primera reunión de psiquiatras americanos. Su objetivo es crear un libro que contenga todos los tipos de trastornos mentales conocidos, el santo grial de los psiquiatras (y las farmacéuticas), que les ayude en cada consulta a determinar la enfermedad del paciente. Este libro se denominó DSM (Diagnosis Statistical Manual for Mental Disorders). En la primera edición se incluyeron 44 trastornos mentales, mientras que la cuarta edición (DSM IV) que usan actualmente los psiquiatras, tiene más de 900 páginas y recoge 374 trastornos diferentes.

Pero, ¿quién  decide que trastorno incluir y por qué razón? En las reuniones de la Asociación Americana de Psiquiatras se buscan nuevas enfermedades que serán votadas para ser incluidas en el DSM con la única razón que otorga el voto mayoritario. No existen análisis científicos que prueben la existencia de tales trastornos. El psiquiatra no hace análisis de sangre, ni radiografías cerebrales, ni ningún tipo de chequeo científico, solamente conversa con el paciente durante un tiempo considerablemente reducido. Entonces toma una decisión subjetiva, basándose solo en su opinión individual y remitiéndose a una de las enfermedades enumeradas en el DSM. Esta enfermedad, claro esta, “se cura” con un tipo de fármaco que el psiquiatra prescribirá al paciente en más del 98% (dato para EE.UU) de los casos. ¡Eso no es ciencia ni medicina!

Sin embargo, el mayor problema es que los fármacos recetados son en muchos casos drogas letales. El psiquiatra Wayne O. Evans expone: “creemos que se puede crear un control total de las emociones, el funcionamiento mental y la voluntad de actuar” y el Profesor David Stein explica que estas píldoras pueden provocar ataques al corazón, alteraciones metabólicas, problemas de hígado e inmunológicos, además de una larga serie de otros problemas médicos que provocan 42.000 muertes al año. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Kip Kinkel disparó a sus padres, luego marchó a la escuela y mató a dos niños e hirió a 23 más mientras estaba dejando el Prozac.
  • Eric Harris mató a 13 personas en la conocida tragedia de Columbine y luego se suicidó. Tomaba Luvox.
  • Nueve de los trece últimos tiroteos escolares en EE.UU. fueron llevados a cabo por personas que tomaban o estaban dejando algún tipo de fármaco psiquiátrico.

Esto parece no incumbir a la Asociación de Psiquiatras Americanos, que ya planea la edición del DSM V, quinta versión que seguramente traiga consigo nuevas enfermedades. En principio cualquiera puede pensar que eso no es negativo, sin embargo previas ediciones han incluido en la categoría de enfermedad metal acciones tan normales como morderse las uñas, la homosexualidad, el tartamudeo, problemas con las matemáticas o la aracnofobia. Es ridículo categorizar estos síntomas como enfermedades mentales y además es normal sentir muchos de esos síntomas en nuestra vida diaria, somos humanos.Farmafia

Entonces, ¿por qué tanto ímpetu en añadir y clasificar nuevas enfermedades mentales sin estudio científico que lo corrobore? DINERO

En la reunión que dio lugar al DSM IV, el 56% de los miembros del comité tenía vínculos financieros con las grandes compañías farmacéuticas. Éstas tienen grandes intereses en crear el mayor número de enfermedades posibles para así poder fabricar más fármacos. De este modo, y como explican varios expertos entrevistados en el estudio de la CCHR, la alianza entre psiquiatras y compañías farmacéuticas trabaja en la búsqueda de una enfermedad mental para cada síntoma o comportamiento negativo de los individuos, así como para crear fármacos que regulen cada aspecto del comportamiento humano.

Es tal el fraude que en dicho libro, DSM IV, se incluyen varias categorías misceláneas no especificadas, trastornos mentales no especificados, es decir, categorías donde incluir a personas que no tienen ninguno de los síntomas o trastornos especificados, como un comodín. Es tal el fraude que los psiquiatras suelen atribuir las causas de los trastornos a desequilibrios químicos en el cerebro, a pesar de la falta de análisis científicos y químicos. Es tal el fraude que al finalizar el comité en que se elaboró el DSM IV el Profesor y Doctor en psiquiatría Ian Hickie, dijo delante de una cámara oculta lo siguiente; “No sirve de nada para nosotros, ni para el resto del mundo”. Es tal el fraude que el gasto en marketing  es de largo la mayor inversión corporativa de casi todas las compañías farmacéuticas, superando casi el doble del gasto destinado a I+D.

Quizás el término “legal” no otorga a estas drogas una validez moral, ¿no crees?

Vía| Comisión Ciudadana de Derechos Humanos de los EE.UU.

Más info| La industria farmacéutica, negocio y engaño, El gran engaño de la industria farmacéutica, Influencias de las farmacéuticas en la OMS.

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