Economía y Empresa 


La historia económica del Día de Acción de Gracias

Thanksgiving-BrownscombeEl cuarto jueves del mes de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, dónde las familias se reúnen para comer pavo asado, entre otros muchos manjares, ver fútbol americano en televisión y dar gracias a Dios por todo aquello que tienen: alimentos, una casa, y la felicidad de la familia.

Esta celebración familiar para dar gracias a Dios por llenar la mesa se instauró con los primeros colonos que llegaron a América del Norte procedentes de Europa e Inglaterra,  y se recuerda especialmente la historia de los colonos de Plymouth, que llegaron en el Mayflower desde Inglaterra buscando un país de nuevas oportunidades y huyendo del viejo régimen autoritario de su tierra natal.

Tras su llegada en 1620 a la costa de Plymouth y establecer allí su colonia, atravesaron unos muy difíciles años de penurias económicas, parece que con nefastas cosechas e inviernos duros, lo cuál unido a la precariedad de su situación provocó la muerte de muchos de los colonos. Pero la colonia logró salir adelante y por fin, después de varios años, tuvieron buenas cosechas, celebrando el día de Acción de Gracias para, como decíamos, agradecer a Dios su prospero devenir. William Bradford, líder y gobernador de los colonos, estableció esta celebración como fiesta oficial, y la colonia se convirtió en un icono del origen de Estados Unidos, por su lucha de superación y esfuerzo que desembocó en el éxito, el milagro americano, la tierra de las oportunidades.

Al margen de esta popular historia oficial, lo que muchos no conocen es que los años de penurias se explican más bien por el experimento socialista que los colonos llevaron a cabo en Plymouth. Gracias a los escritos de la época, y principalmente a “History of Plymouth Plantation” sabemos que a su llegada a América, muchos de ellos votaron por organizarse de manera que todas las ganancias resultado de la agricultura, ganadería, pesca, comercio o cualquier oficio debían ponerse en común, y dividirse en partes iguales para todos. Parecía una gran idea, que crearía una sociedad justa, igualitaria y equitativa, y que se convertiría en el referente del mundo entero.

Sin embargo, como podemos leer en la obra de Bradford, los resultados de este paraíso comunista fueron muy distintos de los esperados: “los jóvenes que eran más capaces y estaban en mejores condiciones para trabajar” lamentaban ser obligados a “emplear su tiempo y fuerzas para trabajar para las esposas e hijos de otros hombres (…). “El hombre fuerte, talentoso, no obtenía en la división de víveres y ropas nada diferente del que era débil”. Al final, los jóvenes y fuertes no tenían ningún incentivo en trabajar al máximo, porque recibían lo mismo que el que no trabajaba. El incentivo social era todo lo contrario, no trabajar te reportaba lo mismo que trabajar, por lo que el que más ganaba era el que, trabajando menos que nadie, recibía lo mismo que los demás.

Como todos los experimentos comunistas y socialistas en la historia de la humanidad, este también acabó en hambre y miseria. Pues realmente no eran los rigores del invierno o las malas cosechas las que pusieron en dificultades a los colonos americanos, sino el sistema económico que habían escogido para organizarse. Viendo esto así, tras los desastrosos resultados de años anteriores el Gobernador dio a cada familia una parcela de tierra y decretó en 1623 que cada familia cosecharía su parcela privada, quedándose con el beneficio integro de la misma, y pudiendo comerciar con la misma. El resultado ese año fue una magnifica cosecha, abundancia económica y excedente para años venideros. Por fin, cada uno podía trabajar para sí mismo, obteniendo el fruto del sudor de su frente, y ese sí era el justo incentivo que necesitaban para buscar el triunfo y la prosperidad. Fue aquella la salvación de la colonia, y el inicio de un gran país, que después sería la primera potencia mundial, tierra de la libertad y las oportunidades.

Como escribía en la colonia de Jamestown el Secretario de la misma Ralph Hamor, una colonia que también inició los primeros años un régimen comunista que acabó como el de Plymouth  “abundancia de comida, que cada hombre a través de su propia labor podía conseguir fácilmente”; que (antes) “cosechamos con 30 hombres no mucho más de lo que hoy cosechan para sí 3 hombres”.

Una y otra vez la historia nos enseña que solo la libertad y la propiedad privada conllevan el desarrollo y la prosperidad de la humanidad.

Via | Libertad y Progreso

Más Información | USA Goverment   Wikipedia 

Imágenes | Wikipedia

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