Historia 


La historia de las unidades de medida: El tiempo

Reloj de sol romano en Pompeya

Reloj de sol romano en Pompeya

Nuestros antepasados empezaron a medir el tiempo fijándose en las estaciones. Se percataron de que las hojas empezaban a caerse y los días se acortaban, los frutos maduraban y los ríos aumentaban sus cabales. Semejantes observaciones les ayudaba a sobrevivir.

Desde la Prehistoria que el hombre intentó medir el tiempo con una mayor o menor exactitud. En la cueva de Lascaux, en el sur de Francia, fueron descubiertas pinturas rupestres con una antigüedad de 17.000 años que los especialistas determinan como muestras de identificación del paso del tiempo mediante los cambios presentes de la naturaleza.

Reloj de agua encontrado en el templo Amón en Karnak, Egipto.

Reloj de agua encontrado en el templo Amón en Karnak, Egipto.

Con el tiempo las primeras civilizaciones se fueron asentando, creciendo y desarrollándose, aspirando a una precisión mucho mayor a la hora de medir el tiempo sin tener que depender de los ciclos lunares, astrales y climáticos. Hace 4.000 años los mesopotamios y más tarde los egipcios empezaron a dividir el día. Su inspiración fue el sol. Observando la diferente proyección de la sombra a lo largo del día se creó el primer reloj solar. El reloj solar era una invención revolucionaria y brillante pero que tenía un gran defecto, no funcionaba durante la noche. Dividieron la noche con la ayuda de las estrellas, pero sus cálculos no se aplicaban cuando estaba nublado. Se encontró una solución bastante abstracta pero que parecía funcionar. El reloj de agua. El mecanismo era simple: agujereaban un cubo y por la noche lo llenaban con agua. A medida que el agua se escurría ellos utilizaban la gradación que había en las paredes del recipiente para guiarse.

Reloj mecánico de Salisbury, datado en 1386.

Reloj mecánico de Salisbury.

Durante casi 3000 años fue el reloj solar el que ofreció la medida del paso del tiempo en todo el mundo, aunque aún no se podía decir con exactitud la duración de una hora ya que la sombra variaba dependiendo de la estación. Fue el astrónomo griego Hiparco el primero en llegar a la conclusión de que el día duraba lo mismo que la noche durante la primavera y el otoño. Esa suposición podría haber sido la base para calcular la duración de una hora, pero a Hiparco le faltaron los medios necesarios para llevar a cabo el estudio.

Con la llegada del reloj mecánico en el s.XIV todo cambió. Uno de los más antiguos del mundo se encuentra en la catedral de Salisbury y está datado en 1386. El mecanismo fue adoptado por la iglesia y fue el momento en el que la gente dejó de guiarse por el sol para hacerlo por el sonar de la campana.

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Reloj mecánico en la fachada de la catedral de Toledo.

Luego apareció el reloj mecánico redondo, como los que conocemos hoy en día, que hizo posible la división del tiempo en porciones más pequeñas como lo son los minutos o los segundos. La idea vino del matemático Ptolemeo, que dividió el círculo en 360 grados, cada grado teniendo sesenta minutos y cada minuto sesenta segundos. De ahí provienen las palabras que utilizamos hoy en día. Mesuraban el paso tiempo en relación al movimiento de las agujas sobre la superficie.

Fue en 1884 cuando la hora de Greenwich fue adoptada universalmente como base, dictando el huso horario del resto del mundo. Entonces empezó realmente la globalización.

El hecho de medir el paso del tiempo cambió la manera en la que vivimos. La división del año en estaciones y ciclos lunares permitió al hombre hacer planes y, por primera vez, estar con un paso por delante de la naturaleza.

Vía| Time: Its Origin, Its Enigma, Its History – Alexander Waugh.

Imágenes| Reloj de sol; Reloj de agua; Reloj mecánico de Salisbury; Reloj mecánico de Toledo.

En QAH| ¿Qué es el tiempo?

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