Salud y Deporte 


La hidratación en el deporte

Durante el ejercicio prolongado, realizado principalmente en condiciones de elevada temperatura y humedad, los efectos de una alta producción de calor metabólico combinados con una disipación insuficiente del mismo dan lugar a la hipertermia. La hipertermia, alta temperatura corporal >39º C, reduce el rendimiento del ejercicio, impidiendo que se mantenga una intensidad constante.  Se ha demostrado que la deshidratación de aproximadamente el 2% de la masa corporal afecta negativamente al rendimiento de resistencia en ambientes calurosos, independientemente del modo de deshidratación.

El deportista tiene que aprender a no esperar a tener sed para beber, pues cuando se activa el mecanismo que induce a beber por sed la deshidratación ya se ha producido.

El deportista tiene que aprender a no esperar a tener sed para beber, pues cuando se activa el mecanismo que induce a beber por sed la deshidratación ya se ha producido.

Las alteraciones orgánicas que tienen lugar por la deshidratación afectan a nivel cardiovascular,  a nivel del metabolismo del músculo esquelético, de la termorregulación del organismo así como a la oxidación de sustratos. De esta forma aumenta la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, la tasa de percepción de esfuerzo, la pérdida de volumen plasmático, la oxidación de hidratos de carbono, la glucogenolisis muscular, etc. Todas estas alteraciones son las que finalmente afectan al rendimiento y reducen la resistencia aeróbica.

El Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) recomienda ingerir fluidos para evitar una pérdida de peso corporal mayor al 2% durante el ejercicio.

Las recomendaciones generales para ejercicios que duren más de 60 minutos son de 750-1000 mL de bebida por hora (idealmente 250 mL cada 15 minutos). La toma ideal sería un gel energético y 250 mL de agua cada 15 minutos. Cuando el ejercicio dura menos de 60 minutos no se requiere la ingesta de hidratos de carbono durante el mismo aunque la pauta de hidratación con agua es la misma.

No hay pautas exactas para la hidratación, pues ésta se relaciona directamente con la sudoración y la sudoración depende a su vez de otros muchos factores tales como la temperatura ambiental, el tipo de ejercicio, la duración, la vestimenta exigida, etc. Lo que sí está claro es que el deportista tiene que aprender a no esperar a tener sed para beber, pues cuando se activa el mecanismo que induce a beber por sed la deshidratación ya se ha producido, influyendo de forma negativa en la salud y en el rendimiento deportivo.

Vía| Pubmed

Más información| Nutrición deportiva

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Imagen| Hidratación

 

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